{"id":21230,"date":"2017-05-13T10:51:15","date_gmt":"2017-05-13T15:51:15","guid":{"rendered":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=21230"},"modified":"2020-01-25T07:35:37","modified_gmt":"2020-01-25T13:35:37","slug":"mariana-la-hija-de-etchecolatz-marche-contra-mi-padre-genocida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=21230","title":{"rendered":"Mariana, la hija de Etchecolatz: March\u00e9 contra mi padre genocida"},"content":{"rendered":"<p><small>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.revistaanfibia.com\/cronica\/marche-contra-mi-padre-genocida\/\" target=\"_blank\">Revista Anfibia<\/a><\/small><\/p>\n<blockquote><p><i>Mariana D. se cambi\u00f3 el apellido hace un a\u00f1o. Es la hija del represor Miguel Etchecolatz. El 10 de mayo march\u00f3 a Plaza de Mayo. Como las 500 mil personas que se movilizaron en Buenos Aires contra el 2&#215;1, como millones de argentinos, quiere que su padre cumpla la condena en la c\u00e1rcel. \u201cEs un ser infame, no un loco. Un narcisista malvado sin escr\u00fapulos\u201d, dice ella, que padeci\u00f3 la violencia de Etchecolatz en su propia casa.<\/i><\/p><\/blockquote>\n<p>La hija de Miguel Etchecolatz camina por Avenida de Mayo y Per\u00fa buscando a sus dos amigas. No agita el pa\u00f1uelo blanco ni salta con los c\u00e1nticos. Podr\u00eda ser cualquier mujer de las miles que asisten a la marcha contra el 2\u00d71. Salvo sus amigas, ninguna de las 500 mil personas que se amontonan en la Plaza de Mayo y alrededores y gritan \u201ccomo a los nazis les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar\u201d saben que esa mujer an\u00f3nima es hija de uno de los hombres m\u00e1s conocidos de la represi\u00f3n. Se llama Mariana D. Hace un a\u00f1o se cambi\u00f3 el apellido.<\/p>\n<p>Mariana llor\u00f3 cuando se conoci\u00f3 el fallo de la Corte que otorg\u00f3 el 2\u00d71 al represor Luis Mui\u00f1a. Horas despu\u00e9s del fallo de la Corte, Etchecolatz, condenado seis veces por delitos de lesa humanidad, pidi\u00f3 el beneficio del 2\u00d71. Como los que marcharon el 10 de mayo, como millones de argentinos, quiere que los genocidas condenados mueran en la c\u00e1rcel. Que su padre, el excomisario Miguel Osvaldo Etchecolatz, muera en la c\u00e1rcel. Mariana D. fue por primera vez a una marcha por los derechos humanos. Nunca se anim\u00f3 a ir a Plaza de Mayo los 24 de marzo. Por miedo a ser rechazada. Por miedo a no poder soportar el dolor en vivo y en directo. Pero ahora est\u00e1 all\u00ed por primera vez para decir que ella, tambi\u00e9n, desea verlos morir en la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p><a><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-66499\" src=\"http:\/\/www.revistaanfibia.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/hijade_caja_01.jpg\" alt=\"hijade_caja_01\" width=\"1600\" \/><\/a>\u00a0<\/p>\n<p>Etchecolatz era una presencia fantasmag\u00f3rica en su casa de Avellaneda. Mariana y sus hermanos varones J .M. y F. M. solo lo ve\u00edan los fines de semana. De lunes a viernes, el padre conduc\u00eda el aparato represivo de la ciudad de La Plata y alrededores. Daba \u00f3rdenes para secuestrar personas, torturarlas, asesinarlas. Los s\u00e1bados y domingos Etchecolatz casi no hablaba. Se la pasaba echado en una cama mirando televisi\u00f3n. Cada tanto emit\u00eda un silbido: hab\u00eda que llevarle r\u00e1pido un vaso de agua mineral fresca con gas. Si algo no le gustaba, Etchecolatz les pegaba unos bifes con la palma abierta a sus hijos.<\/p>\n<p>Mariana supo de grande que su madre intent\u00f3 varias veces escaparse con ella y sus dos hermanos. Lo plane\u00f3 varias veces. Etchecolatz se dio cuenta y la amenaz\u00f3: \u201cSi te vas te pego un tiro a vos y a los chicos\u201d.<\/p>\n<p><!--more-->A las siete de la tarde del 10 de mayo, a unas cuadras de la Plaza de Mayo, Mariana D., \u00a0rubia, de estatura media, se mueve con la misma soltura con la que da clases en una universidad privada. Viste zapatillas y campera negra. Y cada vez que pide permiso para avanzar entre la multitud, sonr\u00ede. Alguien grita \u201cun m\u00e9dico, por favor, un m\u00e9dico\u201d. Los cuerpos se aprietan unos con otros. Es imposible llegar a la Plaza. Mariana se marea por la oleada de gente, se toma de los brazos de sus amigas, hasta que logra sacarse las zapatillas y treparse a la baranda de una parada de subte. Desde ah\u00ed, mira: las banderas de CTERA por la defensa de la educaci\u00f3n p\u00fablica, las del Partido Obrero, la de La C\u00e1mpora, los carteles con las caras de los desaparecidos.<\/p>\n<p><a class=\"no-cursor\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-66497\" src=\"http:\/\/www.revistaanfibia.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/hijade_der_02.jpg\" alt=\"hijade_der_02\" width=\"930\" \/><\/a><\/p>\n<p><center>***<\/center><\/p>\n<p>\u201cDebiendo verme confrontada en mi historia casi constantemente y no por propia elecci\u00f3n al linde y al deslinde que\u00a0 diferentes personas, con ideas contrarias o no a su accionar horroroso y siniestro pudieran hacer sobre mi persona, como si fuese yo un ap\u00e9ndice de mi padre, y no un sujeto \u00fanico, aut\u00f3nomo e irrepetible, descentr\u00e1ndome de mi verdadera posici\u00f3n, que es palmariamente\u00a0contraria a la de ese progenitor y sus acciones (\u2026) Permanentemente cuestionada y habiendo sufrido innumerables dificultades a causa de acarrear el apellido que solicito sea suprimido, resulta su historia repugnante a la suscripta, sin\u00f3nimo de horror, verg\u00fcenza y dolor. No hay ni ha habido nada que nos una, y he decidido con esta solicitud ponerle punto final al gran peso que para m\u00ed significa arrastrar un apellido te\u00f1ido de sangre y horror, ajeno a la constituci\u00f3n de mi persona. Pero adem\u00e1s de lo expuesto, mi ideolog\u00eda y mis conductas fueron y son absoluta y decididamente opuestas a las suyas, no existiendo el m\u00e1s m\u00ednimo grado de coincidencia con el susodicho. Porque nada emparenta mi ser a este genocida\u201d.<\/p>\n<p>Argumentos personales en la solicitud del cambio de apellido de Mariana Etchecolatz a Mariana D, mujer nacida el 12 de agosto de 1970 en Avellaneda. Texto presentado en noviembre de 2014 en un juzgado de Familia de Capital Federal.<\/p>\n<p><center>***<\/center><\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfCu\u00e1nto escuchaste por primera vez lo que hab\u00eda hecho tu padre?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014De joven. Fue muy dif\u00edcil, porque viv\u00edamos en una burbuja, sometidos y desinformados. Aparent\u00e1bamos lo que no \u00e9ramos. Las personas que nos rodeaban dec\u00edan \u201cqu\u00e9 capo es tu viejo\u201d. No hab\u00eda quienes nos dijeran \u201cmir\u00e1 este hijo de puta lo que hizo\u201d. Una vez que escuch\u00e9 un testimonio en un juicio ya no me hizo falta nada m\u00e1s. Hasta hoy me da aberraci\u00f3n.<\/p>\n<p><a class=\"no-cursor\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-66496\" src=\"http:\/\/www.revistaanfibia.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/hijade_izq_03.jpg\" alt=\"hijade_izq_03\" width=\"930\" \/><\/a><\/p>\n<p>Mariana es psicoanalista y en el consultorio a veces escucha a pacientes con problemas de sue\u00f1o. Es ella, esta vez, la que no puede dormir despu\u00e9s de la marcha. En su departamento, donde vive con su pareja Nicol\u00e1s y tres perros que encontr\u00f3 en la calle, hace zapping y pone una pel\u00edcula del Rey Lear. Dice que por el cambio de apellido siente una \u201creparaci\u00f3n\u201d, pero que sigue preocupada por \u201ceste gobierno de derecha que avanza contra los derechos del pueblo\u201d.<\/p>\n<p>El d\u00eda que el correo le envi\u00f3 el nuevo documento y abri\u00f3 el sobre, se desesper\u00f3. Segu\u00eda teniendo el apellido Etchecolatz. \u201cFue un error administrativo, as\u00ed que lo tuve que hacer de vuelta. Mir\u00e1 lo que me cost\u00f3 borrarme ese estigma\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfQu\u00e9 sent\u00eds con tu nueva identidad?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Siento calma, perd\u00ed el miedo y adquir\u00ed la madurez necesaria. Lo de la marcha fue conmovedor. Hay que tener la memoria despierta. Me siento acompa\u00f1ada porque somos millones.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfY c\u00f3mo lo viven tus otros hermanos y tu mam\u00e1?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2014<\/strong>Todos nos liberamos de Etchecolatz despu\u00e9s de que cay\u00f3 preso por primera vez, all\u00e1 por 1984. Viv\u00edamos en Brasil porque era jefe de seguridad de los Bunge y Born, y regres\u00f3 pensando que era un tr\u00e1mite, como si la Justicia no le llegara a los talones. Al principio lo visit\u00e1bamos, pero despu\u00e9s mi madre, Mar\u00eda Cristina, pudo decirle en la cara que \u00edbamos a dejar de verlo. Ella siempre nos protegi\u00f3 de ese monstruo, si no hubiera sido por su amor, no podr\u00edamos haber hecho una vida. Y mis hermanos J.M. y F.M. se fueron a vivir lejos de Buenos Aires, cada uno hizo su familia, ahora somos muy unidos. Mi mam\u00e1 se cas\u00f3 con un hombre que ama, y est\u00e1 en el exterior. Nadie lleg\u00f3 a lo que yo llegu\u00e9, pero me apoyan.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfPara vos tu padre era un monstruo? \u00bfLo viviste as\u00ed?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2014<\/strong>Su sola presencia infund\u00eda terror. Al monstruo lo conocimos desde chicos, no es que fue un pap\u00e1 dulce y luego se convirti\u00f3. Vivimos muchos a\u00f1os conociendo el horror. Y ya en la adolescencia duplicado, el de adentro y el de afuera. Por eso es que nosotros tambi\u00e9n fuimos v\u00edctimas. Ser la hija de este genocida me puso muchas trabas.<\/p>\n<p><a class=\"no-cursor\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-66495\" src=\"http:\/\/www.revistaanfibia.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/hijade_caja_04.jpg\" alt=\"hijade_caja_04\" width=\"900\" \/><\/a><strong>\u2014\u00bfC\u00f3mo cu\u00e1les?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2014<\/strong>Portar un apellido as\u00ed es como que te obliga a sostener lo que hizo, y eso no se lo permito m\u00e1s. Aparte, nunca existi\u00f3 un v\u00ednculo real con \u00e9l. Me produjo inconmensurables angustias, huellas de traumas infantiles, a eso se le suma lo que todos nos fuimos enterando sobre su rol criminal en el terrorismo de Estado. Fue la encarnaci\u00f3n del mal en todos los \u00e1mbitos.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfNunca fue afectuoso con ustedes?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2014<\/strong>No. Etchecolatz hizo todo lo que un padre no hace. Era un ser invisible, que usaba la violencia y no se le pod\u00eda decir nada. Aparentaba tener una familia, pero nos ten\u00eda asco y era encantador con los de afuera. Viv\u00edamos arrastrados por \u00e9l, mudanzas todo el tiempo, sin lazos, sin amigos, sin pertenencias. Una realidad cercenada. Nos cag\u00f3 la vida. Pero nos pudimos reconstruir.<\/p>\n<p><center>***<\/center><\/p>\n<p>Hay algo que Mariana no se explicar\u00e1 jam\u00e1s: c\u00f3mo un hombre criado en el campo, en la pampa h\u00fameda bonaerense, de familia honesta y humilde, lleg\u00f3 a convertirse, con una instrucci\u00f3n b\u00e1sica y rudimentaria, en uno de los ejecutores m\u00e1s fr\u00edos y eficientes de la maquinaria del terror. A los 13 a\u00f1os entr\u00f3 a la Escuela Vucetich y, tiempo despu\u00e9s, se gan\u00f3 la confianza de Ram\u00f3n Camps, jefe de\u00a0Polic\u00eda\u00a0de la provincia de Buenos Aires.<\/p>\n<p>La charla transcurre en el living de su casa. A pocos metros, en una biblioteca hay libros de Zygmunt Bauman, Julio Cort\u00e1zar, Noam Chomsky,\u00a0Juan Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez Arregui\u00a0y Edgar Allan Poe.<\/p>\n<p>A Mariana le interesa destacar la figura de su madre, a la que considera una v\u00edctima de violencia de g\u00e9nero. Etchecolatz le llevaba veinte a\u00f1os. Se conocieron cuando ella fue a hacer una denuncia a la comisar\u00eda de Avellaneda. \u201cSe enamor\u00f3 de una imagen. Luego \u00e9l la empez\u00f3 a golpear, ascendi\u00f3 r\u00e1pidamente en la polic\u00eda y mi mam\u00e1 hizo lo que pudo. Se resisti\u00f3 pero era como luchar sola contra toda una fuerza policial. Y cuando cortamos relaci\u00f3n con \u00e9l, empezamos de cero, mi mam\u00e1 nunca hab\u00eda trabajado y vivimos con lo justo, pero con un alivio descomunal\u201d, dice. Y llora.<\/p>\n<p><a class=\"no-cursor\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-66494\" src=\"http:\/\/www.revistaanfibia.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/hijade_der_05.jpg\" alt=\"hijade_der_05\" width=\"930\" \/><\/a>***<\/p>\n<p>La primera infancia fue feliz. Mariana D. vivi\u00f3 en la casa de los abuelos maternos, en Avellaneda. Les dec\u00edan \u201cEl Per\u00f3n y la Perona\u201d, por su simpat\u00eda con el movimiento peronista. La abuela hac\u00eda asados en el patio. Su madre era hija \u00fanica y disfrutaban de la visita de amigos m\u00fasicos, se pon\u00edan a cantar tangos, a escuchar \u00f3pera. Unos t\u00edos abuelos los alzaban y les compraban facturas.<\/p>\n<p><strong>\u2014<\/strong>Eran laburantes, del interior de Buenos Aires. Por su cargo de jefe, Etchecolatz ya viv\u00eda poco con nosotros. Mis abuelos no lo quer\u00edan. Lo llamaban el \u201cmal bicho\u201d.<\/p>\n<p>Mariana nunca reconocer\u00e1 a Miguel Etchecolatz con la palabra padre o pap\u00e1. Lo llamar\u00e1 siempre por el apellido.<\/p>\n<p>A los ocho a\u00f1os se fueron a vivir a La Plata. Y empez\u00f3 el infierno. Jam\u00e1s pudo completar m\u00e1s de un a\u00f1o en un mismo colegio. A ella y a sus hermanos los cambiaban \u201cpor seguridad\u201d. No pudo hacer amigos. Se relacionaban con los hijos de otros represores conocidos, como el ex m\u00e9dico Jorge Antonio Berg\u00e9s y el mismo Camps, que fue padrino de F.M., el hijo m\u00e1s chico de Etchecolatz.<\/p>\n<p>El bautismo de F.M. lo hicieron en la residencia oficial del m\u00e1ximo jefe de la fuerza, una mansi\u00f3n en La Plata. La familia Etchecolatz viaj\u00f3 en cinco autos \u201cpor seguridad\u201d. Hab\u00eda custodia de refuerzo. Se desat\u00f3 tormenta fuerte. Miguel Etchecolatz estaba atento a un handy. Le llamaban \u201cDorotea In\u00e9s\u201d, apodo que combinaba las letras de su cargo como director de la Direcci\u00f3n de Investigaciones.<\/p>\n<p><strong>\u2014<\/strong>Dorotea In\u00e9s, Dorotea In\u00e9s, hubo un accidente <strong>\u2014<\/strong>grit\u00f3 entonces un custodio. Un custodio suyo se hab\u00eda disparado un arma autom\u00e1tica, tras pasar un bad\u00e9n. Etchecolatz baj\u00f3 de su auto, constat\u00f3 la muerte de su subordinado y sigui\u00f3 como si nada hubiera ocurrido. El bautismo sigui\u00f3 con total normalidad.<\/p>\n<p><a class=\"no-cursor\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-66493\" src=\"http:\/\/www.revistaanfibia.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/hijade_caja_06.jpg\" alt=\"hijade_caja_06\" width=\"900\" \/><\/a><strong>\u2014<\/strong>Nunca lo vi sufrir. Ni siquiera cuando una vez le pusieron una bomba en la jefatura de polic\u00eda y le hab\u00edan roto el o\u00eddo. En el hospital segu\u00eda dando \u00f3rdenes como un aut\u00f3mata. Los hijos de Berg\u00e9s o de Camps al menos recibieron algo de amor, nosotros, nada <strong>\u2014<\/strong>dice Mariana.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfNada lo conmov\u00eda?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2014<\/strong>Lo religioso. Se persignaba d\u00e1ndoles besos a las estampitas. \u00c9l se consideraba por debajo de Dios pero por encima de los mortales. Con mi hermano J.M. dec\u00edamos que cuando rezaba se estaba comiendo los santos.<\/p>\n<p><center>***<\/center><\/p>\n<p>La segunda infancia fue la de vivir con custodios que hac\u00edan de ni\u00f1eras cama adentro en un edificio blindado de tres pisos de calle 62 y 11, en La Plata. No pod\u00edan dormir en paz. Ciertas madrugadas estallaban disparos y su madre les tapaba los o\u00eddos con mantas y colchones. De d\u00eda los llevaban de paseo por la Escuela Vucetich y por el Tiro Federal. Etchecolatz pernoctaba en el destacamento policial.<\/p>\n<p><strong>\u2014<\/strong>Lo ve\u00edamos en fiestas oficiales, en desfiles. Con nosotros infundi\u00f3 el mismo miedo y respeto que con sus subordinados.<\/p>\n<p>Los s\u00e1bados y domingos, cuando Etchecolatz se aparec\u00eda por el edificio de 62 y 11, Mariana y J.M. se escond\u00edan en un placard. Apenas escuchaban la voz met\u00e1lica, los ni\u00f1os temblaban esperando un arranque de furia contra ellos o su madre. Nunca mir\u00f3 sus cuadernos de colegio, nunca jug\u00f3 con ellos, nunca una caricia.<\/p>\n<p>Cuando dejaba el edificio, Mariana y sus hermanos se pon\u00edan a rezar. Para que nunca jam\u00e1s volviera. \u201cQue por favor se muera\u201d, pensaba ella, entonces.<\/p>\n<p><center>***<\/center><\/p>\n<p>Una vez, recuerda Mariana, la llev\u00f3 a ver una pel\u00edcula. Fue una de las pocas salidas juntos. Mariana era la hija contestataria. \u201cMir\u00e1 lo que me hac\u00e9s hacerte\u201d, le dec\u00eda su padre cuando la castigaba. Mov\u00eda la mand\u00edbula y las manos, preparaba la escena con frases como \u201cMmm\u2026vida\u201d o \u201cMarianita, Marianita\u201d, como advirtiendo una futura paliza. Luego de golpear con la palma abierta, ped\u00eda perd\u00f3n. Era flaco, alto, de espalda peque\u00f1a y ten\u00eda tanta fuerza que un d\u00eda parti\u00f3 un jarr\u00f3n al medio con las manos, sin arrojarlo al piso. Mariana ten\u00eda 15 a\u00f1os cuando Etchecolatz la invit\u00f3 al cine. No hablaron nunca: ni antes, ni durante ni despu\u00e9s de la pel\u00edcula. Era \u201cLa Historia Oficial\u201d. Mariana cerr\u00f3 los ojos cuando el personaje de H\u00e9ctor Alterio le apret\u00f3 a Chunchu\u00f1a Villafa\u00f1e los dedos contra una puerta. La escena la reconoci\u00f3 como familiar. Y no la olvidar\u00e1 jam\u00e1s. \u201cNo tengo dudas que fue un goce silencioso. El del perverso, que es el que m\u00e1s duele\u201d, dice ahora, con la precisi\u00f3n de una pericia psicol\u00f3gica.<\/p>\n<p><a class=\"no-cursor\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-66492\" src=\"http:\/\/www.revistaanfibia.com\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/hijade_col_07.jpg\" alt=\"hijade_col_07\" width=\"930\" \/><\/a>***<\/p>\n<p>Dice que empez\u00f3 a salir a la calle con \u201cN\u00e9stor y Cristina\u201d. Que sinti\u00f3 los escraches de H.I.J.O.S. como si hubieran sido propios. Que nunca olvidar\u00e1 el velorio de N\u00e9stor Kirchner y el cierre de mandato de Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner. \u201cFue hermoso sentir lo politizado que est\u00e1bamos, ir de marcha en marcha, este pueblo no va a sucumbir ante los poderosos\u201d.<\/p>\n<p>Cuando cumpli\u00f3 veinte a\u00f1os se alej\u00f3 de su familia. Viaj\u00f3 a Espa\u00f1a, volvi\u00f3, vivi\u00f3 sola. Trabaj\u00f3 de secretaria. Se puso a estudiar en la Facultad de Psicolog\u00eda, aunque no en la Universidad Nacional de Buenos Aires como hubiera querido. Su hermano F.M. abandon\u00f3 la universidad. \u201cSu examen est\u00e1 desaparecido\u201d, le dijo un profesor.<\/p>\n<p><strong>\u2014<\/strong>Lo terrible es que con mis hermanos nos refugiamos en el anonimato por la sombra de ese hijo de puta. Ellos no lo soportaron y se fueron de la ciudad, yo decid\u00ed quedarme. Vivir as\u00ed es duro, humillante. A m\u00ed me bochaban los ex\u00e1menes por el apellido y volv\u00eda a casa con un ataque de angustia.<\/p>\n<p>A Mariana hab\u00eda gente que le retiraba el saludo por el s\u00f3lo hecho de portar ese apellido. Cuando en una librer\u00eda entrega la tarjeta de cr\u00e9dito para pagar, del otro lado del mostrador escuchaba: \u201cQu\u00e9 apellido, eh\u201d. Ella se quedaba muda. No sab\u00eda, no pod\u00eda, responder o hacer alg\u00fan gesto.<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que escuch\u00f3 la voz de su padre fue en la c\u00e1rcel de Magdalena, en 1985. Dijo: \u201cQu\u00e9 verg\u00fcenza estos zurdos, lo que me hicieron\u201d. Y nada m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfC\u00f3mo te sent\u00edas cuando escuchabas su apellido en los medios?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2014<\/strong>Me invad\u00eda el terror. Me angusti\u00e9 desesperadamente con lo de Julio L\u00f3pez. Me temo que a\u00fan sigue sosteniendo poder desde la c\u00e1rcel, no es un ning\u00fan viejito enfermo, lo simula todo. Todav\u00eda hay gente que piensa que fue alguien \u00edntegro porque \u201cnunca rob\u00f3 nada\u201d. Como si eso lo exculpara de los cr\u00edmenes aberrantes que cometi\u00f3.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfY qui\u00e9n es verdaderamente Etchecolatz?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2014<\/strong>Es un ser infame, no un loco, alguien que le importan m\u00e1s sus convicciones que los otros, alguien que se piensa sin fisuras, un narcisista malvado sin escr\u00fapulos.\u00a0Antes me hac\u00eda da\u00f1o escuchar su nombre, pero ahora estoy entera, liberada.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfQu\u00e9 deseas de ac\u00e1 en adelante?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2014<\/strong>Que no salga nunca m\u00e1s. Nunca me hab\u00eda animado a contar mi historia. Y lo \u00fanico que quiero expresar ante la sociedad es el repudio a un padre genocida, repudio que estuvo siempre en m\u00ed. Mejor dicho: el repudio de una hija a un padre genocida.<\/p>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Revista Anfibia Mariana D. se cambi\u00f3 el apellido hace un a\u00f1o. Es la hija del represor Miguel Etchecolatz. El 10 de mayo march\u00f3 a Plaza de Mayo. Como las 500 mil personas que se movilizaron en Buenos Aires contra el 2&#215;1, como millones de argentinos, quiere que su padre cumpla la condena en la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1284,961,183],"tags":[327,244],"class_list":["post-21230","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-latinoamerica","category-mujeres","category-blog","tag-argentina","tag-desaparecidos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/21230","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=21230"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/21230\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33833,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/21230\/revisions\/33833"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=21230"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=21230"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/radiozapatista.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=21230"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}