{"id":13086,"date":"2015-05-08T03:34:30","date_gmt":"2015-05-08T08:34:30","guid":{"rendered":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=13086"},"modified":"2015-11-29T18:56:34","modified_gmt":"2015-11-30T00:56:34","slug":"mujeres-de-pie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=13086","title":{"rendered":"Mujeres de pie"},"content":{"rendered":"<p><strong>Mujeres de pie<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/DSC005511.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-13127  aligncenter\" title=\"DSC00551\" src=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/DSC005511-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/DSC005511-300x199.jpg 300w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/DSC005511-1024x680.jpg 1024w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/DSC005511.jpg 1228w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Por: Eugenia Guti\u00e9rrez. Colectivo Radio Zapatista.<br \/>\nSan Crist\u00f3bal de las Casas, Chiapas.<br \/>\n7 de mayo de 2015.<\/p>\n<p><strong>Primera parte<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>Las incansables. Las que nos levantan. Las que transforman cada burla y cada golpe en desaf\u00edo. Sobre el templete del auditorio de Oventik hace unos d\u00edas, una mujer de pie nos observa. Es maestra de ceremonias, sostiene su cuadernito de apuntes del programa como si sostuviera a una criatura, no nos dice su nombre, nos mira en silencio durante horas.<\/p>\n<p>En el templete del auditorio de la Unitierra, anoche, tres generaciones de mujeres nos ense\u00f1an y nos cuidan. El privilegio de escucharlas presentando ponencia en una universidad como no hay otra. Nada de v\u00edctimas que se autocompadecen. Nada de venganzas. Ni pobrecitas de nosotras ni pobres de ustedes.<\/p>\n<p>De entre las luchas feministas en distintas partes del mundo, seis intervenciones abordan la problem\u00e1tica actual provocada por un patriarcado milenario y terco que ha encontrado en el capitalismo su camino mejor pavimentado.<\/p>\n<p>Desde el Kurdist\u00e1n, una compa\u00f1era viene a entregar a las zapatistas una bandera para unificar dos luchas reales, completamente radicales. Un saludo para el maestro zapatista Galeano porque \u201c\u00e9l es nuestro maestro. Lo seguimos\u201d. Un mensaje de Abdulla \u00d6calan, fundador del Partido de los Trabajadores del Kurdist\u00e1n (PKK), detenido en 1998, \u00fanico preso en la isla turca de Imaril. Tanto le temen que lo vigilan mil soldados. Apoy\u00e1ndose en una lucha de d\u00e9cadas, Havin G\u00fcneser del Movimiento de Liberaci\u00f3n Kurdo nos explica lo fundamental que ha sido la lucha de las mujeres para su resistencia mientras pone el dedo en la llaga: \u201cLa esclavitud de las mujeres constituye el origen de todas las formas de esclavitud\u201d y, por tanto, de todos los problemas sociales. Si somos \u201cla primera colonia\u201d, para entender el origen del capitalismo hay que escudri\u00f1ar el origen del patriarcado. As\u00ed de complicado, as\u00ed de sencillo.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Llevan 40 a\u00f1os tratando de aprender \u201cpor qu\u00e9 todos reproducimos al sistema\u201d. Y \u00d6callan ha propuesto a cient\u00edficos sociales imaginar una \u201cmodernidad democr\u00e1tica\u201d, pues se puede desmantelar el poder con alternativas centrales, locales y regionales que se muevan en lo horizontal y lo vertical, pero en equilibrio. Para hacerlo, hay que construir un \u201cconfederalismo democr\u00e1tico\u201d como principio organizativo para una sociedad que sea moral, pol\u00edtica, ecol\u00f3gica. G\u00fcneser nos cuenta de las presiones que el sistema ejerce todo el tiempo sobre mujeres y hombres. La peor, la ideol\u00f3gica, porque es ah\u00ed donde \u201ccapital y poder\u201d se unifican. Pero tenemos \u201cdeberes intelectuales\u201d y podemos construir \u201cno una forma alternativa de estado sino una alternativa al estado mismo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa imaginaci\u00f3n debe ser lo que nos caracteriza\u201d. La lucha kurda lo ha aprendido identificando sus errores, observando con atenci\u00f3n las formas reaccionarias con que el capitalismo vive sus cambios, ajustando sus estructuras organizativas, atenta para \u201cno vivir dependiendo de la piedad de otros\u201d. Los pobres de antes se rebelaban. Los de hoy, \u201csue\u00f1an con ganar la loter\u00eda\u201d. Desde su experiencia autodefensiva, rebelde, nos exhortan a \u201cromper los muros en nuestra mente\u201d sin dudar, pues \u201ctodo lo que ha sido construido por la mano humana puede ser demolido por la mano humana\u201d.<\/p>\n<p>Karla Qui\u00f1\u00f3nez explica en video la problem\u00e1tica de las mujeres migrantes en Nueva York, coraz\u00f3n de piedra del capitalismo. Migrar \u201ces ser un ser humano fantasma\u201d que, siendo mujer, est\u00e1 adem\u00e1s acostumbrada a la opresi\u00f3n. Insiste en que hay m\u00e9todos usados diariamente por el sistema capitalista para acostumbrarnos a esa opresi\u00f3n, para obstaculizar nuestro libre pensamiento, para convencernos de que merecemos ser oprimidas, \u00bfo de qu\u00e9 otra forma aceptar\u00edan las migrantes latinas quedarse encerradas en sus casas, autoencarceladas durante seis o siete a\u00f1os? Karla reconoce fallas organizativas, propuestas como la \u201cdescentralizaci\u00f3n\u201d que no funcionaron, que desembocaron \u201cen un falso autonomismo\u201d, pero nos dice que su grupo de trabajo aprende y cambia construyendo centros competitivos para mujeres que, a\u00fan en la mayor de las opresiones, tienen la riqueza de ser \u201cherederas de la lucha de la comunidad\u201d que dejaron atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Desde Argentina, Silvia Federici env\u00eda un an\u00e1lisis le\u00eddo por Paulina Fern\u00e1ndez. Federici se concentra en explicar el contexto social y econ\u00f3mico en el que el capitalismo se apropia de nuestros cuerpos y de nuestro trabajo. M\u00e1s de treinta a\u00f1os de reestructuraci\u00f3n global de la econom\u00eda, cuyo pilar ha sido \u201cel ataque sistem\u00e1tico contra los medios m\u00e1s importantes de nuestra reproducci\u00f3n: la tierra, la vivienda, el trabajo asalariado\u201d precariz\u00e1ndonos la vida, traz\u00e1ndonos un futuro terrible porque no se trata de m\u00e9todos transitorios. \u201cLa destrucci\u00f3n de nuestra riqueza com\u00fan\u201d es parte del plan. As\u00ed se dise\u00f1a una clase trabajadora \u201csin garant\u00edas, sin protecciones, lista para ser trasladada de un lugar otro\u201d. Al expropiarnos la tierra, ya sin arraigo, se nos priva \u201cde los medios b\u00e1sicos de reproducci\u00f3n\u201d. La globalizaci\u00f3n como historia de afectaciones terribles, como respuesta violent\u00edsima a la organizaci\u00f3n laboral, a las rebeliones de fines del siglo pasado.<\/p>\n<p>Vivimos en el momento hist\u00f3rico de \u201cla guerra interminable\u201d que quiere lucrar con todos nuestros recursos, que nos hace desplazadas y desplazados de la tierra, apretuj\u00e1ndonos en ciudades donde nuestra sobrevivencia depende del mercado. En ese contexto analiza Federici la violencia contra las mujeres. Y si vivimos dentro de un esquema que le ha declarado la guerra a la reproducci\u00f3n y a la vida, pues las m\u00e1s afectadas ser\u00e1n las mujeres, sobre todo las m\u00e1s pobres. A esto suma Federici la complicidad de los hombres en casa, \u201crepresentantes del estado y del capital\u201d. Luego hace un llamado a generar formas propias de combate a estos procesos perfectamente planificados de apropiaci\u00f3n de nosotras, formas como las que han desarrollado las comunidades zapatistas.<\/p>\n<p>Por la Red de Feminismos Descoloniales hablan tres mujeres. Mariana Favela lanza una cr\u00edtica a los conceptos porque los piensa como estructuras r\u00edgidas que nos limitan. Nos exhorta a no mirar la historia \u201ccomo un compendio de fracasos y de derrotas\u201d. En cuanto al capitalismo, propone escarbar en los fundamentos del patriarcado para entenderlo.<\/p>\n<p>M\u00e1rgara Mill\u00e1n nos habla sobre los procesos por medio de los cuales \u201cse nos impone\u201d el estado actual que vivimos e invita a reflexionar \u201cno s\u00f3lo para oponernos\u201d sino \u201cpara construir algo distinto\u201d, para sobreponernos a las que ella ve como \u201cdos de las contradicciones fatales del capitalismo: su relaci\u00f3n con la naturaleza y su impulso al crecimiento infinito y descomunal\u201d.<\/p>\n<p>Coincide con Federici en el an\u00e1lisis de los procesos que llevan a nuestra precarizaci\u00f3n y al \u201ctr\u00e1fico de todo lo que se pueda vender\u201d. Nos recuerda que este tiempo nuestro, el presente, \u201ces uno que comparte un mismo y solo espacio\u201d, pero no es un\u00edvoco ni homog\u00e9neo como nos dice el capital, sino \u201cuna eclosi\u00f3n de temporalidades m\u00faltiples que hoy emergen y que detienen el impulso de ese tiempo\u201d un\u00edvoco. M\u00e1rgara observa que, desde esa temporalidad arraigada a todo lo que permite la vida y la sobrevivencia, es en el tiempo de las mujeres \u201cdonde es m\u00e1s claro y llano que estamos en un tiempo de peligro\u201d. Luego nos invita a despertar de \u201cla creencia de eso ya dado\u201d.<\/p>\n<p>Sylvia Marcos retoma la caracterizaci\u00f3n te\u00f3rica que ha hecho de la lucha de las mujeres zapatistas, planteando que lo que distingue su feminismo de otros es, por una parte, la lucha comunitaria al lado de los hombres y, por otro, la afirmaci\u00f3n \u201csomos iguales porque somos diferentes\u201d. Cuestiona el empoderamiento que han buscado y buscan otros feminismos. Nos dice que \u201cla realidad no cabe en la teor\u00eda\u201d y que \u201cno alcanza la teor\u00eda feminista actual\u201d para explicar a las zapatistas.<\/p>\n<p><strong>Segunda parte<\/strong><\/p>\n<p>Hablan de pie seis mujeres zapatistas, una de ellas, no ind\u00edgena.<\/p>\n<p>La comandanta M\u00edriam nos lleva a tiempos oscuros de opresi\u00f3n y acasillamiento. La narraci\u00f3n de las afrentas que ella y las comunidades tuvieron que soportar antes de 1994 nos acalambra de verg\u00fcenza por vivir en un pa\u00eds que permiti\u00f3 eso, por ser parte de eso. Y, para colmo, la herencia, el mal ejemplo, la tentaci\u00f3n de ser \u201cel patroncito de la casa\u201d incluso dentro de este movimiento libertario. Las mujeres zapatistas en su casa \u201ccomo en la c\u00e1rcel\u201d s\u00f3lo por ser mujeres, porque \u201cno somos bienvenida en este mundo\u201d. De los ni\u00f1itos que vivieron la explotaci\u00f3n del acasillamiento, M\u00edriam nos cuenta que los patrones los usaban como compa\u00f1\u00eda para sus mascotas, fueran perros o monos. Ten\u00edan que andarlos siguiendo, hacer lo que el animal hac\u00eda. \u201cDonde va el mono va el ni\u00f1o\u201d. Ocurri\u00f3 en los d\u00edas aciagos en que \u201cno tuvimos la libertad\u201d. Hoy la tienen porque la construyeron. Lo sabe un auditorio abarrotado que le aplaude de pie hasta que duelen las manos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n comandanta, Rosalinda refrenda lo dicho por M\u00edriam. \u201cEs todo cierto. Fuimos maltratadas, humilladas, despreciadas porque nosotras nunca sab\u00edamos si tenemos derecho de organizarse, de participarse, de hacer todos tipos de trabajo\u201d. Rosalinda describe la luz que dej\u00f3 entrar su rebeli\u00f3n del \u201994. \u201cEst\u00e1bamos todas en la oscuridad, porque no sab\u00edamos nada\u201d, recuerda. Pero sab\u00edan pelear y la clandestinidad las fue reclutando una por una y pueblo por pueblo. Se organizaron y a ella la nombraron responsable local. Se fueron formando milicianas e insurgentas. \u201cCuando ya no aguantaban el maltrato\u201d de \u201clos pinches capitalistas\u201d, se alzaron en armas. \u201cAh\u00ed lo vimos que s\u00ed tenemos el valor y la fuerza\u201d igual que los hombres. Hoy Rosalinda es responsable regional y se traslada de comunidad en comunidad para que las mujeres sepan \u201cque s\u00ed es necesario que haiga la participaci\u00f3n de la mujer\u201d porque \u201cpara hacer una revoluci\u00f3n, no s\u00f3lo los hombres. Tiene que hacer entre hombres y mujeres\u201d.<\/p>\n<p>La comandanta Dalia refrenda lo dicho por Rosalinda. Fue en el \u201994 cuando \u201csupimos que tenemos el derecho como mujer, donde nos despertamos\u201d. Se organizaron por pueblos y regiones \u201cpara una lucha para el bien del pueblo sin que tengamos estudio\u201d. Nos dice que en 1994 tuvieron el valor \u201cde mandar a pelear nuestros esposos, nuestros hijos, nuestras hijas\u201d, sabiendo que enfrentar al enemigo \u201cno es nada f\u00e1cil, porque bien regresa vivo o muerto\u201d. Sab\u00edan \u201cque ellas ten\u00edan que tener esa responsabilidad de crecer a nuestros hijos y hijas que quedan\u201d. Ah\u00ed, al filo de la muerte, en ese \u201cprimer valor de las compa\u00f1eras\u201d es donde las zapatistas \u201cnos dimos cuenta que pensamos igual que los compa\u00f1eros hombres\u201d.<\/p>\n<p>Para ser suplenta, nos explica Dalia, hay mucho trabajo previo, muchas reuniones, \u201cvisitar pueblos cada poco tiempo para organizar m\u00e1s las compa\u00f1eras y compa\u00f1eros\u201d. Es b\u00e1sico educar a la infancia \u201cpara que no vayan creciendo nuestros hijos con esa mala idea\u201d del capital y la explotaci\u00f3n. Dice que las mujeres zapatistas \u201cah\u00ed vamos haciendo nuestra lucha\u201d a base de paciencia, porque la tienen, porque son los hombres los que \u201cno tienen paciencia\u201d. Su voz se entristece un instante: \u201cAunque fueron cabrones los compa\u00f1eros hombres\u201d y \u201chay algunos cuantos todav\u00eda que se ponen cabroncitos, pero ya no son todos\u201d. Luego parece alegrarse cuando nos informa que ya no pasa lo que nos contaba M\u00edriam, pues \u201clas mujeres ya no se quedan humilladas\u201d, se quejan ante las autoridades aut\u00f3nomas. Dalia quiere levantarnos \u201ccontagi\u00e1ndonos, pero no de enfermedad sino de buena idea\u201d.<\/p>\n<p>Toca el turno a dos jovencitas, nacidas ya en tierras rebeldes y que participaron en el homenaje al maestro Galeano y a Luis Villoro el pasado 2 de mayo. La compa\u00f1era base de apoyo Lizbeth, hija del maestro asesinado, habla por esas \u201cj\u00f3venas\u201d que \u201cya no conocimos lo que es un cacique\u201d ni un patr\u00f3n y que \u201ctodav\u00eda tenemos pena de participar\u201d. Luego nos describe los logros de la autonom\u00eda zapatista en materia de salud. Ya no hay chiquitos acompa\u00f1ando al mono, ya no hay ni\u00f1as cuidando mascotas. La generaci\u00f3n nacida en libertad cuenta con \u201cultrasonido, papanicolau, colposcop\u00edas, parteras, hueseras, plantas medicinales\u201d. No conocieron las dudas sobre su ser mujeres. La hija sin su padre no titubea cuando asegura: \u201cS\u00ed tenemos el valor de luchar, s\u00ed los podemos hacer los trabajos\u201d.<\/p>\n<p>La compa\u00f1era escucha Selena no es menos contundente. Nos explica detalladamente lo que sucede con la juventud que no aprovecha la televisi\u00f3n para ver algo importante, algo \u00fatil e informativo, sino que cae en la trampa capitalista de la distracci\u00f3n. Esto nos recuerda Par\u00eds. Las ni\u00f1as y los ni\u00f1os pobres de un pa\u00eds rico que han ido cambiando con las d\u00e9cadas, nos dicen sus profes de teatro. Ya no tienen \u00e1nimo, ni fuerza, ni entusiasmo. La tele, el celular, el internet, las casas vac\u00edas de familia, la automatizaci\u00f3n de los seres pensantes, la autodesvalorizaci\u00f3n autoasumida, la violencia capitalista. A contrapelo de esa violencia, de manera organizada y sin que sus familias bajen la guardia, las ni\u00f1as y los ni\u00f1os zapatistas han experimentado un cambio al rev\u00e9s en las comunidades m\u00e1s pobres de un pa\u00eds pobre. Selena, zapatista, es una joven que usa bien el celular y las teles pero \u201cno para distraernos\u201d sino burl\u00e1ndose del capitalismo. Su generaci\u00f3n se r\u00ede de quienes usar\u00edan zapatos de tac\u00f3n en el lodo, tambi\u00e9n de quienes les llaman pobres y se van de migrantes, pues esos migrantes \u201cson pobres-pobres\u201d porque vuelven de la migraci\u00f3n transformados. Su generaci\u00f3n declara: \u201csomos pobres, pero ricos de vivir\u201d.<\/p>\n<p><strong>Otra parte<\/strong><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, entran en escena mujeres de otros tiempos. Las primeras insurgentas, las de ayer que son origen de la rebeld\u00eda de las mujeres zapatistas. Las de hoy y ma\u00f1ana, generaciones m\u00e1s peque\u00f1as: To\u00f1a, Lupita, Estefan\u00eda, Defensa Zapatista. Junto con las mujeres presentes a quienes acabamos de escuchar, son mujeres que con sus logros est\u00e1n trazando la derrota de una \u201chidra\u201d machista infiltrada en la organizaci\u00f3n, derrota que redacta esta \u201cvisi\u00f3n de los vencidos\u201d.<\/p>\n<p>Disfrazado de hombre, sup Galeano nos habla desde la mujer dentro de \u00e9l, desde una voz colectiva de mujer no ind\u00edgena que \u201ca\u00fan no sabe que es zapatista\u201d. \u00c9l dentro de ella, retoma parte de un trabajo de sup Marcos donde la mujer se desgarra en un dilema. A la necesidad natural de abrirles grietas, sin herirlos, a los muros del alma de sus compa\u00f1eros \u201cmachistizados\u201d por el sistema de opresi\u00f3n que quiere definirnos, se suma el imperativo \u00e9tico de agrietar su propio coraz\u00f3n para responder al desaf\u00edo zapatista de ser \u201cmejor persona, mejor mujer\u201d, pero \u201csin dejar de ser lo que eres\u201d. El dilema radica en que la mujer no ind\u00edgena tiene que lograr que esas grietas no se vuelvan cicatrices, tiene que cargarlas abiertas como lo har\u00edan las mujeres zapatistas para responder a la pregunta \u201c\u00bfy t\u00fa, qu\u00e9?\u201d Sobre el amor con que ellas te acercan a su lucha, la mujer no ind\u00edgena nos grita que \u201cte obliga a que te hagas responsable de ese amor. No te deja ni un pinche rinc\u00f3n donde esconderte. Pinche zapatismo\u201d.<\/p>\n<p>Este feminismo desafiante no es como otros. Nace al filo de la muerte, se pregunta para qu\u00e9, desde d\u00f3nde y con qui\u00e9nes, pero tambi\u00e9n contra qui\u00e9nes y c\u00f3mo. La mujer de pie en el auditorio de Oventik, observadora y cuidadosa, t\u00edmida y valiente a la vez, una mujer que podr\u00eda ser nosotras. Nosotras que no podr\u00edamos ser ella. Ante nuestros feminismos urbanos contestatarios y arrojados, tan seguros de lo que merecemos, \u00e9sos donde disfrutamos la comodidad de ser inc\u00f3modas, \u00e9ste da miedo. Es un feminismo de tiempo completo donde la mujer sabe que no es nada nunca y en ning\u00fan lugar, a menos que sea en colectivo, en comunidad, en organizaci\u00f3n transformadora que lucha por sus derechos y por la liberaci\u00f3n de una patria y un planeta. Un feminismo zapatista. As\u00ed de sencillo, as\u00ed de complicado.<\/p>\n<p>El 6 de mayo de 2015, acerc\u00e1ndose a las 12:00, quedar\u00e1 en nuestra memoria como una noche en que habl\u00f3 la madre de los bohemios arrebat\u00e1ndoles sus tarros de cerveza y quebr\u00e1ndolos en el suelo, pero a lo lejos porque son sus hijos y no quiere lastimarlos. Una noche que no podr\u00eda haber sido en otra lucha que no fuera aut\u00f3noma, rebelde, consciente, y con mucho trabajo a\u00fan por delante.<\/p>\n<p>La historia del movimiento kurdo se\u00f1ala que el verdadero logro del capitalismo es hacernos creer que es eterno cuando no lo es, cuando lo eterno es \u201cla libertad y la vida libre\u201d. La historia del movimiento zapatista lo demuestra. \u00bfPor qu\u00e9 permitir que el patriarcado nos convenza de su eternidad? Lo dicho por las mujeres que enfrentan al Estado Isl\u00e1mico y al capitalismo en el Kurdist\u00e1n parece dicho por las mujeres que enfrentan al estado mexicano y al capitalismo en Chiapas: \u201cexistimos y tenemos el derecho de seguir existiendo\u201d.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mujeres de pie Por: Eugenia Guti\u00e9rrez. Colectivo Radio Zapatista. San Crist\u00f3bal de las Casas, Chiapas. 7 de mayo de 2015. Primera parte Las incansables. Las que nos levantan. 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