{"id":12929,"date":"2015-05-05T00:39:45","date_gmt":"2015-05-05T05:39:45","guid":{"rendered":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=12929"},"modified":"2015-11-29T19:00:09","modified_gmt":"2015-11-30T01:00:09","slug":"el-muro-y-la-grieta-primer-apunte-sobre-el-metodo-zapatista-palabras-del-supgaleano-en-la-inauguracion-del-seminario-%e2%80%9cel-pensamiento-critico-frente-a-la-hidra-capitalista%e2%80%9d","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=12929","title":{"rendered":"El Muro y la Grieta. Primer Apunte sobre el M\u00e9todo Zapatista. Palabras del SupGaleano en la Inauguraci\u00f3n del Seminario \u201cEl Pensamiento Cr\u00edtico frente a la Hidra Capitalista\u201d"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El Muro y la Grieta.<br \/>\nPrimer Apunte sobre el M\u00e9todo Zapatista.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/komanilel-13.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-13254\" title=\"komanilel (13)\" src=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/komanilel-13-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/komanilel-13-300x199.jpg 300w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/komanilel-13-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/komanilel-13.jpg 1037w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Escucha aqu\u00ed: [podcast]https:\/\/radiozapatista.org\/Audios\/pensamiento\/3may_sup-galeano.mp3[\/podcast]<\/p>\n<p>Mayo 3 del 2015.<\/p>\n<p>Buenas tardes, d\u00edas, noches tengan quienes escuchan y quienes leen, sin importar sus calendarios y geograf\u00edas.<\/p>\n<p>Mi nombre es Galeano, Subcomandante Insurgente Galeano. Nac\u00ed la  madrugada del 25 de mayo del 2014, en colectivo y a pesar m\u00edo, y bueno,  tambi\u00e9n a pesar de otros, otras y <strong><em>otroas<\/em><\/strong>. Como  el resto de mis compa\u00f1eras y compa\u00f1eros zapatistas, me cubro el rostro  cuando es necesario mostrarme, y me descubro para ocultarme. A pesar de  no cumplir a\u00fan el a\u00f1o de vida, el mando me ha asignado el trabajo de  posta, vig\u00eda o centinela en uno de los puestos de observaci\u00f3n de esta  tierra rebelde.<\/p>\n<p>Como no estoy acostumbrado a hablar en p\u00fablico, y menos ante tantas y  tan finas (j\u00e1 -perd\u00f3n, debe ser el hipo del p\u00e1nico de escena-), digo  finas personas, les agradezco su comprensi\u00f3n para con mis balbuceos y mi  reiterado trastab\u00edllelo en el dif\u00edcil y complicado arte de la palabra.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Tom\u00e9 el nombre de Galeano del de un compa\u00f1ero zapatista, un maestro y  organizador, ind\u00edgena, que fue atacado, secuestrado, torturado y  asesinado por paramilitares amparados en una supuesta organizaci\u00f3n  social: la CIOAC-Hist\u00f3rica. La pesadilla que acab\u00f3 con la vida del  compa\u00f1ero maestro Galeano, inici\u00f3 la madrugada del 2 de mayo del 2014.  Desde esa hora, nosotras, nosotros, zapatistas, iniciamos la  reconstrucci\u00f3n de su vida.<\/p>\n<p>Por esas fechas, la direcci\u00f3n colectiva del EZLN decidi\u00f3 dar muerte  al personaje autodenominado SupMarcos, en aquel tiempo portavoz de los  hombres, mujeres, ni\u00f1os y ancianos zapatistas. A partir de entonces, el  cargo de vocero del Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional le  corresponde al Subcomandante Insurgente Mois\u00e9s. Por su voz hablamos, por  sus ojos miramos, en sus pasos andamos, \u00e9l somos.<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s de ese 2 de mayo, la noche se alarg\u00f3 en el M\u00e9xico de  abajo y le puso un nuevo nombre a la ya larga nominaci\u00f3n del terror:  \u201cAyotzinapa\u201d. Como se ha dado una y otra vez en el mundo, una geograf\u00eda  de abajo era as\u00ed se\u00f1alada y nombrada por una tragedia planeada y  ejecutada, es decir, por un crimen.<\/p>\n<p>Ya hemos dicho, en voz del Subcomandante Insurgente Mois\u00e9s, lo que  para nosotros, nosotras, zapatistas, signific\u00f3 y significa Ayotzinapa.  Con su venia y la de mis compa\u00f1eras y compa\u00f1eros jefas y jefes  zapatistas retomo sus palabras.<\/p>\n<p>Ayotzinapa es el dolor y la rabia, s\u00ed, pero no s\u00f3lo eso. Tambi\u00e9n y  sobre todo, el terco empe\u00f1o de los familiares y compa\u00f1eros de los  ausentes.<\/p>\n<p>Algunas, algunos de estos familiares que no han dejado caer la  memoria, nos dieron el honor de compartir junto nuestro y est\u00e1n aqu\u00ed con  nosotros en tierras zapatistas.<\/p>\n<p>Escuchamos la palabra de Do\u00f1a Hilda y Don Mario, madre y padre de  C\u00e9sar Manuel Gonz\u00e1lez Hern\u00e1ndez, y tenemos la presencia y la palabra de  Do\u00f1a Bertha y Don Tom\u00e1s, madre y padre de Julio C\u00e9sar Ram\u00edrez Nava. Con  ellas y ellos tenemos el reclamo por los 46 ausentes.<\/p>\n<p>A Do\u00f1a Bertha y a Don Tom\u00e1s les pedimos que hagan llegar estas  palabras a los dem\u00e1s familiares de los ausentes de Ayotzinapa. Porque ha  sido su lucha lo que hemos tenido presente para arrancar este  semillero.<\/p>\n<p>Creo que m\u00e1s de una, uno, <strong><em>unoa,<\/em><\/strong> de la Sexta  y del EZLN, coincidir\u00e1n conmigo en que hubi\u00e9ramos preferido que no  estuvieran aqu\u00ed como est\u00e1n. Quiero decir, que s\u00ed estuvieran, pero no  como dolor y rabia, sino como abrazo compa\u00f1ero. Que no hubiera pasado  nunca ese 26 de septiembre. Que el calendario hubiera echado una mano  compa\u00f1era y se hubiera saltado esa fecha, y que la geograf\u00eda se hubiera  extraviado y no hubiera anclado en Iguala, Guerrero, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Pero si despu\u00e9s de esa noche de terror, la geograf\u00eda se extendi\u00f3 y  profundiz\u00f3, alcanzando los rincones m\u00e1s apartados del planeta, y si el  calendario sigue rendido ante esa fecha, ha sido por el empe\u00f1o de  ustedes, por la grandeza de su sencillez, por la incondicionalidad de su  entrega.<\/p>\n<p>No conocemos a sus hijos. Pero los conocemos a ustedes. Y no es otra  nuestra intenci\u00f3n que la de que la admiraci\u00f3n y el respeto que les  tenemos sea una certeza para ustedes, a\u00fan y en los momentos m\u00e1s  solitarios y dolorosos a los que se enfrenten.<\/p>\n<p>Es cierto, no podemos llenar calles y plazas en las grandes ciudades.  Cada movilizaci\u00f3n, por peque\u00f1a que sea, representa para nuestras  comunidades una merma importante en su econom\u00eda, ya de por s\u00ed dif\u00edcil,  como la de millones de personas, y sostenida al l\u00edmite por las rebeld\u00eda y  resistencia de m\u00e1s de dos d\u00e9cadas. En nuestras comunidades digo, porque  nuestros apoyos no son la suma de individualidades, sino que son acci\u00f3n  colectiva, reflexionada y organizada. Son parte de nuestra lucha.<\/p>\n<p>No podemos brillar en las redes sociales, ni hacer llegar sus  palabras m\u00e1s all\u00e1 de nuestros corazones. Tampoco podemos apoyarlos  econ\u00f3micamente, aunque bien sabemos que estos meses de lucha les han  golpeado en su salud y en sus condiciones de vida.<\/p>\n<p>Ocurre tambi\u00e9n que nuestro ser rebelde y en resistencia las m\u00e1s de  las veces es visto con resquemor y desconfianza. Movimientos y  movilizaciones que en distintos rincones se levantan, prefieren que no  hagamos expl\u00edcita nuestra simpat\u00eda. A\u00fan sensibles al \u201cqu\u00e9 dir\u00e1n\u201d  medi\u00e1tico, no quieren que su causa sea asociada de manera alguna a \u201clos  encapuchados de Chiapas\u201d. Lo entendemos, no lo cuestionamos. Nuestro  respeto a las rebeld\u00edas que pululan en el mundo incluye el respeto a sus  valoraciones, a sus pasos, a sus decisiones. Respetamos s\u00ed, pero no  ignoramos. Estamos pendientes de todas y cada una de las movilizaciones  que enfrentan al Sistema. Tratamos de comprenderlas, es decir, de  conocerlas. Sabedores somos que el respeto nace del conocimiento, y que  el miedo y el odio, esas dos caras del desprecio, nacen no pocas veces  de la ignorancia.<\/p>\n<p>Aunque peque\u00f1a es nuestra lucha, algo hemos aprendido en estos a\u00f1os, d\u00e9cadas, siglos. Y esto queremos decirles:<\/p>\n<p>No crean en quienes les dicen que la sensibilidad y la simpat\u00eda, el  apoyo, se mide en calles abarrotadas, en plazas colmadas, en grandes  templetes, en el n\u00famero de c\u00e1maras, micr\u00f3fonos, encabezados  period\u00edsticos, tendencias en redes sociales.<\/p>\n<p>La inmensa mayor\u00eda en el mundo, no s\u00f3lo en nuestro pa\u00eds, es como  ustedes, hermanas y hermanos familiares de los ausentes de Ayozinapa.  Personas que tienen que pelearle al d\u00eda y a la noche un pedazo de vida.  Gente que debe luchar para arrancarle a la realidad algo para  sostenerse.<\/p>\n<p>Cualquiera de abajo, hombre, mujer, <strong><em>otroa<\/em><\/strong>,  que conozca la historia que les duele, simpatiza con su lucha en demanda  de verdad y justicia. La comparte porque en sus palabras ven la  repetici\u00f3n de sus historias, porque se reconocen en su dolor, porque se  identifican con su rabia.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda no ha ido a marchar, no se ha manifestado, no ha creado  temas en redes sociales, no ha roto cristales, no ha incendiado  veh\u00edculos, no ha gritado consignas, no ha usurpado templetes, no les ha  dicho que no est\u00e1n solas, solos.<\/p>\n<p>No lo han hecho simple y sencillamente porque no han podido hacerlo.<\/p>\n<p>Pero han escuchado y respetan su movimiento.<\/p>\n<p>No desfallezcan.<\/p>\n<p>No crean que porque quienes antes estuvieron a su lado se han ido,  despu\u00e9s de cobrar su parte o despu\u00e9s de ver que no podr\u00edan cobrarla, su  causa es menos dolorosa, menos noble, menos justa.<\/p>\n<p>El camino que han llevado hasta ahora ha sido intenso, cierto. Pero ustedes saben que todav\u00eda falta mucho por andar.<\/p>\n<p>\u00bfSaben? Uno de los enga\u00f1os de arriba es convencer a los de abajo de  que lo que no se consigue r\u00e1pido y f\u00e1cil, no se consigue nunca.  Convencernos de que las luchas largas y dif\u00edciles s\u00f3lo cansan y nada  logran. Trucan el calendario de abajo sobreponi\u00e9ndole el calendario de  arriba: elecciones, comparecencias, reuniones, citas con la historia,  fechas conmemorativas que s\u00f3lo ocultan el dolor y la rabia.<\/p>\n<p>El Sistema no le teme a los estallidos, por muy masivos y luminosos  que sean. Si un gobierno cae, hay en su alacena otros para reponer e  imponer. Lo que lo aterroriza es la perseverancia de la rebeld\u00eda y la  resistencia de abajo.<\/p>\n<p>Porque abajo es otro el calendario. Es otro el paso. Es otra la historia. Es otro el dolor y otra la rabia.<\/p>\n<p>Y ahora, al pasar de los d\u00edas, este abajo disperso y plural que  somos, ya no s\u00f3lo est\u00e1 atento a su dolor y a su rabia. Tambi\u00e9n estamos  atentos a su persistencia, a su seguir, a su no rendirse.<\/p>\n<p>Cr\u00e9anos. Su lucha no depende del n\u00famero de manifestantes, del n\u00famero  de notas period\u00edsticas, del n\u00famero de menciones en redes sociales, del  n\u00famero de giras a las que los inviten.<\/p>\n<p>Su lucha, nuestra lucha, las luchas de abajo en general, dependen de  la resistencia. De no rendirse, de no venderse, de no claudicar.<\/p>\n<p>Bueno, claro, eso seg\u00fan nosotras, nosotros, zapatistas. Habr\u00e1 gente  que les diga otras cosas. Les dir\u00e1n que es m\u00e1s importante estar con  ellos, ellas. Por ejemplo, que es m\u00e1s importante llamar a votar por tal o  cual partido pol\u00edtico porque as\u00ed encontrar\u00e1n a los ausentes. Y que si  no llaman a votar por tal o cual partido no s\u00f3lo habr\u00e1n perdido LA  oportunidad de recuperar a quienes les hacen falta, tambi\u00e9n ser\u00e1n  c\u00f3mplices de que el terror siga en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00bfYa ven c\u00f3mo hay partidos pol\u00edticos que se aprovechan de las  necesidades materiales de la gente? \u00bfQue ofrecen despensas, \u00fatiles  escolares, tarjetas, pases para el cine, cubetas, gorras, tortas y agua  pintada en empaque tetra pack? Bueno, pues tambi\u00e9n hay quien se  aprovecha de las necesidades sentimentales de la gente. La esperanza,  amigos y enemigos, es la necesidad que mejor se cotiza all\u00e1 arriba. La  esperanza de que todo va a cambiar, de que ahora s\u00ed el bienestar, la  democracia, la justicia, la libertad. La esperanza que los iluminados de  arriba le arrebatan a los jodidos de abajo y luego se la venden. La  esperanza en que la soluci\u00f3n a las demandas est\u00e1 en el color de uno de  los productos en la alacena del sistema.<\/p>\n<p>Tal vez es gente que sabe m\u00e1s que nosotros, nosotras, zapatistas. Son  sabios, sabias. Es m\u00e1s, cobran por saber. El conocimiento es su  profesi\u00f3n, de eso viven\u2026 o con eso defraudan.<\/p>\n<p>Ya ven que ellos saben m\u00e1s y, refiri\u00e9ndose a nosotras, nosotros,  dicen que estamos \u201cperdidos all\u00e1, en las monta\u00f1as, qui\u00e9n sabe d\u00f3nde\u201d, y  dicen que llamamos a la abstenci\u00f3n y que somos sectarios (tal vez  porque, a diferencia de ellos, nosotros s\u00ed respetamos a nuestros  muertos).<\/p>\n<p>\u00a1Ah! \u00a1Es tan c\u00f3modo decir y repetir ocurrencias y mentiras! Tan  barato difamar y calumniar, y luego predicar la unidad, el enemigo  principal, la infalibilidad del pastor, la incapacidad del reba\u00f1o.<\/p>\n<p>Hace muchos a\u00f1os, las zapatistas, los zapatistas no hac\u00edamos marchas,  no grit\u00e1bamos consignas, ni enarbol\u00e1bamos pancartas, ni levant\u00e1bamos  los pu\u00f1os. Hasta que una vez marchamos. La fecha: el 12 de octubre de  1992, cuando all\u00e1 arriba celebraban 500 a\u00f1os del \u201cencuentro de dos  mundos\u201d. El lugar: San Crist\u00f3bal de Las Casas, Chiapas, M\u00e9xico. En vez  de pancartas llevamos arcos y flechas, y un silencio sordo fue nuestra  consigna.<\/p>\n<p>Sin mucha bulla, la estatua del conquistador cay\u00f3. Si volvieron a  levantarla no importa. Nunca podr\u00e1n levantar de nuevo el miedo a lo que  representaba.<\/p>\n<p>Unos meses despu\u00e9s, volvimos a las ciudades. Tampoco esa vez llevamos  consignas ni pancartas, y no llevamos arcos y flechas. Esa madrugada  ol\u00eda a fuego y p\u00f3lvora. y fueron nuestros rostros los levantados.<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s vinieron algunas, algunos de la ciudad. Nos contaron de  las grandes marchas, de las consignas, de las pancartas, de los pu\u00f1os  levantados. Claro, agregando siempre que si es que estos pobres inditos e  inditas que somos, porque cuidaban la equidad de g\u00e9nero, sobreviv\u00edamos,  era gracias a ellos y ellas, que en la ciudad hab\u00edan detenido el  genocidio de los primeros d\u00edas de ese a\u00f1o de 1994. Las zapatistas, los  zapatistas, no preguntamos si antes de 1994 no hab\u00eda genocidio, ni si ya  se hab\u00eda detenido, ni si \u00e9sos de la ciudad estaban platicando algo  ocurrido o estaban pasando la factura. Los zapatistas, las zapatistas  entendimos que hab\u00eda otros modos de lucha.<\/p>\n<p>Hicimos despu\u00e9s nuestras marchas, nuestras consignas, nuestras  pancartas y levantamos los pu\u00f1os. Desde entonces nuestras marchas son un  p\u00e1lido reflejo de aquella marcha que alumbr\u00f3 la madrugada del a\u00f1o 94.  Nuestras consignas tienen la rima desordenada de las canciones en los  campamentos guerrilleros de monta\u00f1a. Nuestras pancartas son  trabajosamente elaboradas por batallar para encontrar equivalentes a lo  que en nuestras lenguas se describe en una palabra, y en otros idiomas  se necesitan tres tomos de El Capital. Nuestros pu\u00f1os levantados m\u00e1s que  retar, saludan. Como si al ma\u00f1ana se dirigieran y no al presente.<\/p>\n<p>Pero algo no ha cambiado: siguen levantados nuestros rostros.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, nuestros autodenominados acreedores de la ciudad nos  exigieron que particip\u00e1ramos en las elecciones. No entendimos, porque  nosotras, nosotros, nunca les exigimos que se alzaran en armas, ni que  resistieran, ni que se rebelaran contra el mal gobierno, ni que honraran  a sus muertos en la lucha. No les exigimos que se cubrieran el rostro,  que se negaran el nombre, que abandonaran familia, profesi\u00f3n, amistades,  nada. Pero los modernos conquistadores, vestidos de izquierda  progresista, nos amenazaron: si no los segu\u00edamos, nos dejar\u00edan solas,  solos, y ser\u00edamos los culpables de que la derecha reaccionaria fuera  gobierno. Les deb\u00edamos, dijeron, y presentaron la cuenta a pagar impresa  en una boleta electoral.<\/p>\n<p>Nosotras, nosotros, zapatistas, no entendimos. Nos alzamos para  mandarnos nosotras mismas, nosotros mismos, no para que otro nos  mandara. Se enojaron.<\/p>\n<p>Tiempo despu\u00e9s los de la ciudad siguen marchando, gritando consignas, levantando pu\u00f1os y pancartas, y ahora agregan <strong><em>tuits<\/em><\/strong>, <strong><em>hashtags<\/em><\/strong>, <strong><em>likes<\/em><\/strong>, <strong><em>trending<\/em><\/strong> <strong><em>topics<\/em><\/strong>, <strong><em>followers<\/em><\/strong>,  en sus partidos pol\u00edticos est\u00e1n los mismos que apenas ayer eran la  derecha reaccionaria, en sus mesas se sientan juntos y departen los  asesinos y los familiares de los asesinados, r\u00eden y brindan juntos por  la paga obtenida, se lamentan y lloran juntos por los puestos perdidos.<\/p>\n<p>Mientras tanto las zapatistas, los zapatistas tambi\u00e9n marchamos a  veces, gritamos consignas imposibles o callamos, en veces levantamos  pancartas y pu\u00f1os, siempre la mirada. Decimos que no nos manifestamos  para desafiar al tirano, sino para saludar a quien, en otras geograf\u00edas y  calendarios, lo enfrenta. Para desafiarlo, construimos. Para  desafiarlo, creamos. Para desafiarlo, imaginamos. Para desafiarlo,  crecemos y nos multiplicamos. Para desafiarlo, vivimos. Para desafiarlo,  morimos. En lugar de <strong><em>tuits<\/em><\/strong>, hacemos escuelas y cl\u00ednicas, en lugar de <strong><em>trending<\/em><\/strong> <strong><em>topics<\/em><\/strong>, fiestas para celebrar la vida derrotando a la muerte.<\/p>\n<p>En la tierra de los acreedores de la ciudad sigue mandando el amo, con otro rostro, con otro nombre, con otro color.<\/p>\n<p>En la tierra zapatista mandan los pueblos y el gobierno obedece.<\/p>\n<p>Tal vez por eso es que los zapatistas, las zapatistas, no entendimos  que ten\u00edamos que ser los seguidores, y los l\u00edderes de la ciudad los  seguidos.<\/p>\n<p>Y todav\u00eda no entendemos.<\/p>\n<p>Pero puede ser que s\u00ed, que la verdad y la justicia que ustedes, nosotras y nosotros, todos, todas, <strong><em>todoas<\/em><\/strong>,  buscamos, se consiga gracias a la d\u00e1diva de un l\u00edder rodeado de gente  tan inteligente como \u00e9l, un salvador, un amo, un jefe, un patr\u00f3n, un  pastor, un gobernante, y todo s\u00f3lo con el m\u00ednimo esfuerzo de una boleta  en una urna, con un <strong><em>tuit<\/em><\/strong>, con una presencia en  la marcha, en el mitin, en la lista de afiliados\u2026 o callando frente a  la farsa que simula inter\u00e9s patri\u00f3tico donde s\u00f3lo hay ansia de Poder.<\/p>\n<p>Si s\u00ed o no, es lo que tal vez nos digan otros pensamientos en este semillero.<\/p>\n<p>Lo que nosotras, nosotros, zapatistas, hemos aprendido es que no. Que  de arriba s\u00f3lo vienen la explotaci\u00f3n, el robo, la represi\u00f3n, el  desprecio. Es decir, de arriba, s\u00f3lo llega el dolor.<\/p>\n<p>Y de arriba les demandan, les exigen que los sigan. Que ustedes les  deben el que se conociera mundialmente su dolor, que ustedes les deben  las plazas colmadas, las calles llenas de color e ingenio. Que ustedes  les deben por el trabajo de polic\u00eda ciudadana que se\u00f1al\u00f3, persigui\u00f3 y  sataniz\u00f3 a \u201canarco-inflitrados-fuchi-gu\u00e1cala\u201d. Que ustedes les deben las  manifestaciones bien portadas, las notas period\u00edsticas, las fotos a  colores, las rese\u00f1as favorables y las entrevistas.<\/p>\n<p>Nosotros, nosotras, zapatistas, s\u00f3lo decimos:<\/p>\n<p>No teman quedarse solos de quienes nunca han estado en verdad con  ustedes. Son ellas y ellos quienes no los merecen. Quienes llegan a su  dolor como a un espect\u00e1culo ajeno, que gusta o que disgusta, pero del  que nunca ser\u00e1n parte real.<\/p>\n<p>No teman ser abandonados por quienes pretenden no acompa\u00f1arlos y  apoyarlos, sino administrarlos, domarlos, rendirlos, usarlos y, despu\u00e9s,  desecharlos.<\/p>\n<p>Teman, s\u00ed, olvidar su causa, dejar caer su lucha.<\/p>\n<p>Pero mientras se mantengan, mientras resistan, tendr\u00e1n el respeto y la admiraci\u00f3n de mucha gente en M\u00e9xico y en el mundo.<\/p>\n<p>Gente como la que est\u00e1 aqu\u00ed hoy con nosotras, nosotros.<\/p>\n<p>Como Adolfo Gilly.<\/p>\n<p>Esto que ahora dir\u00e9, no se iba a decir. \u00bfLa raz\u00f3n? Que inicialmente  tanto Adolfo Gilly como Pablo Gonz\u00e1lez Casanova hab\u00edan dicho que tal vez  no estar\u00edan presentes, ambos por problemas de salud. Pero aqu\u00ed est\u00e1  Adolfo, y a \u00e9l le pedimos ahora que le cuente luego a Don Pablo esta  parte.<\/p>\n<p>El finado supMarcos contaba que alguna vez alguien le cuestion\u00f3 que  el EZLN tuviera tantas atenciones para Don Luis Villoro, Don Pablo  Gonz\u00e1lez Casanova y Don Adolfo Gilly. El argumento impugnador se basaba  en las diferencias que, frente al zapatismo, estas tres personas  manten\u00edan, y en cambio, que no tuviera las mismas deferencias para  intelectuales que eran cien por ciento zapatistas. Imagino que el Sup  encendi\u00f3 la pipa y entonces explic\u00f3: \u201cEn primera, dijo, sus diferencias  no son con lo que es el zapatismo, sino con las valoraciones, an\u00e1lisis o  posiciones que el zapatismo asume frente a diversos asuntos. En  segunda, prosigui\u00f3, yo en lo personal he visto a estas tres personas  frente a mis compa\u00f1eras y compa\u00f1eros jefes. Ac\u00e1 han llegado  intelectuales de gran prestigio y, bueno, algunos no tan prestigiados.  Han llegado y han dicho su palabra. Pocos, muy pocos, han hablado con  las comandantas y comandantes. S\u00f3lo frente a esas tres personas he visto  a mis jefes y jefas hablar y escuchar de igual a igual, con confianza y  camarader\u00eda mutuas. \u00bfC\u00f3mo lo hicieron? Bueno, pues habr\u00eda que  preguntarles a ellos. Lo que yo s\u00e9 es que eso cuesta, que lograr la  palabra y el o\u00eddo de mis compa\u00f1eras y compa\u00f1eros jefes y jefas, en  respeto y cari\u00f1o, cuesta y mucho. La tercera es que, abund\u00f3 el Sup, te  equivocas al pensar que como zapatistas buscamos espejos, v\u00edtores y  aplausos. Nosotros apreciamos y valoramos las diferencias en los  pensamientos, claro, si son pensamientos cr\u00edticos y articulados, y no  esas chambonadas que ahora abundan en el progresismo ilustrado.  Nosotros, nosotras, zapatistas, no valoramos de un pensamiento si  coincide o no con el nuestro, sino si nos hace pensar o no, si nos  provoca o no, pero sobre todo, si da cuenta cabal de la realidad. Estas  tres personas han mantenido, cierto, posiciones diferentes y hasta  contrarias a la nuestra frente a situaciones diversas.<\/p>\n<p>Nunca, nunca han estado en contra nuestra. Y, a pesar de los vaivenes de la moda, han estado de nuestro lado.<\/p>\n<p>Sus argumentos contrarios y, no pocas veces, contradictorios a los  nuestros, no nos han convencido, cierto, pero nos han ayudado a entender  que hay diversas posiciones y pensamientos diferentes, y que es la  realidad la que sanciona, no un tribunal autoerigido sea en la academia,  sea en la militancia. Provocar el pensamiento, la discusi\u00f3n, el debate  es algo que nosotras, nosotros, zapatistas valoramos y mucho.<\/p>\n<p>Por eso nuestra admiraci\u00f3n al pensamiento anarquista. Es claro que no  somos anarquistas, pero sus planteamientos son de los que provocan y  alientan, los que hacen pensar. Y cr\u00e9eme que el pensamiento cr\u00edtico  ortodoxo, por llamarlo de alguna forma, tiene mucho que aprender en ese  aspecto, pero no s\u00f3lo en eso, del pensamiento anarquista. Por ponerte un  ejemplo, la cr\u00edtica al Estado como tal, es algo que en el pensamiento  anarquista lleva ya mucho camino andado.<\/p>\n<p>Pero volviendo a los 3 malditos, cuando cualquiera de ustedes, le  dijo el Sup a quien demandaba una rectificaci\u00f3n zapatista, pueda  sentarse frente a cualquiera de mis compa\u00f1eras y compa\u00f1eros sin que  ellas y ellos teman su burla, su veredicto, su condena; cuando logren  que les hablen en igualdad y respeto; que los vean como compa\u00f1eros y  compa\u00f1eras y no como jueces extra\u00f1os; que los cari\u00f1en, como se dice ac\u00e1;  o cuando su pensamiento, coincidente o no con el nuestro, nos ayude a  descubrir el funcionamiento de la Hidra; nos lleve a nuevas cuestiones;  nos invite a nuevos caminos; nos haga pensar; o cuando puedan explicar o  provocar el an\u00e1lisis de un aspecto concreto de la realidad; entonces y  s\u00f3lo entonces ver\u00e1n que tenemos para ustedes las mismas pocas atenciones  que podamos brindarles. Mientras tanto, agreg\u00f3 el Supmarcos con ese  humor \u00e1cido que lo caracterizaba, abandonen esos celos  heteropatriarcales, mundialistas, reptilianos e iluminatis.<\/p>\n<p>He recordado aqu\u00ed esta an\u00e9cdota que me fue referida por el SupMarcos,  porque hace unos meses, cuando nos visit\u00f3 una delegaci\u00f3n de los  familiares que luchan por la verdad y la justicia para Ayotzinapa, uno  de los pap\u00e1s nos cont\u00f3 de una reuni\u00f3n que tuvieron con el mal gobierno.  No recuerdo ahora si era la primera. Nos cont\u00f3 este Don Mario que los  funcionarios llegaron con sus papeles y su burocracia, como si  estuvieran atendiendo un cambio de placas y no un caso de desaparici\u00f3n  forzada. Los familiares estaban temerosos y rabiosos y quer\u00edan decir su  palabra, pero el bur\u00f3crata al frente alegaba que s\u00f3lo pod\u00edan hablar los  que estaban apuntados y los intimidaba. Cuenta Don Mario que los  acompa\u00f1aba un hombre ya de edad, \u201cde juicio\u201d dir\u00edan las zapatistas, los  zapatistas. Ese hombre, sin que nadie lo esperara, dio un manotazo en la  mesa y alz\u00f3 la voz exigiendo que se les diera la palabra a los  familiares que quisieran hablar. Don Mario nos dijo, palabras m\u00e1s,  palabras menos, \u201cno tuvo miedo ese se\u00f1or, y pues se nos quit\u00f3 tambi\u00e9n a  nosotros el miedo y hablamos, y desde entonces no paramos\u201d. Ese hombre  que, encendido de rabia, se plant\u00f3 frente a la desidia gubernamental,  pudo haber sido una mujer, o unoa otroa, y estoy seguro que cualquiera  de ustedes, hubiera hecho lo mismo o algo parecido en esas  circunstancias, pero lleg\u00f3 que le toc\u00f3 ser a quien se llama Adolfo  Gilly.<\/p>\n<p>Compas familiares:<\/p>\n<p>A eso nos referimos cuando les decimos que hay gente que est\u00e1 con  ustedes sin verlos como una mercanc\u00eda para comprar, vender, intercambiar  o robar.<\/p>\n<p>Y como \u00e9l, hay otras, otros, <strong><em>otroas<\/em><\/strong>, que no golpean la mesa pues porque no la tienen enfrente, que si no, pues ah\u00ed lo vean.<\/p>\n<p>Como zapatistas que somos, tambi\u00e9n hemos aprendido que nada de lo que merecemos y necesitamos se logra con facilidad ni r\u00e1pido.<\/p>\n<p>Porque la esperanza para el arriba es una mercanc\u00eda, s\u00ed. Pero para el  abajo es una lucha por una certeza: Vamos a conseguir lo que merecemos y  necesitamos porque nos estamos organizando y estamos luchando para  ello.<\/p>\n<p>Nuestro destino no es la felicidad. Nuestro destino es luchar, luchar  siempre, a todas horas, en todo momento, en todos los lugares. No  importa que el viento no sea favorable. No importa que tengamos el aire y  todo en contra. No importa que venga la tormenta.<\/p>\n<p>Porque, cr\u00e9anlo o no, los pueblos originarios son especialistas en  tormentas. Y ah\u00ed est\u00e1n, Y aqu\u00ed estamos. Nosotros, nosotras nos llamamos  zapatistas. Y desde hace m\u00e1s de 30 a\u00f1os pagamos el costo de as\u00ed  nombrarnos, en vida y en muerte.<\/p>\n<p>Lo mucho que tenemos, es decir, nuestra supervivencia a pesar de todo  y a pesar de todos los arriba que se han sucedido en calendarios y  geograf\u00edas, no se lo debemos a individualidades. Se lo debemos a nuestra  lucha colectiva y organizada.<\/p>\n<p>Si alguien pregunta a qui\u00e9n le deben los zapatistas, las zapatistas,  su existencia, su resistencia, su rebeld\u00eda, su libertad, dir\u00e1 verdad  quien responda: \u201cA NADIE\u201d.<\/p>\n<p>Porque as\u00ed es como el colectivo anula la individualidad que suplanta e impone, simulando que representa y orienta.<\/p>\n<p>Por eso les hemos dicho, familiares de la b\u00fasqueda de la verdad y la  justicia, que cuando de su lado todos se vayan, quedaremos NADIE.<\/p>\n<p>Una parte de ese NADIE, acaso la m\u00e1s peque\u00f1a, somos nosotras, nosotros, zapatistas. Pero hay m\u00e1s, mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p>NADIE es quien hace andar la rueda de la historia. Es NADIE quien  trabaja la tierra, quien maneja las m\u00e1quinas, quien construye, quien  trabaja, quien lucha.<\/p>\n<p>NADIE es quien sobrevive a la cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>Pero tal vez estemos equivocados, equivocadas, y el camino que les  ofrecen sea el que vale realmente. Si as\u00ed lo creen y as\u00ed lo deciden, no  esperen de ac\u00e1 un juicio condenatorio, ni repudios, ni desprecios. Igual  tendr\u00e1n nuestro cari\u00f1o, nuestro respeto, nuestra admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>-*-<\/strong><\/p>\n<p>Familiares de los Ausentes de Ayotzinapa:<\/p>\n<p>Es tanto lo que no podemos hacer, lo que no podemos darles.<\/p>\n<p>Pero en cambio tenemos una memoria forjada en siglos de silencio y  abandono, en la soledad, en el lugar del agredido por colores distintos,  por diferentes banderas, por lenguas diversas. Siempre por el sistema,  el pinche sistema que es sobre nosotros, nosotras. El sistema que es a  costa nuestra.<\/p>\n<p>Y tal vez las memorias tercas no llenan plazas, ni ganan o compran  puestos gubernamentales, ni toman palacios, ni queman veh\u00edculos, ni  rompen vidrios, ni levantan monumentos en los museos ef\u00edmeros de las  redes sociales.<\/p>\n<p>Las memorias porfiadas s\u00f3lo no olvidan, y as\u00ed luchan.<\/p>\n<p>Las plazas y calles se vac\u00edan, los puestos y los gobiernos se  terminan, los palacios se derrumban, los veh\u00edculos y los vidrios son  remplazados, los museos se enmohecen, las redes sociales corren de un  lado a otro demostrando que la frivolidad, como el capitalismo, puede  ser masiva y simult\u00e1nea.<\/p>\n<p>Pero llegan momentos, compas familiares de los ausentes, en que la memoria es lo \u00fanico que se tiene.<\/p>\n<p>En esos momentos, sepan ustedes que nos tienen tambi\u00e9n a nosotras, nosotros, zapatistas del EZLN.<\/p>\n<p>Porque debemos decirles que la tenaz memoria de los zapatistas, las  zapatistas, es muy otra. Porque no s\u00f3lo lleva el apunte de los dolores y  las rabias pasadas, dibujando en el cuaderno los mapas de calendarios y  geograf\u00edas que han sido olvidados arriba.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>-*-<\/strong><\/p>\n<p><strong>EL MURO Y LA GRIETA.<\/strong><\/p>\n<p>Como zapatistas que somos, nuestra memoria tambi\u00e9n se asoma a lo que viene. Se\u00f1ala fechas y lugares.<\/p>\n<p>Si no hay un punto geogr\u00e1fico para ese ma\u00f1ana, empezamos a juntar  ramitas, piedritas, jirones de ropa y carne, huesos y barro, e iniciamos  la construcci\u00f3n de un islote, o m\u00e1s bien, de una barca plantada en  medio del ma\u00f1ana, ah\u00ed donde ahora s\u00f3lo se vislumbra una tormenta.<\/p>\n<p>Y si no hay una hora, un d\u00eda, una semana, un mes, un a\u00f1o en el  calendario conocido, pues empezamos a reunir fracciones de segundos,  minutos apenas, y los vamos colando por las grietas que abrimos en el  muro de la historia.<\/p>\n<p>Y si no hay grieta, bueno, pues a hacerla ara\u00f1ando, mordiendo,  pateando, golpeando con manos y cabeza, con el cuerpo entero hasta  conseguir hacerle a la historia esa herida que somos.<\/p>\n<p>Y luego pasa que alguien camina cerca y nos ve, ve a la zapatista, el zapatista, duro que dale contra el muro.<\/p>\n<p>Quien as\u00ed pasa frente nuestro, a veces es quien cree que sabe. Se  detiene un momento, mueve la cabeza con desaprobaci\u00f3n, juzga y  sentencia: \u201c<em>as\u00ed nunca van a derribar el muro<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>Pero a veces, muy de cuando en cuando, pasa la otra, el otro, lo <strong><em>otroa<\/em><\/strong>. Se detiene, mira, entiende, se mira los pies, se mira las manos, los pu\u00f1os, los hombros, el cuerpo. Y elige. \u201c<em>Aqu\u00ed est\u00e1 bueno<\/em>\u201c, podr\u00edamos escuchar si es que su silencio fuera audible, mientras marca una se\u00f1a en el muro inm\u00f3vil. Y a darle.<\/p>\n<p>Regresa quien cree que sabe, puesto que su camino es siempre de ida y  vuelta, como pasando revista a sus s\u00fabditos. Ve ahora a lo otro en la  misma necia tarea. Valora que ya hay suficientes para que le escuchen,  le aplaudan, le aclamen, le voten, le sigan. Mucho habla, poco dice: \u201c<em>as\u00ed nunca van a derribar ese muro, es indestructible, es eterno, es interminable<\/em>\u201d Cuando considera que es oportuno, concluye: \u201c<em>lo  que deber\u00edan hacer es ver c\u00f3mo administrar el muro, cambiar de guardia,  intentar hacerlo un poco justo, amable. Yo les prometo ablandarlo. De  todas formas, siempre estaremos de este lado, Si siguen as\u00ed, s\u00f3lo le  est\u00e1n haciendo el juego a la actual administraci\u00f3n, al gobierno, al  Estado, al como se diga, no importa la diferencia porque el muro es el  muro y siempre, \u00bflo oyen?, siempre estar\u00e1 ah\u00ed<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>Tal vez se acerque alguien m\u00e1s. Observa en silencio y concluye: \u201c<em>en  lugar de empe\u00f1arse contra el muro, deber\u00edan entender que el cambio est\u00e1  en uno mismo, una misma, s\u00f3lo se necesita pensar positivamente, mire  usted, qu\u00e9 casualidad, aqu\u00ed tengo a la mano esta religi\u00f3n, moda,  filosof\u00eda, coartada que le servir\u00e1. No importa si es vieja o nueva.  Venga, s\u00edgame<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>Para esto, quienes est\u00e1n duro y dale contra el muro ya est\u00e1n mejor  organizados, se hacen colectivos, equipos, se relevan, se turnan. Los  hay equipos gordos, flacos, altos y chaparros; all\u00e1 est\u00e1n los sucios,  feos, malos y groseros; los hay cabezones, los hay patones, los hay con  las manos endurecidas por el trabajo, los hay de quienes, sea mujeres,  sea hombres, sea <strong><em>otroas<\/em><\/strong>, echan el hombro, el cuerpo, la vida.<\/p>\n<p>Duro y dale con lo que pueden.<\/p>\n<p>Hay quien con un libro, un pincel, una guitarra, una <strong><em>tornamesa<\/em><\/strong>, un verso, un azad\u00f3n, un martillo, una varita m\u00e1gica, un lapicero. Vaya, hasta hay quien golpea al muro con un \u201c<em>pas de chat<\/em>\u201c.  Y bueno, pasa lo que pasa, Porque resulta que el baile se contagia. Y  alguien trae una marimba, un teclado o un bal\u00f3n y entonces los turnos\u2026  bueno, ya se imaginar\u00e1n ustedes.<\/p>\n<p>Claro, el muro ni en cuenta. Sigue imp\u00e1vido, poderoso, inmutable, sordo, ciego.<\/p>\n<p>Y aparecen los medios de comunicaci\u00f3n de paga: toman fotos, videos,  se entrevistan entre ellos mismos, consultan especialistas. La  especialista tal-cual, cuya virtud es ser de otro pa\u00eds, declara, con  mirada trascendente, que la composici\u00f3n molecular de la materia que le  da al muro su corporeidad es tal que ni con una bomba at\u00f3mica y que, por  lo tanto, lo que hace el zapatismo es completamente improductivo y  termina por ser c\u00f3mplice del muro en s\u00ed (ya en off, la especialista le  ha pedido a quien la entrevista que mencione su \u00fanico libro, a ver si  as\u00ed se vende).<\/p>\n<p>Sigue el desfile de especialistas. La conclusi\u00f3n es un\u00e1nime: es un  esfuerzo in\u00fatil, as\u00ed nunca derribar\u00e1n el muro. De pronto, los medios  corren a entrevistar a quien ofrece una administraci\u00f3n \u201cm\u00e1s humana\u201d del  muro. El tumulto de c\u00e1maras y micr\u00f3fonos produce un efecto curioso:  quien no tiene argumentos ni seguidores, parece tener muchos de unos y  otros. Gran y conmovedor discurso. Hay la nota. Se van los medios de  comunicaci\u00f3n de paga, porque nadie estaba poniendo atenci\u00f3n a lo que  dec\u00eda el candidato, el l\u00edder o el sabio, sino a sus tel\u00e9fonos que,  obvio, son al menos m\u00e1s inteligentes que el entrevistado o entrevistada,  y hay un terremoto aqu\u00ed nom\u00e1s, y al funcionario tal le encontraron que  es corrupto, y james bond ha llegado al Z\u00f3calo, y la pelea del siglo ha  atra\u00eddo a millones, tal vez porque pensaron que era entre explotados y  explotadores.<\/p>\n<p>A la zapatista, el zapatista, nadie le pregunta. Si lo hicieran tal  vez no responder\u00eda. O tal vez dir\u00eda el por qu\u00e9 de su absurdo empe\u00f1o: \u201c<em>acaso quiero derribar el muro, basta con hacerle una grieta<\/em>\u201d<\/p>\n<p>No ha sido en libros escritos, sino en los que a\u00fan no se escriben  pero ya son le\u00eddos por generaciones, que las zapatistas, los zapatistas  han aprendido que si paras de ara\u00f1ar la grieta, \u00e9sta se cierra. El muro  se resana a s\u00ed mismo. Por eso tienen que seguir sin descanso. No s\u00f3lo  para ensanchar la grieta, sobre todo para que no se cierre.<\/p>\n<p>Sabe tambi\u00e9n la zapatista, el zapatista, que el muro muta en su  apariencia. A veces es como un gran espejo que reproduce la imagen de  destrucci\u00f3n y muerte, como si no fuera posible otra cosa. A veces el  muro se pinta de agradable y en su superficie aparece un pl\u00e1cido  paisaje. Otras veces es duro y gris, como para convencer de su  impenetrable solidez. Las m\u00e1s de las veces el muro es una gran  marquesina donde se repite \u201cP-R-O-G-R-E-S-O\u201d.<\/p>\n<p>Pero el zapatista, la zapatista sabe que es mentira. Sabe que el muro  no siempre estuvo ah\u00ed. Conoce c\u00f3mo se levant\u00f3. Sabe de su  funcionamiento. Conoce de sus enga\u00f1os. Y sabe tambi\u00e9n c\u00f3mo destruirlo.<\/p>\n<p>No le preocupa la supuesta omnipotencia y eternidad del muro. Sabe que son falsas ambas.<\/p>\n<p>Pero ahora lo importante es la grieta, que no se cierre, que se agrande.<\/p>\n<p>Porque el zapatista, la zapatista, tambi\u00e9n sabe qu\u00e9 hay al otro lado del muro.<\/p>\n<p>Si le preguntaran, responder\u00eda \u201c<em>nada<\/em>\u201c, pero sonreir\u00eda como si dijera \u201c<em>todo<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>En uno de los relevos, los Tercios Compas, que no son medios, ni  libres, ni aut\u00f3nomos, ni alternativos, ni como se llamen, pero son  compas, interrogan con severidad a quien golpea.<\/p>\n<p>\u201c<em>Si dices que no hay nada del otro lado, \u00bfpara qu\u00e9 quieres hacerle una grieta al muro?<\/em>\u201d<\/p>\n<p>\u201c<em>Para mirar<\/em>\u201c, responde la zapatista, el zapatista, sin dejar de ara\u00f1ar.<\/p>\n<p>\u201c<em>\u00bfY para qu\u00e9 quieres mirar?<\/em>\u201c, insisten los Tercios Compas  que para entonces, como todos los medios se han ido, son los \u00fanicos que  permanecen. Y para ratificarlo, llevan en la camisola la leyenda \u201cCuando  los medios se van, quedan los tercios\u201d. Y, claro, est\u00e1n un poco  inc\u00f3modos porque son los \u00fanicos que est\u00e1n preguntando en lugar de darle  al muro con la c\u00e1mara o con la grabadora o  al-fin-supe-para-qu\u00e9-carajos-sirve-este-pinche-<strong><em>tripie<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p>Los Tercios preguntan de nuevo, faltaba m\u00e1s. Aunque sea que llega en  la cabeza, porque la grabadora ya fue, de la c\u00e1mara mejor ni hablar, y  el <strong><em>tripie<\/em><\/strong> ah\u00ed nom\u00e1s se hizo ciempi\u00e9s. As\u00ed que repite: \u201c<em>\u00bfY para qu\u00e9 quieres mirar?<\/em>\u201d<\/p>\n<p>\u201c<em>Para imaginar todo lo que se podr\u00e1 hacer ma\u00f1ana<\/em>\u201c, responde el zapatista, la zapatista.<\/p>\n<p>Y cuando la zapatista, el zapatista dijo \u201c<em>ma\u00f1ana<\/em>\u201d bien pudo  estarse refiriendo a un calendario perdido en un futuro por venir.  Podr\u00edan ser milenios, siglos, decenios, lustros, a\u00f1os, meses, semanas,  d\u00edas\u2026 \u00bfo ya ma\u00f1ana?, \u00bfma\u00f1ana? \u00bfma\u00f1ana ma\u00f1ana? \u00bfTe cae? \u00a1No chingues si  ni siquiera me he peinado!<\/p>\n<p>Pero no todos, todas, pasaron de largo.<\/p>\n<p>No todas, todos, pasaron y juzgaron absolviendo o condenando.<\/p>\n<p>Hubo, hay pocos, muy pocos, tantos apenas que ni una mano agotan.<\/p>\n<p>Estuvieron ah\u00ed, callados, mirando.<\/p>\n<p>Ah\u00ed siguen.<\/p>\n<p>Apenas de vez en cuando profieren un \u201c<strong><em>mmh<\/em><\/strong>\u201d que es muy semejante al que expresan los m\u00e1s antiguos de los pobladores en nuestras comunidades.<\/p>\n<p>Contra lo que se pueda pensar, el \u201c<strong><em>mmh<\/em><\/strong>\u201d no  significa desinter\u00e9s o desapego. Tampoco desaprobaci\u00f3n o acuerdo. Es m\u00e1s  bien como un \u201caqu\u00ed estoy, te escucho, te miro, contin\u00faa\u201d.<\/p>\n<p>Ya de edad son esos hombres y mujeres, \u201cde juicio\u201d dicen los compas  cuando se refieren a la gente mayor, se\u00f1alando que los calendarios  deshojados en la lucha dan raz\u00f3n, saber y discreci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre esos pocos, hab\u00eda uno, hay uno. En veces ese uno se suma a los  partidos de f\u00fatbol que el comando anti muro organiza para seguir  golpeando, aunque entonces sea un bal\u00f3n, y despu\u00e9s le toque al teclado  de la marimba.<\/p>\n<p>Como de costumbre en esos partidos, nadie pregunta nombres. Uno o una o <strong><em>unoa<\/em><\/strong> no se llama juan, o juana o krishna, no. Es la posici\u00f3n que tienes la que te nombra. \u201c<em>\u00a1Oyes porter\u00eda! \u00a1P\u00e1sala volante! \u00a1Duro defensa! \u00a1Dale atacante! \u00a1Ac\u00e1 delantero!<\/em>\u201c, se escucha en la algarab\u00eda del potrero, con las vacas indignadas porque el ir y venir de los equipos les arruina la comida.<\/p>\n<p>En una orilla, una ni\u00f1a inquieta hace por calzarse unas botas de hule que, se nota, le quedan grandes<\/p>\n<p>\u201c<em>Y vos, \u00bfc\u00f3mo te llamas?<\/em>\u201c, le pregunta el hombre a la ni\u00f1a.<\/p>\n<p>\u201c<em>Yo defensa zapatista<\/em>\u201c, dice la ni\u00f1a y pone su mejor cara de \u201csi no quieres morir, ret\u00edrate\u201d.<\/p>\n<p>El hombre sonr\u00ede. No r\u00ede abiertamente. S\u00f3lo sonr\u00ede.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a, es claro, est\u00e1 reclutando elementos para retar al que pierda.<\/p>\n<p>S\u00ed, porque ac\u00e1, cuando el equipo gana, se va a darle al muro. Y el equipo que pierde sigue jugando, \u201chasta que aprenda\u201d, dicen.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a tiene ya parte del equipo y le presume al hombre.<\/p>\n<p>\u201c<em>\u00c9ste es delantero<\/em>\u201c, dice se\u00f1alando a un chuchito de color indefinido por las costras de lodo y que mueve la cola entusiasmado. \u201c<em>Si corre, acaso para, se va y se va, hasta all\u00e1<\/em>\u201c, y la ni\u00f1a se\u00f1ala al horizonte que el muro oculta.<\/p>\n<p>\u201c<em>Falta que no se le olvide el bal\u00f3n<\/em>\u201c, dice casi como pidiendo disculpas, \u201c<em>porque luego agarra camino para otro lado; la pelota para all\u00e1 y el perrito delantero para el otro all\u00e1<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>\u201c<em>Este es portero o conserje tambi\u00e9n le dicen, creo<\/em>\u201c, dice ahora presentando a un viejo caballo viejo.<\/p>\n<p>\u201c<em>Yo mi trabajo<\/em>\u201c, explica la ni\u00f1a, \u201c<em>es que no pase el  bal\u00f3n, porque m\u00edrelo usted, es choco, le falta un su ojo, el derecho,  por eso ya s\u00f3lo mira abajo y a la izquierda y si el tiro viene por la  derecha, pues nom\u00e1s ni en cuenta<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>\u201c<em>Y bueno, ahorita no est\u00e1 todo el equipo. Falta el gato\u2026 bueno,  m\u00e1s bien es perro. Muy otro el \u00e9se-como-se-llama, como que perro pero  ma\u00falla, como que gato pero ladra. Lo busqu\u00e9 en el libro de herbolaria  c\u00f3mo se llama un animalito as\u00ed. No encontr\u00e9. Dijo el Pedrito que dej\u00f3  dicho el Sup que se llama gato-perro.<\/em><\/p>\n<p><em>Pero no muy hay que creerle al Pedrito porque\u2026<\/em>\u201d la ni\u00f1a voltea a uno y otro lado viendo que nadie est\u00e9 cerca para escucharla, y le dice al hombre en secreto \u201c<em>ese Pedrito le va al Am\u00e9rica<\/em>\u201c, luego, ya m\u00e1s en confianza: \u201c<em>Su  pap\u00e1 le va a las chivas y se embravece. Si pelean, su mam\u00e1 los zapea a  los dos y ya se est\u00e1n quietos, pero el Pedrito mucho alega, que la  libertad seg\u00fan las zapatillas y no s\u00e9 cu\u00e1nto<\/em>\u201d<\/p>\n<p>\u201c<em>Ser\u00e1 zapatistas<\/em>\u201c, corrige el hombre. La ni\u00f1a ni en cuenta, el Pedrito se las debe y ha de pagar.<\/p>\n<p>\u201c<em>Bueno, t\u00fa como te llames, el gato-perro \u00e9se, t\u00fa piensas en tu cabeza \u00bfser\u00e1 que sabe jugar?<\/em>\u201d<\/p>\n<p>\u201c<em>Sabe<\/em>\u201c, se responde ella misma.<\/p>\n<p>\u201c<em>Como el enemigo no lo ve si es perro o es gato, r\u00e1pido se va por  un lado y otro y \u00a1z\u00e1s! ah\u00ed est\u00e1 el gol. El otro d\u00eda casi ganamos, pero  la pelota se fue <strong>pal<\/strong> monte y en eso lleg\u00f3 la hora del  pozol y se suspendi\u00f3 el partido. Bueno, te digo t\u00fa, el \u00e9se gato-perro  como-se-llame, sabe. Muy otro el gato-perro \u00e9se, tiene su ojo amarillo,  as\u00ed<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>El hombre ha quedado helado. La ni\u00f1a ha descrito un color con sus  manitas. El hombre ha rodado mundos y penas, pero no hab\u00eda encontrado a  alguien que describiera un color con un adem\u00e1n. Pero la ni\u00f1a no est\u00e1  para impartir cursos de fenomenolog\u00eda del color, y sigue hablando.<\/p>\n<p>\u201c<em>Pero no est\u00e1 ahorita, el gato-perro<\/em>\u201c, dice con pena, \u201c<em>creo que se fue de cura porque dicen <strong>quesque<\/strong> se fue a un seminario contra el pinche capitalismo cabez\u00f3n. \u00bfT\u00fa lo  sabes c\u00f3mo es su modo del pinche capitalismo cabez\u00f3n? Bueno, mira, te lo  voy a dar la pl\u00e1tica pol\u00edtica. Resulta que la pinche sistema no te  muerde s\u00f3lo de un lado sino que <strong>onde<\/strong> quiera te est\u00e1  chingando. Todo lo muerde la pinche sistema, todo se lo zampa y si ya se  engord\u00f3 mucho, pues lo gomita, y de vuelta con su tragadera. O sea que  para que me entiendas el maldito capitalismo no tiene <strong>llenadero<\/strong>.  Por eso yo le dije al gato-perro \u00e9se que para qu\u00e9 se va de cura a un  seminario. Pero acaso obedece. \u00bfUsted cree que va a ser cura un  gato-perro? No, \u00bfverdad?, ni por muchos goles, ni por mucho ojo  amarillo. \u00bfT\u00fa lo vas a dejar que te d\u00e9 un casorio un gato-perro, manque  tenga su ojo amarillo, \u00bfverdad que no? Por eso yo, cuando nos <strong>c\u00e1semos<\/strong> con mi marido nada de cura, s\u00f3lo con el municipio aut\u00f3nomo y eso por el baile, que si no, ni eso. Nom\u00e1s <strong>permisados<\/strong> para que no anden mal hablando. Solita yo y mi \u00e9se-como-se diga, y si  no muy sirve el marido pues a volar cuervos que te sacar\u00e1n los ojos. As\u00ed  dice mi abuela, que ya est\u00e1 grande ya, pero bien que combati\u00f3 el  primero de enero de 1994. \u00bfNo lo sabes qu\u00e9 pas\u00f3 el primero de enero de  1994? Ah, pues luego te lo canto una canci\u00f3n que lo dice todo clarito.  Ahorita no, porque de repente ya nos toca jugar y hay que estar listas.  Pero para que no est\u00e9s con pendiente te digo que ese d\u00eda le dijimos a  los pinches malditos malos gobiernos que ya estuvo bueno, que hasta aqu\u00ed  nom\u00e1s, que ya basta de sus <strong>chingaderas<\/strong>. Y dice mi  abuela que fue por las mujeres, que viera que por los pinches maridos,  pues nada, que ah\u00ed estar\u00edamos dando l\u00e1stima, como los partidistas de por  s\u00ed. Bueno, no lo tengo visto todav\u00eda qui\u00e9n para mi marido, porque luego  son muy tarugos los hombres, vieras. Y ahora estoy todav\u00eda ni\u00f1a. Pero  ya luego lo s\u00e9 que mucho me van a mirar los pinches hombres, pero yo,  seria, nada de que s\u00ed, nada de que no, nada de que no s\u00e9, o sea que me  voy como quien dice a dar mi lugar y si el pinche marido se quiere pasar  de rosca bueno, pues por eso estoy de defensa zapatista, ah\u00ed nom\u00e1s le  doy su zape y anda vete, que me respete como mujer zapatista que soy.  Claro, no va a entender luego, as\u00ed que varios zapes hasta que lo  entienda la lucha de como mujeres que somos<\/em>\u201d<\/p>\n<p>El hombre ha seguido atento toda la perorata de la ni\u00f1a. No as\u00ed el  perrito de las costras de lodo, que a saber d\u00f3nde anda. Ni el caballo  tuerto que mastica con parsimonia un pl\u00e1stico herencia del alumnado de  la escuelita. Con todo, el hombre no se ha re\u00eddo, apenas si ha alcanzado  a parpadear al mismo ritmo de su sorpresa.<\/p>\n<p>\u201c<em>Ya vamos a ser m\u00e1s<\/em>\u201c, anima la ni\u00f1a, \u201c<em>de repente dilata, pero s\u00ed vamos a ser m\u00e1s<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>El hombre tarda en comprender que ahora la ni\u00f1a se refiere a su equipo. \u00bfO no?<\/p>\n<p>Pero la ni\u00f1a ahora estudia al hombre con mirada de cazatalentos, despu\u00e9s de varios \u201c<strong><em>mmh<\/em><\/strong>\u201c, le suelta \u201c<em>Y vos, \u00bfc\u00f3mo te llamas?<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>\u201c<em>\u00bfYo?<\/em>\u201d dijo el hombre sabiendo que la ni\u00f1a no ped\u00eda el \u00e1rbol geneal\u00f3gico, ni el escudo her\u00e1ldico, sino una posici\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de recorrer mentalmente sus opciones, el hombre responde: \u201c<em>yo me llamo recoge balones<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a se queda callada, valorando la utilidad de esa posici\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de pensarlo un rato, le dice al hombre, no para consolarlo, sino para que se d\u00e9 cuenta de lo importante:<\/p>\n<p>\u201c<em>Recoge balones, no cualquiera, eh. Ah\u00ed tiene usted, si el bal\u00f3n se va para all\u00e1 nom\u00e1s, <strong>onde<\/strong> el acahual, olv\u00eddate, no hay quien quiera ir, porque est\u00e1 muy fiero ah\u00ed, mucha espina, mucha <strong>mostazilla<\/strong>,  ara\u00f1as, de repente hasta culebra. O de repente la pelota se va al  arroyo y no f\u00e1cil se pepena, porque el agua lo lleva, as\u00ed que hay que  correr para alcanzarlo, al bal\u00f3n. As\u00ed que recoge balones cuenta, vale  pues. Sin recoge balones nom\u00e1s no hay partido. Y si no hay partido, pues  no hay fiesta, y si no hay fiesta pues no hay baile, y si no hay baile  pues de balde me peino y de balde me pongo los <strong>prensapelos<\/strong> de colores, mira<\/em>\u201c, dice la ni\u00f1a y de su <strong><em>morraleta<\/em><\/strong> saca un mont\u00f3n de prendedores de muchos colores, tantos que ni los hay todav\u00eda.<\/p>\n<p>\u201c<em>Recoge balones no cualquiera<\/em>\u201c, le repite la ni\u00f1a al hombre  mientras lo abraza, no para consolarlo, sino para que entienda que todo  lo que vale la pena se hace en equipo, en colectivo, cada qui\u00e9n su  tarea.<\/p>\n<p>\u201c<em>Yo ser\u00eda, pero no. Mucho miedo me dan las ara\u00f1as y las culebras.  El otro d\u00eda hasta so\u00f1\u00e9 muy fiero por su culpa de una pinche culebra que  top\u00e9 en el potrero. As\u00ed nom\u00e1s<\/em>\u201c, y extiende sus brazos tanto como puede.<\/p>\n<p>El hombre sigue sonriendo.<\/p>\n<p>El partido acaba, la ni\u00f1a no ha completado el equipo para retar y se ha quedado dormida en el suelo.<\/p>\n<p>El hombre se levanta y le pone su chaqueta porque la tarde ya pardea y el fresco alivia la tierra. Tal vez hasta llueva.<\/p>\n<p>Un miliciano est\u00e1 ahora regresando con las identificaciones que pidi\u00f3 la Junta de Buen Gobierno. El hombre espera su turno.<\/p>\n<p>Por fin dicen su nombre y se acerca a recoger su pasaporte que tiene  al frente un grabado que reza \u201cRep\u00fablica Oriental del Uruguay\u201d. En su  interior hay una foto de un var\u00f3n con cara de \u201c<em>\u00bfQu\u00e9 diablos estoy haciendo aqu\u00ed?<\/em>\u201d y a su lado se lee \u201cHughes Galeano, Eduardo Germ\u00e1n Mar\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>\u201c<em>Oiga<\/em>\u201c, le pregunta el miliciano, \u201c<em>\u00bfusted se puso Galeano de nombre de lucha por el compa sargento Galeano?<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>\u201c<em>S\u00ed, creo que s\u00ed<\/em>\u201c, responde el hombre mientras sostiene el pasaporte dudando.<\/p>\n<p>\u201c<em>Ah<\/em>\u201c, dice el miliciano, \u201c<em>de por s\u00ed eso pens\u00e9<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>\u201c<em>Oiga y su tierra, \u00bfd\u00f3nde mero queda?<\/em>\u201d<\/p>\n<p>El hombre mira al miliciano zapatista, mira el muro, mira a la gente  dale y duro a la grieta, mira a los ni\u00f1os jugando y bailando, mira a la  ni\u00f1a tratando de hablar con el perrito, con el caballo choco y con un  animalito que bien podr\u00eda ser un gato, o un perro, y dice resignado: \u201c<em>tambi\u00e9n aqu\u00ed<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>\u201c<em>Ah<\/em>\u201d dice el miliciano, \u201c<em>\u00bfy usted a qu\u00e9 se dedica?<\/em>\u201d<\/p>\n<p>\u201c<em>\u00bfYo?<\/em>\u201c, trata de responder el hombre mientras recoge su mochila.<\/p>\n<p>Y de pronto, como si apenas acabara de entender todo, responde sonriendo \u201c<em>Yo soy recoge balones<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>El hombre ya est\u00e1 lejos y no alcanza a escuchar al miliciano zapatista que murmura con admiraci\u00f3n: \u201c<em>Ah, recoge balones, no cualquiera<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>Ya en la formaci\u00f3n, el miliciano le dice a otro: \u201c<em>O\u00ed Galeano, que hoy conoc\u00ed a un ciudadano que se puso tu nombre<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>El sargento Galeano sonr\u00ede, como de por s\u00ed, y replica \u201c<em>no hombre, \u00bfc\u00f3mo crees?<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>\u201c<em>De por s\u00ed<\/em>\u201c, dice el miliciano, \u201c<em>de d\u00f3nde si no va a sacar ese nombre el se\u00f1or \u00e9se<\/em>\u201c.<\/p>\n<p>\u201c<em>Ah<\/em>\u201c, dice el sargento de milicias y maestro de la escuelita Galeano, \u201c<em>\u00bfy qu\u00e9 es lo que hace \u00e9l?<\/em>\u201c, pregunta.<\/p>\n<p>\u201c<em>Es recoge balones<\/em>\u201c, dice el miliciano y se va corriendo para alcanzar pozol.<\/p>\n<p>El sargento de milicias Galeano, recoge su cuaderno de apuntes y lo guarda en su <strong><em>morraleta<\/em><\/strong> mientras dice entre dientes: \u201c<em>Recoge  balones, como si fuera tan f\u00e1cil. Si no cualquiera es recoge balones.  Para ser recoge balones se necesita mucho coraz\u00f3n, como de ser de  zapatista, y para ser de zapatista no cualquiera, aunque eso s\u00ed, luego  hay alguien que no sabe que es de zapatista\u2026 hasta que sabe<\/em>\u201c.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>-*-<\/strong><\/p>\n<p>Tal vez no me crean ustedes, pero esto que les cuento pas\u00f3 hace  apenas unos d\u00edas, unas semanas, unos meses, unos a\u00f1os, unos siglos,  cuando el sol de abril abofeteaba la tierra no para ofenderla, sino para  que despertara.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>-*-<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Hermanas y hermanos familiares de los Ausentes de Ayotzinapa:<\/p>\n<p>Su lucha es ya una grieta en el muro del sistema. No dejen que se  cierre Ayotzinapa. Por esa grieta respiran no s\u00f3lo sus hijos, tambi\u00e9n  las miles de desaparecidas y desaparecidos que faltan en el mundo.<\/p>\n<p>Para que esa grieta no se cierre, para que esa grieta se ahonde y se  ensanche, tendr\u00e1n ustedes en nosotros, nosotras, zapatistas, una lucha  com\u00fan: la que transforme el dolor en rabia, la rabia en rebeld\u00eda, y la  rebeld\u00eda en ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>SupGaleano.<\/p>\n<p>M\u00e9xico, mayo 3 del 2015.<\/p>\n<table cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Muro y la Grieta. Primer Apunte sobre el M\u00e9todo Zapatista. Escucha aqu\u00ed: [podcast]https:\/\/radiozapatista.org\/Audios\/pensamiento\/3may_sup-galeano.mp3[\/podcast] Mayo 3 del 2015. Buenas tardes, d\u00edas, noches tengan quienes escuchan y quienes leen, sin importar sus calendarios y geograf\u00edas. Mi nombre es Galeano, Subcomandante Insurgente Galeano. 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