{"id":11271,"date":"2014-11-27T15:13:11","date_gmt":"2014-11-27T21:13:11","guid":{"rendered":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=11271"},"modified":"2015-11-29T21:06:55","modified_gmt":"2015-11-30T03:06:55","slug":"mujeres-y-violencia-en-mexico-numeralia-desde-un-pais-en-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiozapatista.org\/?p=11271","title":{"rendered":"Mujeres y violencia en M\u00e9xico. Numeralia desde un pa\u00eds en guerra."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/bastaviolencia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-11272\" title=\"bastaviolencia\" src=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/bastaviolencia.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/bastaviolencia.jpg 480w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/bastaviolencia-150x150.jpg 150w, https:\/\/radiozapatista.org\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/bastaviolencia-300x300.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><\/p>\n<p><em>Por: Eugenia Guti\u00e9rrez<\/em><br \/>\n<em>Ciudad de M\u00e9xico, 25 de noviembre de 2014.<\/em><\/p>\n<p>No existe un t\u00e9rmino para referirse a una madre que pierde a su hija, a su hijo. No ser\u00e1 viuda ni hu\u00e9rfana. Simplemente madre por el resto de su vida, una madre sin sus hij@s. Ocurre lo mismo con un padre que padece la paternidad interrumpida, pues no dejar\u00e1 de serlo nunca. En M\u00e9xico, gran parte de los hijos y las hijas que se pierden no lo hacen por enfermedad ni por accidente, sino a causa de la violencia institucional. No son p\u00e9rdidas naturales sino p\u00e9rdidas evitables. Ya sea por desnutrici\u00f3n, enfermedades curables, secuestro, asesinato o por detenci\u00f3n y desaparici\u00f3n, se calcula que un cuarto de mill\u00f3n de madres y padres mexicanos han perdido a sus hij@s en lo que va de este siglo XXI, sin que alguien se haya tomado la molestia de llevar una cuenta precisa. Tampoco existe un t\u00e9rmino que pueda definir a los descendientes, familiares y conocidos de una persona secuestrada, asesinada o desaparecida por polic\u00edas, militares y grupos abiertamente delincuenciales. Simplemente familias rotas. Nuestro pa\u00eds ha generado en los \u00faltimos ocho a\u00f1os al menos 150 mil.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Conforme avanzan las d\u00e9cadas, cada 25 de noviembre se intensifican las actividades mundiales por el d\u00eda internacional contra la violencia hacia las mujeres, pues \u00e9sta no termina. En \u00c1frica, a ocho meses de su secuestro por parte del grupo terrorista Boko Haram, 219 ni\u00f1as estudiantes de la secundaria cristiana de Chibok contin\u00faan secuestradas en Nigeria por se\u00f1ores de la guerra. Los extremistas musulmanes encabezados por Abubakar Shekau las han mostrado videograbadas, sometidas, insertas en doscientas burkas y repitiendo versos del Cor\u00e1n. En distintos videos, un Shekau armado hasta los dientes ha amenazado con venderlas por unos cuantos d\u00f3lares para que se diluyan en un mercado sexual de jovencitas. No conforme, se ha burlado de la campa\u00f1a mundial \u201cDevu\u00e9lvannos a nuestras hijas\u201d, alegre y protegido por una escenograf\u00eda de lanzamisiles. En otros pa\u00edses en guerra como Siria, Palestina, Afganist\u00e1n o Rusia, por mencionar s\u00f3lo algunos, decenas de miles de familias padecen los agravios del desplazamiento forzado, los enfrentamientos militares, la migraci\u00f3n y la falta de acceso al alimento, la salud, la vivienda y la educaci\u00f3n. Ni\u00f1as, ni\u00f1os y mujeres pagan la cuota m\u00e1s alta de dolor.<\/p>\n<p>Datos recientes recabados por la ONU indican que el 30% de las mujeres en todo el mundo (unos 1,000 millones) padecen violencia f\u00edsica, sexual y psicol\u00f3gica por parte de su pareja a lo largo de su vida, aunque menos del 10% lo denuncia. Cada a\u00f1o, un mill\u00f3n de mujeres son secuestradas por el mercado de la trata y la esclavitud. Ni\u00f1as y mujeres realizan el 55% del trabajo forzado y esclavizante, y conforman el 98% de las personas explotadas sexualmente. Cerca de 130 millones de mujeres contempor\u00e1neas han sido sometidas a mutilaci\u00f3n genital en \u00c1frica y Medio Oriente. M\u00e1s de 120 millones de ni\u00f1as (el 10%) han sido violentadas en una o varias ocasiones, la mayor\u00eda de las veces por sus padres, t\u00edos y hermanos. Anualmente, unos 250 millones de ni\u00f1as se casan antes de cumplir los quince a\u00f1os. De hecho, el terrorista Shekau asegura que cas\u00f3 a su hija antes de que la ni\u00f1a cumpliera los cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>En un contexto mundial tan hostil, M\u00e9xico ha hecho aportaciones sobresalientes a la numeralia de violencia contra mujeres en lo que va del siglo. Las cifras de asesinatos, torturas, violaciones, obstrucci\u00f3n de derechos, violencia intrafamiliar, ni\u00f1as y ni\u00f1os sin hogar, trata de mujeres y abusos contra menores nos colocan por encima del promedio estad\u00edstico mundial, y superan, incluso, los registros de pa\u00edses en guerra declarada o que se recuperan lentamente de largos procesos de genocidio. En la primera d\u00e9cada de este siglo quedaron registrados en M\u00e9xico 14 mil feminicidios. Encuestas realizadas en 2011 (INMUJERES, 2014) arrojan datos que nos enmudecen: al 14% de las mujeres mexicanas (casi 8 millones), su pareja las ha \u201cgolpeado, amarrado, pateado, tratado de ahorcar o asfixiar, o agredido con un arma\u201d. Pero el n\u00famero de mujeres golpeadas, humilladas, amarradas, pisoteadas, amenazadas, pateadas, toleteadas y torturadas sexualmente por grupos delincuenciales y por integrantes de fuerzas policiacas y militares ni siquiera se puede contabilizar. Organismos de derechos humanos calculan que casi la totalidad de las mujeres que son detenidas en nuestro pa\u00eds padecen tortura sexual.<\/p>\n<p>El M\u00e9xico de hoy ofrece una amplia variedad de formas de violencia institucional a las mujeres nacidas en esta tierra o venidas de muy lejos. Cada a\u00f1o, miles de mujeres sin presente persiguen un futuro sue\u00f1o americano que desde aqu\u00ed deviene pesadilla. Las j\u00f3venes f\u00e9rtiles se anticipan al terror que les espera en Chiapas, Veracruz y Tamaulipas coloc\u00e1ndose, si pueden, dispositivos intrauterinos antes de salir de Guatemala, Honduras, El Salvador o Nicaragua, pues ya saben que ocho de cada diez ser\u00e1n atacadas (algunas, hasta tres veces) en su recorrido por la silueta del Golfo de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo en la \u00faltima d\u00e9cada, decenas de mujeres han sido encarceladas por practicarse un aborto o por sufrir un aborto espont\u00e1neo. Adriana Manzanares, nahua madre de tres hijos, estuvo presa siete a\u00f1os en un penal de Guerrero luego de que su padre la acusara de haber abortado. Fue liberada en enero de 2014. En tanto, las mujeres presas por motivos pol\u00edticos se acumulan. A casos como el de Remedios Alonso Vargas (detenida en 2000, madre de diez hijos y sentenciada a 22 a\u00f1os) se han sumado recientemente los de Enedina Rosas V\u00e9lez (en arresto domiciliario en Puebla), N\u00e9stora Salgado Garc\u00eda (polic\u00eda comunitaria de Olinal\u00e1, Guerrero, presa desde hace un a\u00f1o), Hillary Anal\u00ed Gonz\u00e1lez Olgu\u00edn, Liliana Gardu\u00f1o Ortega y Tania Ivonne Dami\u00e1n Rojas (estudiantes detenidas el pasado 20 de noviembre en el z\u00f3calo capitalino, trasladadas a un penal de alta seguridad en Nayarit), as\u00ed como Jaqueline Santana L\u00f3pez (estudiante detenida el 15 de noviembre pasado en el Distrito Federal). De los 31 periodistas asesinados en M\u00e9xico en los \u00faltimos cuatro a\u00f1os (Animal Pol\u00edtico, 2014), seis son mujeres: Mar\u00eda Elizabeth Mac\u00edas Castro (Tamaulipas), Yolanda Ordaz (Veracruz), Agustina Solano (Veracruz), Mar\u00eda Elvira Hern\u00e1ndez Galeano (Guerrero), Regina Mart\u00ednez P\u00e9rez (Veracruz) e Irasema Becerra (Veracruz). La doctora y tuitera Mar\u00eda del Rosario Fuentes Rubio fue asesinada el pasado 16 de octubre por denunciar la violencia del estado en su cuenta \u201cValor por Tamaulipas\u201d. Sus asesinos la retrataron antes y despu\u00e9s de morir. Luego publicaron en su propia cuenta de twitter un macabro mensaje p\u00f3stumo acompa\u00f1ado de sus \u00faltimas fotograf\u00edas.<\/p>\n<p>El desprecio con que son tratadas las mujeres detenidas en M\u00e9xico es parte de la normalidad de la conducta policiaca. El 6 de diciembre de 2012, desde el penal de Santa Martha Acatitla (D.F.), las 11 mujeres que fueron detenidas junto con 95 hombres el 1 de diciembre de 2012 en la Ciudad de M\u00e9xico, durante las protestas en las que muri\u00f3 asesinado Kuy Kendall, informaron a la opini\u00f3n p\u00fablica la manera en que los polic\u00edas las ofend\u00edan con frases como \u201cPero qu\u00e9 tal gritaban, perras\u201d. La historia se repite este 2014, pues la abogada y cineasta Layda Negrete reporta que en los actos represivos del pasado 20 de noviembre contra la marcha pac\u00edfica en apoyo a los j\u00f3venes normalistas atacados en Iguala, ella y varias mujeres de su familia fueron golpeadas brutalmente por polic\u00edas del Distrito Federal al grito de \u201c\u00a1Pinches putas! Pero quer\u00edan venir&#8230;\u201d. Ante denuncias como \u00e9sta, el secretario de seguridad p\u00fablica del D.F. ha optado por felicitar al cuerpo de granaderos por su \u201cgallard\u00eda\u201d, mientras espeta a Layda Negrete y a decenas de personas agredidas y detenidas un \u201cle guste a quien le guste\u201d.<\/p>\n<p>En este marco de violencia institucional generalizada destacan m\u00e1s que nunca los esfuerzos organizativos de denuncia permanente y autonom\u00eda sostenida. El d\u00eda de ayer (24 de noviembre), un inquebrantable grupo de mujeres que padecieron tortura sexual los d\u00edas 3 y 4 de mayo de 2006 en la represi\u00f3n ordenada por Enrique Pe\u00f1a Nieto en San Salvador Atenco informaron que avanzan en su campa\u00f1a \u201cRompiendo el silencio. Todas juntas contra la tortura sexual\u201d. A la fecha, no hay ning\u00fan polic\u00eda ni funcionario consignados por la tortura sexual de 26 mujeres, ni por los asesinatos de los j\u00f3venes Francisco Javier Cort\u00e9s y Alexis Benhumea, pero el grupo intensifica sus trabajos. A las 11 mujeres que comenzaron este esfuerzo colectivo (Ana Mar\u00eda, Italia, Claudia, Cristina, Edith, Mariana, Mar\u00eda Patricia, Norma, Patricia, Gabriela y Yolanda) se han unido m\u00e1s mexicanas que padecen cada d\u00eda la tortura sexual de polic\u00edas, militares y marinos. Las mujeres que lanzan esta campa\u00f1a se fortalecen trabajando unidas para denunciar esta \u201cespecie de endemia de la tortura que hay que corregir\u201d.<\/p>\n<p>En una comunidad ind\u00edgena mexicana, una mujer zapatista, madre de siete, descansa unos momentos en la cocina despu\u00e9s de un d\u00eda agotador de madrugada en el cafetal y trabajo cotidiano. Con la frente hervida de piquetes, sus ojos tristes se encienden en rabia junto al fog\u00f3n mientras relata a sus compa\u00f1eras las an\u00e9cdotas de la semana. Toda la presi\u00f3n de un grupo paramilitar escapa por sus labios. Hay varios animales asesinados para lastimar a sus due\u00f1os. El recuerdo del charco de sangre que una perrita dej\u00f3 en el camino esa ma\u00f1ana enciende m\u00e1s los ojos de la zapatista y la lleva a contar lo que vive todos los d\u00edas en carne propia: insultos, majader\u00edas, burlas a sus hijas que no van a la escuela (porque fue destruida), ofensas contra ni\u00f1as y ni\u00f1os zapatistas, hasta llegar al \u201cte voy a meter bala\u201d de un paramilitar que, siempre que puede, la amenaza de muerte. Es en la colectividad ind\u00edgena y en la autonom\u00eda rebelde, constructora de Juntas de Buen Gobierno, que esta madre mexicana resiste los embates de un sistema salvaje. Cada d\u00eda, ese sistema violenta en mujeres como ella los quince tratados internacionales ratificados por M\u00e9xico en materia de igualdad desde el 3 de mayo de 1938 hasta el 15 de marzo de 2002, adem\u00e1s de una Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia que naci\u00f3 muerta. Esta ley fue dise\u00f1ada desde la l\u00f3gica de un feminismo sist\u00e9mico que no incomoda, no trasforma, no cuestiona ninguna estructura verdaderamente patriarcal y no detiene la guerra. De hecho, la fomenta y la defiende porque no es feminismo sino protecci\u00f3n a ultranza de intereses econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>La violencia institucional se teledirige hacia los amplios sectores sociales a los que se les niegan sus derechos m\u00e1s elementales. Por eso, no todas las mujeres viven mal en M\u00e9xico. Muchas han recolectado las ganancias de cien a\u00f1os de lucha por nuestros derechos. Una vez acomodadas en las esferas de poder y corrupci\u00f3n, ellas ejercen la violencia. Una ladrona que no imparte clases porque no est\u00e1 preparada para hacerlo se autodenomina maestra, aunque ha robado durante toda su vida. Una mujer que compra bolsas de mano a precio de tres a\u00f1os de salario m\u00ednimo coordina a nivel nacional una cruzada contra el hambre, patrocinada por empresas que producen alimentos t\u00f3xicos. Una mujer de pl\u00e1stico contrae matrimonio con un hombre que acept\u00f3 p\u00fablicamente su responsabilidad en los hechos de San Salvador Atenco donde hubo asesinatos, encarcelamientos y tortura sexual. Luego presta su nombre para la adquisici\u00f3n indebida de un palacio y tiene el cinismo de llamarse honesta. Otra mujer, hija y hermana de narcotraficantes y madre de cuatro hijos, ordena junto con su esposo el ataque a los hijos de otras.<\/p>\n<p>Los actos de barbarie cometidos recientemente por polic\u00edas municipales de Iguala, Guerrero, engrosan hoy la lista de agravios que debieron evitarse: una mujer, un hombre y cuatro j\u00f3venes muertos (uno de ellos, torturado); veinte personas heridas, algunas en estado verdaderamente grave; un estudiante normalista en coma desde el 26 de septiembre de 2014; otro sometido a varias cirug\u00edas de reconstrucci\u00f3n facial; cuarenta y tres m\u00e1s secuestrados por la polic\u00eda municipal y que a\u00fan no regresan. A esos saldos tr\u00e1gicos hay que sumar el dolor de las familias, con cinco j\u00f3venes viudas, siete ni\u00f1as y ni\u00f1os hu\u00e9rfanos (Melissa Sayuri Mondrag\u00f3n, apenas a los dos meses de nacida) y decenas de personas en espera de sus muchachos. Medio centenar m\u00e1s de madres y padres sin sus hijos. Nuevas familias rotas.<\/p>\n<p>Es mucho el trabajo pendiente en M\u00e9xico en materia de derechos humanos, particularmente de mujeres, ni\u00f1as y ni\u00f1os, pues vivimos en el pa\u00eds que acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino \u201cfeminicidio\u201d. Frente a la inutilidad de exigir a las instituciones que combatan un mal que les da vida y raz\u00f3n de ser, decenas de miles de mujeres y hombres, en su mayor\u00eda j\u00f3venes, siguen manifest\u00e1ndose contra la violencia en cada espacio de libertad construido con autonom\u00eda. Algunas y algunos de ellos se organizan con coraje para compartir experiencias de lucha en el pr\u00f3ximo \u201cFestival de las Resistencias y las Rebeld\u00edas contra el Capitalismo. Donde l@s de arriba destruyen, l@s de abajo reconstruimos\u201d, que arrancar\u00e1 el 21 de diciembre. \u201cSu dolor es nuestro, su rabia es la nuestra\u201d. Con esa profundidad moral resumen las comunidades zapatistas su empat\u00eda con el dolor de los normalistas de Ayotzinapa, de sus familias heridas y de nuestro pa\u00eds tan lastimado. Es en esta sencilla convocatoria del Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional y del Congreso Nacional Ind\u00edgena donde decenas de colectivos se disponen a trazar, desde un pa\u00eds en guerra, su propio camino de construcci\u00f3n y paz para M\u00e9xico y el mundo.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Eugenia Guti\u00e9rrez Ciudad de M\u00e9xico, 25 de noviembre de 2014. No existe un t\u00e9rmino para referirse a una madre que pierde a su hija, a su hijo. No ser\u00e1 viuda ni hu\u00e9rfana. Simplemente madre por el resto de su vida, una madre sin sus hij@s. 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