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Movimiento por Justicia del Barrio

Desde Nueva York: Nosotr@s como migrantes también estamos hasta la madre

NOSOTR@S COMO MIGRANTES TAMBIEN ESTAMOS HASTA LA MADRE.

Somos Movimiento por Justicia del Barrio, una organización de migrantes mexicanos, que luchamos por dignidad humana y en contra del desplazamiento neoliberal en el este de Harlem, en Nueva York, y luchamos por la liberación de las mujeres, los pueblos indígenas, las lesbianas, los homosexuales, l@s transgéneros y l@s migrantes. Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre… así como lo están todos los de abajo en nuestro querido México.

Nuestro dolor y nuestra solidaria indignación es con todo el pueblo que, a causa de la guerra del mal gobierno –engañosamente disfrazada como “guerra contra el narcotráfico”–, ha perdido a sus hijos, hijas, hermanas, hermanos, madres, padres, parientes y amistades.

Como migrantes también nosotr@s somos blanco de las guerras del mal gobierno y estamos siendo atacados por todos lados. En primer lugar, por el sistema capitalista y la clase política de México que se hace mal gobierno por medio de los partidos políticos del PAN, PRD y PRI. Ellos han iniciado una guerra en contra de nuestro México. Es ésa la razón por la que nosotros emigramos, al igual que los demás mexicanos migrantes que estamos en el otro lado. Es una guerra contra los pobres causada por las multinacionales y sus vasallos políticos.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque los malos gobiernos, de ambos lados de la frontera, están planificando junto con las empresas multinacionales la destrucción de nuestros pueblos y nuestras tierras, cambiando leyes que cada vez más permiten la explotación y la esclavitud de la humanidad.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre por el desempleo y los trabajos de esclavitud que nos fuerzan a dejar a nuestro querido pueblo de México.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque la guerra del mal gobierno está matando nuestra cultura; nos quieren destruir en todos los aspectos como comunidad y como seres humanos.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque nuestro país de origen no nos deja más opciones que arriesgar mil veces nuestra vida y dejar todo atrás, para llegar a este país donde ahora estamos, los Estados Unidos, que saquea nuestros recursos naturales y disfruta así de un nivel de vida infinitamente más alto que el de nuestro país.

Nosotr@s como migrantes estámos hasta la madre porque esto ocurre así por culpa de nuestros gobiernos corruptos que son vasallos de las empresas trasnacionales, tirándose a sus pies, así solo para engordarse de nuestra pobreza.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque el mal gobierno de México se burla de nosotr@s mientras que, debido a él y sus funcionarios cómplices, nos fuerzan a despedirnos con lágrimas de nuestras familias, de nuestra comunidad y de nuestro querido México, cuando los de arriba nos expulsan.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque estando ya en el otro lado, nos han convertido en mano de obra barata que beneficia a los patrones y a los ricos y, de igual manera, a los servicios del Estado, los cuales se benefician de la salvaje explotación de nuestra comunidad.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque el sistema político y económico nos está degradando como seres humanos.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque, a cambio de nuestro trabajo, sólo nos imponen nuevas leyes anti-inmigrantes y racistas y muros sangrientos en nuestras fronteras, muros en Río Evros, centros de detención flotantes y euroejércitos en el Egeo, batallones de asalto en las ciudades y deportaciones masivas.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque vemos cómo los políticos han degradado, explotado, robado, saqueado y asesinado a nuestros paisanos en México y a nuestros compañer@s migrantes.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque las empresas transnacionales con la ayuda del mal gobierno, por medio de su guerra, están destruyendo las tierras y los recursos naturales que les pertenecen a los pueblos originarios de nuestro México.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque por ser mujeres, lesbianas, transgéneros, homosexuales, pueblos indígenas, nos humillan, discriminan, marginan y oprimen.

Movimiento por Justicia del Barrio responsabiliza directamente al mal gobierno de México y al sistema capitalista del mundo por la guerra que nos mantiene en las condiciones que enfrentamos como migrantes que busca la destrucción de familias, niñ@s, mujeres, hombres, ancian@s y jóvenes que son l@s que en realidad sostienen la economía de las grandes ciudades de las cuales se benefician las compañías trasnacionales y los malos gobiernos en el poder en ambos lados de la frontera.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque, al igual que el resto del pueblo de México, de los de abajo, la guerra de los de arriba utiliza el control de la opinión pública, de los medios de comunicación masiva controlados por el gobierno que hace que éstos oculten la explotación en todos los aspectos y que oculten la verdadera información, siempre cuidando los intereses de los gobiernos corruptos.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque sabemos que el responsable y el causante de la explotación del ser humano como mano de obra barata es el sistema político y económico que nos quiere destruir con su guerra en contra de nuestra población.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque la guerra del mal gobierno nos está degradando como seres humanos, está matando nuestra cultura, quiere esclavizarnos a su forma, quiere destruirnos en todos los aspectos como comunidad y como seres humanos.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque el sistema capitalista mueve su dinero de un país a otro y de un continente a otro porque para el dinero no hay muros ni fronteras ni leyes migratorias. Para el dinero existe la libertad. Para nosotros, pura persecución y explotación.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque los de arriba quieren convencer a los trabajadores de que representamos una amenaza para ellos, de que somos nosotr@s l@s culpables de la opresión a la que los someten sus propios gobiernos.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque ellos implementan todo esto para negarnos el derecho a tener una vida digna de un ser humano, con derechos que no quieren que exijamos.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque fuimos desplazados y desalojados de nuestro querido México y aquí estamos enfrentando nuevamente y luchando en contra del desalojo de nuestras viviendas y de nuestra comunidad, o sea que estamos siendo desplazados dos veces, y es por eso que la lucha no se detiene: se fortalece junto con nuestras hermanas y hermanos de La Otra Campaña.

Nosotros como inmigrantes mexicanos somos parte de La Otra Campaña, el movimiento nacional mexicano que busca unificar todas las luchas de abajo y a la izquierda, el cual fue iniciado por nuestros herman@s zapatistas de Chiapas, México. Este movimiento cambia la manera de hacer política teniendo como base a la comunidad.  Queremos sacar a esos políticos ladrones, corruptos y sucios de nuestro México, ya que lo que están haciendo es dejar a nuestro país en ruinas y saquearlo. Pero, como dicen nuestros herman@s zapatistas,” “si no hay mundo para nosotros, vamos a construir un mundo donde quepan muchos mundos respetando nuestras diferencias”

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque cuando el pueblo, l@s de abajo, se une y lucha en contra del sistema capitalista y la clase política, los de arriba tratan de aplastar nuestras luchas por medio de la represión en contra de los pueblos organizados y autónomos como lo hacen a l@s integrantes de La Otra Campaña como a nuestr@s queridos hermanas y hermanos zapatistas y de San Sebastián Bachajón.

Nosotr@s estamos hasta la madre porque en vez de techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia, libertad y paz hay superflua brutalidad, violencia, despojo, pobreza, hambre, y represión. En vez de vida, hay muerte.

Todo esto ahora el mal gobierno, con la ayuda de los medios de comunicación capitalistas, lo disfrazan como “guerra contra el narcotráfico”.

Nosotr@s como migrantes estamos hasta la madre porque sabemos que el narcotráfico amparado por el Estado necesita desigualdad económica y social para poder subsistir, y que es precisamente esa desigualdad la que nos ha expulsado de nuestro país. Así el gobierno hace la conexión más sutil en su guerra contra el pueblo.

Por todo esto, Movimiento por Justicia del Barrio, La Otra Campaña Nueva York se suma a las acciones que tendrán lugar del 5 al 8 de mayo en México y en el mundo contra la violencia perpetrada por el Estado.

Nuestra manifestación se hará en el Consulado Mexicano en Nueva York, el viernes, 6 de mayo.

Respondiendo al llamado de nombrar a las víctimas inocentes, nombramos a una familia digna que murió cruzando la frontera:

Rosa Guzmán
Antonio Guzmán
Daniel Guzmán

Esta es la palabra de la comunidad sencilla y humilde migrante de El Barrio, Nueva York.

Movimiento por Justicia del Barrio
La Otra Campaña Nueva York

¡ALTO A LA GUERRA DE CALDERÓN!

¡NO MÁS SANGRE!

¡ESTAMOS HASTA LA MADRE DE LA VIOLENCIA PERPETRADA POR EL ESTADO, SUS MILITARES CORRUPTOS, SUS PARAMILITARES Y SUS NARCOTRAFICANTES ARMADOS!

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Reclaim UC

Ocupación del Consulado Mexicano en NY [Actualizado] – Inglés

Disculpa, pero esta entrada está disponible sólo en Inglés Estadounidense. For the sake of viewer convenience, the content is shown below in the alternative language. You may click the link to switch the active language.

Source: Reclaim UC

The Mexican Consulate in New York has been occupied by the Movimiento por Justicia en el Barrio in solidarity with five political prisoners from the community of Bachajón, Chiapas. On February 3, Chiapas state police raided the community and arrested 117 people. After worldwide protests erupted in response, the government released 112 of the prisoners. But five remain in jail, facing charges of murder or attempted murder.

The Bachajón Zapatista supporters are adherents to the Other Campaign, which was initiated by the Zapatista National Liberation Army (EZLN) in order to form national and global alliances amongst leftist organizations and movements.

The arrests stem from a confrontation between rival indigenous groups that occurred the previous day in San Sebastian Bachajón, which is an ejido, or communally held lands. Marcos García Moreno, an ejido member who belonged to the faction that allied itself with the government, was shot and killed during the confrontation with ejido members who are Other Campaign adherents. The government accuses the Other Campaign adherents of murdering García Moreno and attempting to murder a second man who was shot during the confrontation. The Other Campaign adherents deny the charges. They say they were unarmed, and that the government-allied ejido members were shooting guns into the air during the confrontation.

The government has attempted to paint the conflict as a dispute between rival indigenous factions over control of a tollbooth that charges a fee to enter the Agua Azul waterfalls, one of Chiapas’ most popular tourist attractions. However, the Bachajón adherents and their lawyers at the Fray Bartolome de las Casas Human Rights Center (“Frayba”) say that they have proof that the tollbooth confrontation was designed to provoke government intervention and police occupation of the region. The Bachajón adherents argue that the government orchestrated the confrontation at the tollbooth “as a pretext to take over the Agua Azul Waterfalls Ecotourism Center for its transnational interests and projects.”

The occupation of the Mexican Consulate takes place on the fourth day a five-day campaign “5 Days of Worldwide Action for the Bachajón 5.” Here’s the message that was sent out, including the demands — we’ve translated it into English (Spanish and Tzeltal are below the fold):

Compañeros from the alternative, autonomous, and independent media,

We have occupied the Mexican Consulate here in New York to demand the liberation of the Bachajón 5. In this way we are trying to ensure that the demands made by our brothers and sisters in San Sebastian Bachajon make an echo around the world. We ask that you help us spread the word. Later we will send a write-up and photos.

Our demands, which are the demands from San Sebastian Bachajon, are the following:

We demand the unconditional release of our compañeros, political prisoners who have been taken hostage by the bad government of Chiapas and Mexico.

We demand respect for the lands and territories of our mother earth within the framework of our autonomy as Indigenous Peoples.

We demand respect for our right to administer and care for our natural resources from our culture as Originary Peoples.

We will be posting updates and photos as we receive them.

[Update Monday 1:17 pm]: An article on the occupation was just published in the Mexico City daily La Jornada (in Spanish). Here’s a rough translation of the opening paragraphs:

Mexico City — This morning, the Movimiento por Justicia del Barrio of New York, adherent to the “other campaign,” peacefully occupied the offices of the Consulate of Mexico in New York City, in order to demand that the government of Chiapas release the “Bachajón 5.” The action took place as part of a worldwide campaign that has been developing in many countries since April 1.

Protest actions have taken place in front of the Mexican Embassy in London, and the Consulate in Montreal. On Sunday, the Unión Sindical Solidaria, meeting in Paris, demanded the liberation of the five tzeltal peasants from San Sebastián Bachajón, Chiapas, who have been captive for five months facing charges for crimes they did not commit. The Association Ya Basta! participated this past weekend in anti-war marches in various cities of Italy, and included the release of the indigenous prisoners among their demands.

[Update Tuesday 11:40 am]: The Movimiento por Justicia del Barrio has released a communiqué (in Spanish) and some photos from the action. We’ve posted a rough translation here.

Below is the original message in Spanish and Tzeltal that was sent out from the occupation this morning:

Compas de medios libres, autonomos y independientes,

Hemos tomado el Consulado de Mexico aqui en Nueva York para exigir la liberacion de los 5 compas de Bachajon. De esta forma estamos tratando de asegurar que las demandas de nuestr@s herman@s de San Sebastian Bachajon tengan eco alrededor del mundo. Les pedimos que nos ayuden a sacar esto a la luz. Mas tarde les enviaremos una cronica y fotos.

Las demandas de San Sebastian Bachajon que son las nuestras son:

Exigimos la libertad incondicional de nuestros compañeros, presos políticos que están siendo rehenes del mal gobierno de Chiapas y de México.

Ya jsutik te ak’a kolok’ ta chukel te mololabtik ta oranax ma’ xu’ ya yich’ k’anbeyel smulta, na’otik te chopol awalil ja’ nax la xchuk yu’un ta spobeyel te lumsk’inal son te sk’ulejal te banti nakal, ta slumal Chiapa ta sk’inal México.

Exigimos el respeto a nuestra madre tierras y territorios en el marco de nuestra autonomía como Pueblos Indígenas que somos.

Ya jsutik te yich’el ta muk’ te jch’ul jmetik ta spamal lum k’inal sok chapanel xkulejal te ja yu’un stalel te bats’il ants winiketik.

Exigimos el respeto a nuestro derecho a administrar y cuidar nuestros recursos naturales desde nuestra cultura como Pueblos originarios.

Ya jsutik ta yich’el ta muk’ te cocheltik sok skanantayel sok yilel te bitik sk’ulejal te jch’ul jmetik lum k’inal jich bin útil xkuxlejal te bats’il ants winiketik.



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Movimiento por Justicia del Barrio

La Otra Campaña Nueva York toma el Consulado Mexicano para exigir la liberación de los 5 presos políticos de San Sebastián Bachajón

LA OTRA CAMPAÑA NUEVA YORK TOMA EL CONSULADO MEXICANO PARA EXIGIR LA LIBERACION DE LOS 5 PRESOS POLÍTICOS DE SAN SEBASTIAN BACHAJON

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A las 7:30 de la mañana, hoy siendo el cuarto día de la campaña “5 Días de Acción Mundial por los 5 de Bachajón”, integrantes del Movimiento por Justicia del Barrio, La Otra Campaña Nueva York, entramos y tomamos el Consulado Mexicano en la Ciudad de Nueva York. Esta ocupación la emprendimos como parte de esta campaña para protestar en contra de la cruel represión del Estado hacia la lucha digna de l@s ejidatar@s de San Sebastián Bachajón, Chiapas, México, los cuales también son adherentes a La Otra Campaña, y que están defendiendo sus recursos naturales contra la depredación de las empresas transnacionales disfrazada de “plan ecoturístico”.

En nuestra acción de hoy, al igual que tod@s l@s demás mexican@s que tienen que esperar en la cola para entrar al Consulado de México, nosotros pasamos por una verdadera manada de guardias. Nos damos cuenta de que la seguridad se incrementa cada vez que nosotros realizamos acciones allí, y que la cantidad de guardias se multiplica. Siempre hay más que la última vez que vamos. Pero bueno, eso no nos detuvo. Seguimos adelante, y con firmeza entramos a aquel edificio alto ubicado entre las calles doradas que corren como venas por el corazón del capitalismo mundial.

Es en esta zona de una de las ciudades más caras del mundo, y dentro de esos inmuebles grises, donde se toman las decisiones que no sólo llenan de lana los bolsillos de los capitalistas codiciosos y  de sus lacayos políticos, sino que sobre todo afectan a la gente sencilla, trabajadora, digna, y humilde del mundo entero.

Al entrar al consulado vimos que estaba —como siempre— lleno de otros migrantes mexicanos desplazados como nosotros, esperando a que les atendieran los funcionarios del gobierno que, con ironía brutal, fueron los que nos forzaron a migrar hasta acá. Con pancartas y volantes en las manos, y con rabia profunda en el pecho, lanzamos consignas fuertes. Exigimos que saliera el cónsul para leerle una carta denunciando la violencia e injusticia que ha ejercido el mal gobierno panista, peredista y priista hacia el pueblo de Bachajón y exigiéndole al gobierno mexicano y a sus funcionarios cómplices que libere de inmediato a los 5 compañeros presos políticos de San Sebastián Bachajón y que respete sus demandas.

Varias veces las guardias intentaron sacarnos del edificio del consulado, hasta físicamente. Los funcionarios trataron de callarnos, pero no lo lograron.

Una compañera de Movimiento leyó nuestra carta en voz alta para que tod@s nuestros paisanos que estaban adentro se dieran cuenta de lo que el mal gobierno hace, y gritamos: “Ni PRI, ni PAN, ni PRD, ¡La Otra Campaña contra el Poder ! ” Los funcionarios y los guardias nos miraban y trataban de intimidarnos sacando sus cámaras, tomando fotos y grabando nuestros rostros. Pasamos volantes informativos que explican la situación que enfrentan nuestr@s hermanos y hermanas de Bachajón y la grave realidad que sufren los 5 compañeros. Al final, los oficiales del Consulado Mexicano llamaron a la policía, la cual intentó también callarnos y hacer que nos fuéramos. Pero su miedo no tiene dignidad. Superamos sus intentos y repartimos más volantes.

Al final, regresamos a nuestra comunidad del este de Harlem. Aquí en El Barrio, igual que nuestr@s herman@s de San Sebastián Bachajón, nosotr@s luchamos contra el desplazamiento y por la dignidad. Luchamos también, como parte de La Otra Campaña, para que se haga justicia en nuestro México, para que nuestro pueblo de México ya no tenga que huir de la pobreza, como nosotros lo hicimos.  Aunque estemos aquí en Nueva York, nuestro querido México vive en nuestros corazones y en nuestros sueños. Y es por ello que hicimos la acción. Se dice en La Otra Campaña que “si nos toca a un@, nos tocan a tod@s.”, para el pueblo humilde y sencillo de El Barrio, eso no es simplemente un dicho, sino, como mostramos hoy, una práctica, una acción que debe ser nuestro camino hacia la justicia y dignidad.

Es todo por ahora, compañer@s. Por último aquí incluimos las demandas de los ejidatarios de Bachajón en español y en tzeltal que le entragamos al mal gobierno de Mexico.

Exigimos la libertad incondicional de nuestros compañeros, presos políticos que están siendo rehenes del mal gobierno de Chiapas y de México

Ya jsutik te ak’a kolok’ ta chukel te mololabtik ta oranax ma’ xu’ ya yich’ k’anbeyel smulta, na’otik te chopol awalil ja’ nax  la xchuk yu’un ta spobeyel te lumsk’inal son te sk’ulejal te banti nakal, ta slumal Chiapa ta sk’inal México.

Exigimos el respeto a nuestra madre tierras y territorios en el marco de nuestra autonomía como pueblos indígenas que somos.

Ya jsutik te yich’el ta muk’ te jch’ul jmetik ta spamal lum k’inal sok chapanel xkulejal te ja yu’un stalel te bats’il ants winiketik.

Exigimos el respeto a nuestro derecho a administrar y cuidar nuestros recursos naturales desde nuestra cultura como pueblos originarios.

Ya jsutik ta yich’el ta muk’ te cocheltik sok skanantayel sok yilel te bitik sk’ulejal te jch’ul jmetik lum k’inal jich bin útil xkuxlejal te bats’il ants winiketik.

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Relatos Zapatistas

Vibraciones: dentro y alrededor del Complejo Industrial de Prisiones

Programa de Relatos Zapatistas de enero de 2011, enfocado en los mecanismos que producen comunicación y comunidad dentro y alrededor del complejo industrial de prisiones. Puede la lucha resonar a través de los muros de las cárceles? Incluye entrevistas especiales acerca de la huelga en las prisiones de Georgia y acciones de solidaridad en el Área de la Bahía, el Proyecto Universitario de la Prisión (Prison University Project) de San Quentin, y el mandato judicial contra pandillas (gang injunction) en Fruitvale, Oakland.

Introducción completa está disponible en Indybay.

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El costo humano de un vestido en Los Ángeles

por Alejandro Reyes

Publicado en: Desinformémonos

Localmente se les conoce como “los callejones”: un área colorida y caótica de 90 cuadras en el centro de esta ciudad atiborrada de tiendas de ropa y un sabor inconfundiblemente latino… cumbias, rancheras, reguetón, tortas, piñatas, paletas, jícamas con chile y la infinidad de acentos que tiñen al español de una pluralidad de orígenes. Es el centro de la moda de Los Ángeles y el corazón de la industria de la costura en la costa oeste de los Estados Unidos. Detrás de los aparadores de las tiendas, con sus ofertas de prendas de última moda, existe una realidad sombría: la de la explotación de la mano de obra de inmigrantes que trabajan en condiciones que, en su expresión extrema, llegan a la esclavitud.

En las calles South Los Ángeles y Pico se encuentra el Centro de Trabajadoras y Trabajadores de la Costura (Garment Workers Center – GWC), donde desde el año 2001 trabajadores de esa industria se organizan para resistir la explotación. Delia Herrera, activista voluntaria del centro, explica que la mayoría de los más de 80 mil trabajadores de la costura en Los Ángeles trabajan de 60 a 80 horas semanales con salarios frecuentemente menores que el salario mínimo, sin prestaciones ni pago de horas extras, sin descansos reglamentares, en condiciones dañinas a la salud (problemas respiratorios, infecciones por agujas clavadas en las uñas, enfermedades por falta de higiene), bajo acoso sexual y otras formas de hostigamiento y con la amenaza de despidos arbitrarios y denuncias a las autoridades migratorias.

La mayoría de los trabajadores se une al GWC por necesidades inmediatas, generalmente la recuperación de sueldos robados. Para los trabajadores migrantes, enfrentar a los patrones significa vencer muchos obstáculos: el desconocimiento de las leyes y del idioma, el miedo a ser despedidos, el miedo a ser deportados, la desconfianza en las instituciones. Pero las historias de compañeros que han logrado vencer en sus reivindicaciones inspiran a otros a organizarse. Una vez en el centro, las propias formas de llevar a cabo una demanda construyen un sentimiento de poder colectivo que la mayoría nunca había conocido. “Los trabajadores se asesoran entre sí para saber cuál es la información necesaria. Después se hace una carta de demanda al empleador y varios compañeros van a entregarla. Mientras unos la entregan, los demás nos dispersamos para repartir volantes a los demás trabajadores, para que sepan que con o sin papeles tenemos derechos y que hay que organizarse. Esto les da bastante temor a los empleadores. En la carta les damos cinco días para responder y venir a nuestro comité de negociación aquí en el centro. Los empleadores llegan y estamos de 5 a 30 camaradas reunidos. La mayoría se asusta. Les damos una silla dura y fría, igual a las que los trabajadores tienen que usar. Investigamos también qué otras condiciones de abuso hay en la fábrica, de manera que en la negociación tenemos más herramientas para presionar al empleador.”

Pero más allá de las necesidades inmediatas, los trabajadores y activistas del GWC entienden que lo más importante es crear condiciones diferentes de vida, y que para eso es necesario entender cómo funciona la industria. El centro ofrece un número de talleres para obtener una visión más amplia del funcionamiento y el origen de la explotación: derechos salariales; derechos de salud y seguridad en el trabajo; derechos de organización en el lugar de trabajo; formación de sindicatos independientes; capitalismo e ideologías que lo mantienen (sobre todo cuestiones de género y el “sueño americano”); formas de organización horizontal y participativa.

Al mismo tiempo, intenta vincularse con trabajadores de la costura en otras partes del mundo. “Nosotros pensamos que lo que tenemos que hacer es cambiar la industria de la costura a nivel internacional. Nos conectamos con compas en Tailandia, en las Filipinas, en China. Fuimos a Hong Kong en 2005 contra la OMC. En Los Ángeles hay una diversidad de personas de todo el mundo. Al estar en esta área, podemos ser embajadores para nuestros diferentes países.”

Andrew Ross advierte en No Sweat, una antología de ensayos sobre la explotación en la industria de la costura, que los trabajadores de dicha industria están entre los más afectados por la globalización del sistema capitalista. Las grandes empresas de modas no cuentan ya con fábricas en las que se producen las prendas de principio a fin, sino que transfieren las diferentes etapas de la producción a subcontratistas que pueden estar en cualquier parte del mundo. Esto les permite despreocuparse de las legislaciones laborales y la reprobación de la opinión pública mientras se benefician de mano de obra cada vez más barata. Como es sabido, la industria de la maquila se traslada de país en país en busca de menores precios de mano de obra. El resultado es el enriquecimiento de una minoría a expensas de millones de trabajadores en el mundo. Según Ross, en 1996 el director de Disney ganó 325 mil veces más que los trabajadores haitianos que produjeron las camisetas y demás accesorios para la empresa. Y en 1992 el jugador de basquetbol Michael Jordan ganó más por prestar su nombre a la promoción de los tenis Nike que los 30 mil trabajadores indonesios que los fabrican. Pero las violaciones a los derechos laborales no se limitan a los países del tercer mundo. En los Estados Unidos la creciente criminalización de la inmigración convierte a los migrantes en presas fáciles para la explotación.

Esclavitud en El Monte: un caso entre muchos

Fundado en 2001, el GWC tiene su origen en 1995. Ese año la policía estatal descubrió un taller de trabajo esclavo en el suburbio de El Monte, a 20 kilómetros del centro de Los Ángeles. En lo que por afuera parecía un típico complejo residencial suburbano, 72 mujeres y hombres tailandeses vivían presos, algunos desde hacía siete años, trabajando más de 18 horas diarias, siete días a la semana, en cocheras mal iluminadas bajo la vigilancia de guardias armados y rodeados de alambre de púas y rejas de hierro. Hasta diez de ellos dormían hacinados en cuartos diseñados para dos personas, en peligrosas condiciones de higiene. Bajo constantes maltratos por parte de los capataces y amenazas a sus familias en Tailandia, los trabajadores cosían ropa para varias de las compañías más prestigiosas del país —Tomato, Clio, B.U.M., High Sierra, Axle, Cheetah, Anchor Blue, Airtime, Mervyn’s, Miller’s Outpost, Montgomery Ward— muchas de ellas vendidas también en tiendas de departamento tan conocidas como May, Nordstrom, Sears, Target y otras.

La detención de los ocho capataces presentes y la “liberación” de los 72 trabajadores esclavos recibieron amplia cobertura mediática. Mucho menos visible, sin embargo, fue el destino de los trabajadores, en su mayoría mujeres, todos migrantes indocumentados. Después de años de esclavitud, los trabajadores supuestamente liberados fueron detenidos inmediatamente por las autoridades migratorias y encarcelados en una celda común, de donde sólo salían encadenados con grilletes para cuestiones administrativas y entrevistas. Fue sólo gracias al trabajo de activistas de Sweatshop Watch, una coalición que agrupaba organizaciones obreras, comunitarias, de inmigrantes, de mujeres y abogados, que se logró la liberación de las y los tailandeses, que de otra forma hubieran sido deportados después de una larga detención.

Este caso sacó a la luz no sólo los extremos a los que llega la explotación en la industria de la costura en los Estados Unidos, sino la estrecha relación entre esa explotación y la criminalización de la inmigración. Julie Su, una de las fundadoras de Sweatshop Watch, observa en un artículo sobre el caso que, ante la amenaza de encarcelamiento y deportación, los trabajadores indocumentados no tienen ningún incentivo para denunciar ni los peores abusos. El caso también demostró la necesidad de responsabilizar no sólo a los propios talleres, sino a las grandes empresas de moda y a las tiendas departamentales que de hecho controlan el proceso, y que se escudan tras un supuesto desconocimiento de las condiciones laborales de los subcontratistas. Uno de los principales ejes de lucha de organizaciones de la industria de la costura, incluyendo al GWC, es lograr cambios en las legislaciones que responsabilicen a dichas empresas.

Los activistas que trabajaron en el caso de El Monte concluyeron con el tiempo que era importante que existiera un espacio donde los propios trabajadores pudieran organizarse. En 1999 Sweatshop Watch organizó una serie de reuniones con trabajadores de la costura, incluyendo los trabajadores tailandeses de El Monte y trabajadores latinos de talleres relacionados a la misma red de explotación. De esas reuniones surgió, dos años después, el Centro de Trabajadoras y Trabajadores de la Costura.

Son muchas las dificultades que los trabajadores de esta industria enfrentan para formar un frente unido ante la explotación. Delia Herrera explica que, además de la fragilidad creada por la criminalización de la migración, el propio sistema crea y promueve divisiones en la clase obrera. Una de ellas es la de la raza, particularmente entre latinos y asiáticos, que compiten por empleos y recursos. Hay también divisiones, fomentadas por los empleadores, entre trabajadores documentados e indocumentados. Y finalmente divisiones de género, en una industria en la que prevalece el acoso sexual. El GWC intenta romper estas divisiones a través de pláticas, talleres y, sobre todo, la convivencia comprometida. Las y los trabajadores se asesoran unos a los otros y participan en actividades conjuntas, y eso crea un espíritu de solidaridad. “En una ocasión hicimos un simulacro de que llegaba la migra y la policía juntos. Fue una experiencia muy fuerte porque muchas compas han sido violadas sexualmente al pasar la frontera, han sido detenidas, robadas, o las ha agarrado la migra en la calle. Así empezamos a trabajar con nuestros propios traumas y a compartirlos con los demás.”

Desde su fundación, el centro ha recuperado millones de dólares en salarios robados y ha tenido victorias importantes contra empresas como Forever 21, contra la cual realizó un exitoso boicot nacional de tres años. Pero quizás lo más importante ha sido el haber logrado generar una conciencia colectiva nutrida por la experiencia de ocho años de lucha y una larga historia de resistencia en la industria de la costura.

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Radio Zapatista

Protesta frente al consulado de Honduras en San Francisco, California

Este audio recoge las voces de la protesta del 29 de junio frente al consulado de Honduras en San Francisco, California, en protesta contra del golpe de estado militar que sucedió el día anterior.

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Los Otros Estados Unidos: represión, marginación y resistencias de base en EEUU

por Alejandro Reyes

Publicado en: Ciepac

En Estados Unidos se vive un momento histórico muy particular. Por un lado, la guerra en Irak se ha transformado en un caos genocida al cual no se le ve fin. Escándalos de corrupción resquebrajaron la confianza en el gobierno y el sistema. El mercado inmobiliario sufrió una caída estrepitosa que forzó a mucha gente a perder sus casas y llevó a muchos más a la bancarrota, anunciando el inicio de la peor crisis financiera desde la década de 1920 y un resquebrajamiento del sistema capitalista global. Al mismo tiempo, casi siete años de una política de “seguridad nacional” llevaron a una alarmante pérdida de las garantías individuales y a la institucionalización de la tortura. La crisis y el miedo llevaron a una postura antiinmigrante cada vez más virulenta y a una militarización de la frontera sin precedentes. En este contexto, la elección de Barak Obama como el nuevo presidente demócrata de los Estados Unidos fue recibida con escepticismo por mucha gente cuya realidad permanece prácticamente invisible, a pesar de que sin duda han sido los más afectados: los pobres y la “gente de color”, minorías raciales que, en muchos casos, no son minoría.

Los AngelesLa vida en los barrios más pobres de Estados Unidos es sumamente difícil y tiende a empeorar. Es el caso del barrio Sur Central de Los Ángeles, con una población hoy mayoritariamente latina. Fue ahí que, en 1992, surgió una de las rebeliones más importantes de los Estados Unidos, cuando los policías que golpearon al taxista negro Rodney King fueron absueltos por un jurado blanco en su casi totalidad. La rebelión fue la respuesta de la población desesperada ante la violencia policial, pero también ante una situación que en el momento parecía insostenible y que hoy sólo ha empeorado: altos niveles de desempleo, un patrón de salarios cada vez más bajos, sobrepoblación, escasez de vivienda y rentas muy caras, segregación racial, pandillerismo, drogadicción, un sistema educativo desastroso, pésimos servicios de salud, altos índices de obesidad y desnutrición debido a la falta de alimentos saludables.

Pero fue justamente en este barrio que, durante más de 14 años, floreció la granja urbana más importante de Estados Unidos: casi seis hectáreas cultivadas por más de 300 familias pobres, en su mayoría de origen latino. La Granja Sur Central constituía no sólo una alternativa de independencia económica, sino una fuente de alimentación de alta calidad a bajos precios. Además, los campesinos preservaban antiguas tradiciones de cultivo, conocimientos de medicina natural y semillas ancestrales. La granja era un lugar de convivencia lejos de la violencia, las drogas, las pandillas y el racismo, un refugio donde los niños podían jugar sin miedo, donde se realizaban fiestas y ceremonias tradicionales. Muchos de los campesinos eran adherentes a la Otra Campaña.

Pero una compleja trama de intereses políticos y económicos resultó en la destrucción de la granja, en junio de 2006, por el gobierno del alcalde latino y demócrata Antonio Villaraigosa, a pesar de la formación de un amplio movimiento social para defenderla. Las soluciones orgánicas a los problemas de salud, alimentación, educación, drogadicción y criminalidad poco interesaron a los políticos y empresarios deseosos de lucrar con ese terreno cuando un nuevo corredor ferroviario aumentó los precios inmobiliarios. Hoy un pequeño grupo de campesinos sigue organizándose y preservando el sueño de la granja en tierras fuera de la ciudad.

Destrucción de La GranjaLa granja fue destruida con la intención de construir una bodega para la empresa textil Forever 21. Esta es una de las empresas combatidas por el Centro de Trabajadores y Trabajadoras de la Costura, quienes la acusan de violar los derechos laborales de sus empleados, en su mayoría inmigrantes. Este Centro, una organización independiente, horizontal y con base en la comunidad, opera en el centro de Los Ángeles, en el corazón de la pujante industria textil. Aunque es bien conocida la industria maquiladora mundial, que se desplaza de país en país en busca de menores precios de mano de obra, poco se discute la industria maquiladora interna, que se aprovecha de la precariedad de la mano de obra inmigrante (miedo, desconocimiento de las leyes, dificultad con el idioma, persecución por no tener papeles, amenazas y abusos constantes) para reducir costos sin tener que desplazar la producción a otros países. El Centro de Trabajadores y Trabajadoras de la Costura se organiza para combatir estas prácticas, en el contexto de una creciente criminalización y hostilidad hacia la inmigración.

En los últimos años ha habido un recrudecimiento severo de legislaciones antiinmigrantes. Esto ha resultado en la expulsión de más de un millón de inmigrantes en los últimos tres años -con un promedio de deportaciones tres veces mayor que hace una década. Al mismo tiempo, ha provocado una precarización de las condiciones de vida de los migrantes, facilitando la explotación. Pero los números no logran dar cuenta de la realidad cotidiana de millones de personas que ahora viven bajo constante terror. Abundan las historias de los niños dejados atrás cuando la migra (autoridades migratorias) se lleva a sus padres. Las historias de las familias aterrorizadas cuando agentes entran a sus casas pateando puertas, amenazando con armas y llevándose esposadas a personas cuyo único crimen es trabajar. Las historias del terror de perder todos los bienes y encontrarse deportada en alguna ciudad de la frontera sin un centavo. Las historias de los meses o años de detención, las inyecciones forzadas de fármacos antipsicóticos peligrosos, en violación a legislaciones de derechos humanos internacionales, los procesos legales manipulados, los maltratos y humillaciones por las autoridades migratorias. Y abundan, también, las historias de los cientos de personas que mueren cada año tratando de cruzar una frontera cada vez más militarizada.

En este contexto, organizaciones como la muy zapatista Tierra y Libertad, en Tucson, Arizona, se organizan desde abajo para resistir. Se trata de combatir circunstancias específicas, como las redadas de la migra que mantienen a las comunidades en un estado de terror, pero sobre todo de crear una conciencia colectiva a través de la educación y la participación organizativa. Por eso, a la campaña de información sobre derechos se le añaden proyectos de autosustentabilidad comunitaria, de arte rebelde (RebelArte) y de educación colectiva. Se trata de alternativas autónomas, desde abajo, por parte de comunidades que ya no creen en soluciones provenientes del gobierno o los partidos políticos y que deciden tomar las riendas de sus vidas en sus propias manos.

el Kilombo IntergalácticoOtra organización interesante en ese sentido es el Kilombo Intergaláctico, en Durham, Carolina del Norte. El Kilombo es un centro social en el que “comunidades de color”, migrantes, trabajadores y estudiantes buscan soluciones para los problemas de su vida cotidiana y al mismo tiempo se vinculan a movimientos anticapitalistas del mundo. El Kilombo está inspirado en la lucha zapatista pero también en los piqueteros argentinos, en los Panteras Negras y los Young Lords estadounidenses y en los palenques o quilombos de la América colonial (comunidades en resistencia de esclavos cimarrones, indígenas y mestizos). Al estilo zapatista, sus ejes de organización y de lucha son la asamblea, el encuentro, la autonomía, el territorio, el conocimiento y la palabra. El Centro tiene programas educativos (clases de inglés, español, alfabetización, computación, talleres de lectura) y deportivos, biblioteca, talleres sobre derechos, un proyecto de radio, huerta comunitaria, clínica de salud, un proyecto de vivienda de bajo costo y una editorial independiente.

Uno de los problemas más graves que afectan a las comunidades pobres y “de color” es lo que en inglés se llama gentrification: la elitización de los barrios en aras del “progreso”, la especulación inmobiliaria y los intereses comerciales. Se trata de un proceso en el que participan inversionistas particulares, empresas multinacionales y políticos locales, estatales y federales, y que resulta en el desplazamiento sistemático de poblaciones pobres, alejándolas de sus fuentes de ingresos y destruyendo el tejido comunitario. Es el caso, entre muchos, del Segundo Barrio en El Paso, Texas, que el Plan Paso del Norte pretende destruir para construir un gran centro comercial. Como explican los organizadores de la resistencia (miembros de la Otra Campaña), el Segundo Barrio es no sólo el barrio más antiguo de El Paso, sino una comunidad viva, mayoritariamente de origen mexicano -un verdadero sistema de sobrevivencia que le permite a esa población excluida resistir con su cultura, su lenguaje y su condición económica.

NYC encuentro for dignity and against gentrificationEn Nueva York, El Barrio, en el Este de Harlem, sufre el mismo problema. Uno de los principales agresores actuales es la empresa Dawnay, Day Group, basada en Londres, que en 2007 compró 47 edificios y que intenta desalojar a sus inquilinos para desarrollos de lujo. Pero el problema empezó mucho antes, y en diciembre de 2004 residentes de cinco edificios amenazados se organizaron y formaron el Movimiento Por Justicia en El Barrio, que por medio de campañas mediáticas, demandas legales, manifestaciones y acciones directas luchan contra el desplazamiento. Con la publicación de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, el Movimiento por Justicia en El Barrio decidió unirse a la Otra Campaña y adoptar formas de lucha zapatistas. En 2006 realizó La Consulta del Barrio, un largo proceso en el que los miembros de la comunidad decidieron sus prioridades y estrategias de lucha. En octubre de 2007, realizaron el primer Encuentro de Nueva York por la Humanidad y contra el Desalojo Neoliberal, en el que participaron organizaciones de toda la ciudad que luchan contra gentrification. En marzo de 2008, el Movimiento lanzó una Campaña Internacional en Defensa de El Barrio, con la intención no sólo de fortalecer la resistencia sino de motivar la vinculación de esfuerzos en otras partes del mundo.

Otra constante en las comunidades de color es el abuso y la violencia policiales. Este pasado 1 de enero, el joven negro Oscar Grant fue detenido por un grupo de policías (blancos) en Oakland, California, en una estación del metro (Bart). Mientras sus amigos y un número de personas protestaban desesperadas, los policías lo tumbaron al suelo boca abajo. Uno de ellos lo inmovilizó con la rodilla en el cuello mientras otro sacaba la pistola y le disparaba por la espalda, asesinándolo. El incidente se volvió público al ser presenciado por muchos testigos y grabado en dos teléfonos celulares, resultando en violentas manifestaciones. Pero la brutalidad y el racismo de las fuerzas policiales contra las comunidades de color en todo el país son la norma. Como respuesta, organizaciones llamadas CopWatch (vigilantes de la policía) han surgido en muchas ciudades. Sus miembros patrullan las calles con cámaras de video, alertan a los residentes de retenes y redadas y organizan formas de defensa comunitaria. En Los Ángeles, CopWatch L.A., con inspiración zapatista y de otros movimientos autonomistas, es parte de un proyecto más amplio de autonomía comunitaria llamado Comunidades Autónomas Revolucionarias, que incluye granjas comunitarias, guarderías y otros proyectos.

Migra en NebraskaLa violencia policial está acompañada de formas jurídicas de criminalización de la juventud. Por ejemplo, las leyes antipandillas prohíben que los miembros de ciertas pandillas se reúnan en determinadas áreas geográficas. Pero la determinación de quién es parte de una pandilla se hace de manera muy arbitraria, de manera que jóvenes, pertenecientes o no, se vuelven criminales por el simple hecho de platicar con amigos en público, andar en bicicleta, usar ropa de ciertos colores o hablar por teléfono celular. Las historias de arbitrariedades contra jóvenes de color abundan. En Nueva York, un joven de 16 años lleva ya varias estancias en la cárcel: por pasar de un carro a otro en el metro, por no registrarse al entrar a un complejo habitacional.

Estos son los jóvenes que supuestamente tienen derechos. Pero los migrantes indocumentados ni si quiera aspiran a tanto. La inmigración “ilegal” se ha criminalizado en los últimos años, de manera que hoy el “delito” resulta no sólo en la deportación, sino en la detención por períodos que pueden durar años. En septiembre de 2008 se realizó la mayor redada de la historia estadounidense en Postville, Iowa. Trescientas personas fueron arrestadas, acusadas no sólo de inmigración ilegal, sino de robo de identidad, un cargo con penas muy severas. La acusación no hubiera resistido el escrutinio en un tribunal, pero las presiones y amenazas, el miedo, el desconocimiento de las leyes y la ausencia de abogados hicieron que la mayoría de los detenidos se declararan culpables a cambio de sentencias supuestamente más cortas de hasta dos años de prisión.

¿Pero, por qué esa criminalización? Parte de la respuesta se encuentra en las políticas de “seguridad nacional” instauradas después del 11 de septiembre de 2001. El antiguo Servicio de Inmigración y Naturalización (INS), que pertenecía al Departamento de Justicia, fue desmantelado en marzo de 2003, con la mayoría de sus funciones transferidas al Departamento de Inmigración y Aduanas (Immigration and Customs Enforcement-ICE), ahora bajo el Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security). Con un presupuesto anual de casi 6 mil millones de dólares, las funciones del ICE se ampliaron para incluir la “lucha contra el terrorismo” y “amenazas a la seguridad nacional”, funciones muy promovidas en la retórica oficial. Sin embargo, el minúsculo número de terroristas y “amenazas a la seguridad nacional” detenidos (114 de 814,073 de 2004 a 2007) es obviamente insuficiente para justificar el presupuesto o la retórica de mano dura. La respuesta, por lo tanto, es presentar a trabajadores inmigrantes como criminales capaces de amenazar la seguridad nacional.

Pero un factor quizás más importante es la privatización de las prisiones, en lo que se ha venido a llamar el “complejo industrial carcelario”, una industria billonaria que obviamente necesita “clientes”. Los Estados Unidos tiene el mayor porcentaje per cápita de presos del mundo. La privatización de las prisiones no sólo resulta en lucros directos por medio de fondos del Estado. Mucho más lucrativo resulta el trabajo esclavo de los prisioneros, permitido en la 13ª Enmienda Constitucional. Los presos, que para el capitalismo estadounidense son “excedentes sociales”, representan una formidable fuente de mano de obra. Hoy, numerosas empresas utilizan el trabajo de prisioneros que reciben aproximadamente 25 centavos de dólar por hora.

movimiento-justicia-el-barrioLo que se percibe en todo esto es un complejo mecanismo de aprovechamiento de millones de personas que ya no caben en el sistema. En este contexto, las luchas autonomistas juegan un papel fundamental. Para muchos, el sistema es tan complejo y perverso que no hay manera de cambiarlo desde arriba. Las reformas de la administración de Barak Obama ni tienen la intención ni serían capaces, si la tuvieran, de reestructurar el sistema en sus bases. Para las comunidades de mero abajo, la única alternativa viable es la organización comunitaria autónoma y la vinculación con otras luchas en el país y en el mundo.

(*)NOTA: El autor es escritor y periodista alternativo, miembro del colectivo Radio Zapatista y doctorando en literatura latinoamericana.

Manifestación de “Movimiento por la Justicia en El Barrio”; New York (Fotos de Cecile Lumer)

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