Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal
Tierra Sagrada de los Mártires de Acteal
Municipio de Chenalhó, Chiapas, México.

22 de octubre de 2022

Al Congreso Nacional Indígena
Al Concejo Indígena de Gobierno
A la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
Al Pueblo Creyente de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas
A las y los Defensores de los Derechos Humanos
A los Medios Libres y Alternativos
A los Medios de Comunicación Nacional e Internacional
A la Sociedad Civil Nacional e Internacional

Hermanas y hermanos:

Se acerca la temporada más importante del año para nosotros, los días que compartimos alimento, palabra y vida con nuestros seres queridos ya fallecidos, que vienen a reunirse con nosotros y nos escuchan de cerca en lo que les pedimos y les contamos. Por eso, empezamos a preparar nuestro corazón y nuestras ofrendas. Especialmente a nuestros 45 hermanos, hermanas, hermanitos y hermanitas mártires, más los cuatro bebés que no los dejaron nacer, queremos ofrecerles lo que tenemos y que hemos ido juntando en el año: la esperanza de justicia y la convicción de que seguimos en el camino que nos abrieron para luchar por la paz y en la cual ofrendaron su vida. A nuestros mártires queremos agradecerles que nos hayan mostrado este camino, porque hay muchos cruceros en donde el mal gobierno ha querido perdernos, pero no ha podido extraviar nuestras almas, porque nuestros mártires son quienes nos guían y le cierran el paso a las desviaciones que nos ofrecen, como abandonar la organización, vendernos o aliarnos con criminales.

Hoy más que nunca necesitamos cosechar los frutos de la semilla que nuestros mártires sembraron entre nosotras y nosotros, para ser capaces de organizar una alternativa no violenta a los principales problemas que vivimos en nuestras comunidades, como la toma de las armas para resolver conflictos y la búsqueda de dinero fácil, caiga quien caiga.

Sabemos que son ustedes los que interceden por nosotros y han conseguido enviarnos hermanos que nos animan en esta lucha, como el Padre Marcelo Pérez Pérez que sigue incansable en el trabajo por el Reino de Dios que Jesús anunciaba, en la valiente denuncia de lo que trae muerte y destrucción a los pueblos, así como el anuncio de los actos de amor que renuevan la vida, como la defensa de los pobres, humillados y vejados por las injusticias. Les pedimos a ustedes que sigan fortaleciendo el corazón de nuestro Padre Marcelo para que persista en esta misión, pese a las reiteradas amenazas a su vida, que por esta causa ha recibido, principalmente del crimen organizado y de todos aquellos a quienes molesta e incomoda esta lucha por el respeto a los derechos humanos.

También estamos seguros de que es gracias a ustedes que se fortaleció nuestro hermano Simón Pedro, sus papás y su familia para seguir la lucha por justicia para la Masacre de Acteal, defender la tierra y no abandonar a su suerte a los que siguen cayendo muertos a manos de los sicarios en nuestros municipios. Siguiendo el ejemplo de ustedes, él confió en que valía la pena arriesgar la vida para buscar la paz en medio de la violencia generalizada que vivimos en la mayoría de los municipios de los Altos de Chiapas, agravada por la presencia del crimen organizado y su influencia sobre las autoridades y cuerpos de seguridad en la región. Como ustedes, nuestro hermano Simón Pedro sabía también que la paz no se consigue trayendo más ejércitos, policías o guardias nacionales, sino respetando nuestros derechos, volviendo el corazón a Dios y devolviendo bien por mal, siendo solidarios con los que más sufren.

Sabemos que su luz también ha inundado los corazones de los jóvenes antorchistas

guadalupanos de nuestra Parroquia para pedirle a nuestra Madre María que nos ayude a construir la paz, y su contagioso entusiasmo procede de la confianza en que con Cristo y María se pueden conseguir las cosas más difíciles, como la justicia en Chenalhó, donde la impunidad ha encontrado casa por tanto tiempo, abriéndole el paso al crimen organizado. Con la Peregrinación por la Paz del pasado 19 de octubre de Chenalhó a Yabteklum, renovamos la esperanza en que se pueden transformar los corazones más duros si, como lo hicieron ustedes, nuestras obras reflejan nuestra fe.

Queremos agradecerles porque estamos seguros de que también le dan consuelo y socorro a todos los luchadores y defensores del pueblo que se encuentran presos injustamente, ya que nuestra organización –la de ustedes y de nosotros- se fundó hace casi 30 años, cuando luchábamos juntos por sacar de la cárcel a 5 de nuestros compañeros que el gobierno encarceló culpándolos de un homicidio que no habían cometido. Hoy estamos muy contentos con ustedes porque nuestro hermano Don Cristóbal Sántiz por fin fue liberado el día de antier, después de poco más de dos años y medio de estar secuestrado por el mal gobierno, como preso político por ser el representante de la Comisión Permanente de 115 comuneros y desplazados del municipio de Aldama, Chiapas y hablar con la verdad sobre su situación.

Les queremos pedir a nuestros Mártires que nos sigan compartiendo de su fe y entereza para enfrentar con amor y organización, el odio, la división, la persecución al diferente y la envidia, pero sobre todo, la crueldad sin misericordia –como la que enfrentaron ese 22 de diciembre de 1997 en el corazón de los paramilitares priístas de nuestro municipio, cuando el Estado mexicano los organizó y financió para llegar a matarnos-. Hoy esa deshumanización sigue obrando en los grupos de corte paramilitar que el gobierno no ha investigado ni desmantelado, ni en nuestro municipio ni en otros estados, como Guerrero. Apenas el pasado 18 de octubre el grupo narco-paramilitar “Los Ardillos” secuestraron a un compañero más del CIPOG-EZ (Concejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata) en Chilapa, el hermano Celso Cocotzin Tolentino, de 24 años de edad de la comunidad de Alcozacán.
Comprobamos dolorosamente, velando hace casi 25 años a nuestros hermanos Mártires, que no es con la militarización del país, con el aumento en el gasto público en armas, ni con la delegación de tareas de seguridad interior al Ejército, que se va a acabar la inseguridad y la violencia. Todo eso lo vivimos desde 1994 en Chiapas y no evitó la Masacre de Acteal sino que la hizo posible. Estos cuerpos represivos sirven a los intereses del gobierno, que también está aliado al crimen organizado y a los ricos que buscan imponer sus megaproyectos –como las empresas mineras que una vez más están buscando reiniciar la extracción de barita en Chicomuselo, contra la voluntad del pueblo-, y sólo traen más impunidad y violencia a los sitios donde llegan a establecer sus bases y cuarteles.

Sólo le llevó 21 años al Estado mexicano reconocer que una de las principales abogadas defensoras de luchadores sociales que fueron perseguidos por denunciar las graves violaciones a los derechos humanos que cometía el Ejército, nuestra hermana Digna Ochoa y Plácido, fue verdaderamente asesinada el 19 de octubre de 2001. No sólo le quitaron la vida, sino que por muchos años hicieron creer que se había suicidado, encubriendo a los asesinos materiales e intelectuales. Los responsables del crimen, tanto del asesinato como de la fabricación de las pruebas para sostener la mentira histórica, aún están libres. Este es el verdadero poder del Ejército mexicano, en el que quieren que confiemos para salvarnos del crimen organizado. Sólo por la intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos fue posible tumbar esta mentira y reabrir la investigación del caso, por lo que han estado luchando valientemente tantos años los familiares de Digna. Este Día de los Muertos, Digna estará más contenta con ellos, aunque como nosotros y nuestros seres queridos –los Mártires de Acteal y nuestro hermano Simón Pedro-, sólo estaremos felices hasta que verdaderamente se haga justicia y se castigue a los responsables, para que no se repitan estos terribles crímenes que les arrebató la vida.

Por eso seguimos urgiendo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a que publique ya su Informe de Fondo sobre el Caso 12.790 Manuel Santiz Culebra y Otros (Masacre de Acteal), para que pronto también la justicia pueda venir a comer junto con nosotros en el Santo, el día de los muertos.

Y también convocamos a los hermanos solidarios y medios de comunicación a que nos acompañen a la Tercera Audiencia del proceso penal que se sigue para castigar a los responsables del brutal asesinato de nuestro compañero Simón Pedro Pérez López defensor de derechos humanos. Ahora comienza el juicio oral en que se decidirá si la persona acusada de asesinarlo es culpable o inocente. Esta Audiencia se llevará a cabo a las diez de la mañana en el Juzgado de Control de Pichucalco, Chiapas, el próximo 16 de noviembre, donde la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal acompañaremos a los testigos y abogados que iniciarán el desahogo de pruebas, con un acto a las afueras del Juzgado, donde daremos nuestra palabra.

Desde Acteal, Casa de la Memoria y la Esperanza,

Atentamente
La Voz de la Organización sociedad Civil Las Abejas de Acteal.

Por la Mesa Directiva:

Manuel Pérez Jiménez

Presidente

Antonio Ramírez Pérez

Secretario

Víctor Manuel López Gómez

Tesorero

 

 

Mariano Sánchez Díaz

Sub Secretario