Militarización, hostigamiento y la obstinada lucha por el territorio y la dignidad en el TIPNIS

I PARTE:

El año 2014,  posterior a la Novena Marcha Indígena en defensa del Tipnis y a la resistencia a  la Ley 222 de “consulta previa” , circulaba un proyecto de Ley que tenía la clara intención de anular la Ley 180 de protección a ese territorio. La dirigencia no sabía quién lo había escrito, ni el verdadero peligro que éste representaba para el Tipnis. Según Emilio Noza, para entonces presidente de la Subcentral Sécure, había salido de alguna instancia gubernamental para que alguna dirigencia paralela la pudiese presentar al órgano legislativo.

El documento, según algunos comunarios del Tipnis, había sido filtrado por la dirigencia paralela afín al gobierno central.

Finalmente, el 3 de julio de 2017, indígenas afines a Evo Morales hicieron entrega del Proyecto de Ley de protección, desarrollo integral y sustentable del territorio indígena – TIPNIS, el cual anula la intangibilidad y da luz verde a la rechazada carretera que parte en dos el corazón de su territorio.

Los indígenas del Tipnis, habían sido traicionados por el presidente de su ente matriz, Domingo Nogales Morales. Nadie entendía que pasaba, y cómo Nogales Morales se pudo volcar tan rápido contra sus hermanxs.

La iniciativa de Nogales fue a título personal, dice el resto de dirigentxs de la Subcentral del Tipnis, no hubo consulta con la dirigencia y menos con las comunidades del territorio. Alguna hermana dice que hubo muchas “fichas”, ( dinero),  que convencieron a Nogales a tomar semejante decisión.

El colectivo Chaski Clandestinao, había entrevistado a Nogales los años 2012 y 2014. Según sus palabras, aquel entonces él seguía manteniendo una postura de rechazo a la carretera y su posición “firme” en la defensa de su territorio.

El año 2012, en plena resistencia de las comunidades del Tipnis a la consulta fraudulenta[1] y la construcción de la carretera,  nos decía lo siguiente:

Y tal vez cuando llegue la gente de la consulta, pero esperemos a que no lleguen, para no tener mayores problemas y no estar en ese tema. Ya nosotros le hemos anticipado que si vienen acá se atengan a las consecuencias, porque ellos ya saben que hay comunidades que están defendiendo sus derechos y hay personas que están molestos con ellos, y no sabemos que pueda pasar. (Extracto de la entrevista a Domingo Nogales, que está incluida en el documental “Digna Resistencia” producido por el colectivo Chaski Clandestinao)

En julio y agosto de este 2017, el gobierno puso en marcha todo el aparato estatal y recursos a su alcance para aplastar y humillar a la resistencia indígena, no sólo con prebendas y “proyectos de desarrollo” con los cuales durante por lo menos 5 años habían logrado dividir al movimiento indígena, sino con todo su poderío parlamentario. En menos de dos semanas la aplanadora del MAS en las cámaras de diputados y senadores, aprobó en detalle y en grande el proyecto de Ley presentado por Domingo Nogales. Los argumentos que esgrimían varios diputados masistas eran claramente coloniales y racistas, como el que sostenía que con la carretera los indígenas recién vivirían “como los humanos. Mientras tanto,  organizaciones diversas en el departamento del Beni, desde campesinos, ganaderos, universidades, comité cívico, y hasta el Comando del partido de derecha Movimiento Nacionalista Revolucionario, (MNR), emitieron  comunicados de apoyo a la carretera impulsada por el gobierno.

Esta era la adversa situación para las organizaciones indígenas en la ciudad de Trinidad, las cuales organizaron una pequeña vigilia en la plaza central en repudio a la abrogación de la Ley 180. Don Pacho, de la comunidad Nueva Galilea, antiguo y firme luchador por el territorio, nos decía con indignación una noche en dicha vigilia:

Mire, un sufrimiento en la Octava [marcha indígena], el caso de [la represión policial de] Chaparina, la gasificación por ejemplo en la Plaza Murillo, y para que  de un plumazo algunos dirigentes que son afines al gobierno lo borren, lo anulen la Ley que protege al territorio y sin el consenso, sin el conocimiento la propuesta de Ley la que han presentado estos dirigentes, las comunidades no las conocen…

Pocos días después, el 13 de agosto de 2017, el gobierno boliviano organizó en la ciudad de Trinidad un evento para promulgar la recientemente aprobada Ley 969, que elimina la intangibilidad del Tipnis, abre la posibilidad de retomar la construcción de la carretera por medio del Tipnis y permite el ingreso de privados al territorio.

La inversión económica plasmada en la masiva movilización que promovió el estado fue imponente. Están apostando por el proyecto carretero a riesgo de perder apoyo urbano e indígena.

El coliseo de la ciudad de Trinidad, donde se dio la promulgación de la Ley 969, estuvo plagado de empresarios ganaderos, madereros, transportistas, cocaleros del Chapare, comité cívico del Beni[3] y gente del partido en función de gobierno. El discurso de Evo se centró en estigmatizar a  los ambientalistas, activistas y la supuesta oposición de estos, a los planes del gobierno boliviano en su intención de llevar salud y educación al Tipnis.

Respiramos un poco. Miramos el mapa del trazo caminero nuevamente y confirmamos las denuncias de las comunidades del Tipnis. La carretera no beneficia en nada a más del 90% de las comunidades indígenas, las cuales están apostadas a las riberas de los ríos, a  decenas de kilómetros de donde pasaría el tramo vial.

Modesto Yujo, comunario de Gundonovia, nos cuenta que el gobierno quiere la carretera para permitir la invasión cocalera, petrolera y ganadera en su territorio.

Antonio Vargas Mosua, el actual corregidor de la comunidad de Paraíso nos dice que la carretera está a muchos días de caminata de su comunidad y que el río lo lleva más rápido a la ciudad de Trinidad, que es donde vende el cacao que produce. Que hay escuelas descuidadas y postas que no tienen medicamento en las comunidades.

 


La linea negra representa el trazo carretero, la zona roja la invasión de los colonos cocaleros y los puntos anaranjados las comunidades del Tipnis.

El cerco mediático es increíble, la desinformación a la población civil es alarmante. Hay personas que creen en el discurso que el gobierno les vende cada día en la prensa y redes sociales.  Aun así, el apoyo y la movilización en solidaridad con el Tipnis crecen cada día en otros departamentos, hay manifestaciones en La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Sucre,  Camiri…

Prebenda, colonialismo y división en las comunidades del Tipnis

Domingo Nogales Morales fue uno más en la lista de dirigentes indígenas que extrañamente se fueron a las filas del gobierno. Antes lo hicieron Pedro Vare, actual presidente de la CIDOB afín al MAS, Melva Hurtado (actualmente en la cárcel acusada de corrupción) y muchos otros, que en el transcurso de las dos últimas marchas indígenas en defensa del Tipnis, los años 2011-2012, habían proclamado una crítica dura al gobierno central.


Pedro Vare, con el cartel con la leyenda “EVO: narco-gobierno”, actual presidente de la CIDOB afín al gobierno de Evo Morales. (Foto: de las redes)

Ante las acciones de Nogales, las comunidades del río Sécure se habían autoconvocado a un encuentro de corregidores de emergencia, y presionaron a su dirigencia para destituirlo por traidor al territorio.

En dicho encuentro, Fabián Gil, hasta ese momento vicepresidente de la Sub Central del Tipnis, asumió entonces el cargo de Presidente de esta organización indígena. El aliento se pintaba otra vez de esperanza para las comunidades en resistencia permanente.

A la cabeza de la organización de mujeres está Marqueza Teco, quien el año de la resistencia a la consulta póstuma,  abrigó y dio cobijo a los comunarios que se habían asentado en su comunidad para expulsar a las brigadas de consulteros.

La abrogación de la Ley 180 de protección al Tipnis y la traición de su máximo dirigente, llamaron una vez más a la memoria colectiva del territorio. La dirigencia orgánica convocó al XXXII Encuentro de Corregidores del Tipnis, magna reunión de las comunidades de todo el territorio indígena para discutir dos temas esenciales: El análisis de la Ley que elimina la protección de su territorio y lograr unificar a las comunidades que fueron divididas por el gobierno.

Paralelamente, Domingo Nogales pedía al gobierno departamental del Beni (afín al MAS) cerca de 19 mil dólares para organizar otro Encuentro de Corregidores en la comunidad de San Pablo del río Isiboro. Nogales, en el acto de promulgación de la Ley 969, invitó públicamente al Presidente Evo Morales a ese evento en el territorio. Sería la primera vez que un presidente del país y todo el poderío del aparato estatal interviniesen en una instancia de reflexión y decisión tan íntima de los indígenas del Tipnis.

Mientras tanto, las movilizaciones solidarias con el Tipnis en los centros urbanos del país, habían logrado recaudar dinero para poder apoyar a la dirigencia orgánica en la organización de su Encuentro en el Centro de Gestión.

La dirigencia orgánica hizo un llamado a todas las comunidades del Tipnis bajo los negros rumores de una posible militarización de su territorio.

El camino al Encuentro de Corregidores  orgánico del TIPNIS: de la ciudad de Trinidad a Puerto Tarumá

Fuimos la penúltima comisión que partió rumbo al Centro de Gestión del Tipnis, lugar donde se habían convocado las comunidades de ese territorio para reflexionar sobre los recientes hechos promovidos por instancias gubernamentales. Nos acompaña Emilio Noza, ex presidente de la Sub Central de Comunidades del río Sécure, la organización que agrupa a las comunidades más combativas del territorio indígena.

Es época seca, lo que nos permite ingresar vía terrestre hasta el puerto Tarumá, en el Rio Isiboro, a unos pocos minutos de la comunidad Gundonovia, la puerta de entrada al Tipnis por la parte Norte.

Un día antes de nosotros había partido un camión con cerca de 50 personas, entre dirigentes, comunarios y la comisión de la Asamblea de derechos humanos de Bolivia, y del cual no teníamos noticias.

Los rumores son cada vez más fuertes: el gobierno está militarizando el Tipnis.

Nos lanzamos a la travesía, los guía es Emilio Noza y junto a él otros comunarios del Tipnis. Pasaron dos o tres horas antes de tener el primer problema con el fango del camino, hicimos que el auto pequeño pueda continuar el camino. El recorrido se lo hace entre propiedades empresariales ganaderas, de las cuales, según dicen, Alex Ferrier, gobernador del departamento del Beni, es uno de sus propietarios.

Nos perdimos un momento, miramos atrás, y nos llevamos una gran sorpresa: El gobernador del Beni en persona comandaba una caravana de aproximadamente quince autos 4×4 que venían en la misma dirección que nosotros, el Tipnis.

Nosotros nos dirigíamos al encuentro de corregidores orgánico del Centro de Gestión y ellos al encuentro paralelo de San Pablo, donde Evo Morales asistiría. Aun no comprendo al afán de llevar tantas cosas y gente a San Pablo, teníamos entendido que el evento, que debería ser una reflexión interna de autoridades de las comunidades del Tipnis, estaba siendo intervenido por prebendas y gente ajena al territorio.

El auto en el que íbamos se paró por el fango en unas cuatro oportunidades. En ninguna de ellas recibimos la solidaridad de los 4×4 de la caravana gubernamental, que a medida que íbamos avanzando se hizo más fluida. Logramos visualizar algunos regalos, que seguramente irían al evento en el que Evo Morales estaría presente.

Nos preguntamos quienes eran las personas que iban en las carrocerías, y recibimos como respuesta fría y contundente: “los  ignacianos  queremos carretera”[2]. No preguntamos nada más. Eran demasiadas personas y la intimidación se hacía cada vez más  evidente. Alguien por ahí reconoció a la comisión de la resistencia y saltaron las voces de uno y otro lado, ellos eran más que nosotros, así que decidimos no contestar.

Una persona con arma de fuego en su cintura nos lanza una amenaza: ojala sepan nadar. Decidimos ir despacio para guardar distancia de la caravana, aun así el tráfico de autos aumentaba, esta vez no solo de ida sino también de vuelta.


Caravana de autos que encabezaba el actual Gobernador del departamento del Beni, Alex Ferrier, militante del partido en función de gobierno. (Foto: Chaski Clandestinx)

Con la noche encima

La situación era tensa, nos habían reconocido. Cada que tenían oportunidad nos tildaban de “contras”. El auto que nos llevaba se había enfangado y era casi imposible salir de esta. Entendimos que ningún auto de la caravana nos ayudaría a salir.

Decidimos caminar, Emilio nos dice que solo eran dos horas de caminata hasta llegar a puerto Tarumá. Con nosotros también viene una compañera del pueblo Yurakare acompañada de su bebe de 1 año.

Emprendimos la caminata con nuestras cosas encima. La caminata se extendió por 4 horas hasta llegar a una hacienda donde decidimos acampar y pedir agua.

A una hora de intentar dormir, escuchamos voces amigas, eran los compañeros de la comunidad Nueva Lacea acompañando a Fabián Gil, presidente de la Sub central TIPNIS, quienes habían caminado 3 horas en busca de un tractor para sacar del fango el camión en el que iba la primera comisión. Eran ya las 3 de la madrugada, el encargado de los peones de la hacienda no nos atendería. En la mañana, muy temprano, Fabián decide hablar con el capataz de la hacienda y este aceptó prestarnos el tractor. Fuimos colgados en él, nadie tenía ánimos de caminar tres horas más.

Alguien dice por ahí: debíamos venir por río.

La fuerza volvió, vamos rumbo al XXXII encuentro de corregidores del Tipnis.

II PARTE:

Llegamos a Puerto Tarumá, a unos minutos de Gundonovia, la puerta del Tipnis, ahí los autos de la gobernación del Beni habían bloqueado el camino y habían tapado sus oídos a los reclamos de la dirigencia orgánica del Tipnis y la de Amparo Carvajal, la presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia. Tuvimos que cargar unos 150 metros los alimentos y equipo que se usaría en el XXXII Encuentro de Corregidores del Tipnis hasta las canoas que estaban en las riberas del Rio Isiboro.

Estando aun a la espera de que más canoas vengan a recogernos, Cecilia Moyoviri, comunaria de San Ramoncito del Rio Ichoa, empezó a recoger la basura y las latas de cerveza que habían consumido los adeptos al gobierno. Otros hacían llamadas para asegurar algunos detalles de la venida de un comunario de Puerto San Lorenzo, que traería la gasolina y antiguos dirigentes de la CIDOB, CPIB y CPEM-B. La gasolina serviría para que las personas retornen a sus comunidades una vez terminada el encuentro.

Las canoas venían por nosotros. Los rumores eran más fuertes todavía: están militarizando la comunidad de Gundonovia, la puerta de ingreso al Tipnis.


Canoas con dirigentes y comunarixs del Tipnis rumbo al XXXII encuentro de corregidorxs.

Casi dos horas tardamos hasta llegar al Centro de Gestión, y la sorpresa fue agradable: las comunidades de base, sin consultar con la dirigencia, -porque ésta venía en la misma comisión que nosotros-, habían decidido bloquear el río. A primera vista flotaban bidones de aceite color rojo, se sostenían del alambre de púas que cruzaba de un extremo al otro el rio. Nos traían a la memoria algunas escenas de la resistencia indígena a la post-consulta, que el gobierno de Evo Morales trata de invisibilizar desde el año 2012[1].

El rio Isiboro había sido bloqueado; sin embargo las canoas y los deslizadores que iban al encuentro oficialista de la comunidad de San Pablo, podían pasar levantando levemente el motor para que las hélices no se rompan con el alambre. Estas canoas con regalos del gobierno para las comunidades que asistiesen a su encuentro, era una señal simbólica muy evidente de las prebendas que el gobierno y los comunarios estaban negociando su territorio.

Llegamos al encuentro orgánico el 25 de agosto, justo para compartir el almuerzo de la olla común. Las reuniones se habían programado y las comunidades asistentes se presentaban una a una. Acordaron que el otro dia empezaría temprano el encuentro.


El bloqueo del rio Isiboro, a unos metros del centro del centro de gestión. Lugar del encuentro de corregidores.

LA FERTILIDAD DE LA RESISTENCIA EN EL TIPNIS.

Las reuniones previas del 25 de agosto, fueron interrumpidas por una comisión a la cabeza de los militares de la fuerza naval. Ellos traían consigo una chata (barco grande), y barcos pequeños con regalos que habían traído desde Trinidad. El encuentro los había llamado “La comisión de la prebenda” y decidieron que no pasarían hasta después de terminar el encuentro.

El comandante de la fuerza naval del departamento del Beni, se había comprometido a que ese barco no volvería a pasar. Con esas palabras y un abrazo a la dirigencia, se marcharon de regreso a la comunidad de Gundonovia.

La reflexión y las palabras volvían a brotar al interior del encuentro el sábado 25 de agosto. No podían creer que Domingo Nogales haya traicionado la confianza de las comunidades que lo habían elegido. La indignación era general y evidente.

Una voz del fondo se hace oír, todos y todas la miraron y escucharon en silencio, era la hermana de Domingo Nogales, (el ahora ex presidente de la sub central del Tipnis), quien dijo:

“…ahora en mi comunidad estamos nuevamente divididos por el gobierno, ya estábamos bien después de la resistencia a la consulta y otra vez este problema. Nuestro presidente (Domingo Nogales) que pusimos es débil, porque a él no le costó nada el territorio. Nuestros padres, los más viejos que fueron a la marcha, han ido jóvenes también, pero él no ha ido, no ha sufrido. Precisamente  cuando a él lo pusieron a la dirigencia no cumplió el mandato que le dio el pueblo, entonces el fácilmente negoció el territorio. Él es mi hermano menor y yo no lo apoyo. La gente del gobierno, escoge a una persona y promete proyectos….son comprados pues por una cosita, por víveres. Mienten a los comunarios. Antes las cosas se decidían en un encuentro como este, la decisión era en conjunto y ahí se decidía, la  política ha entrado y cada uno esta decidiendo nuestras cosas…. A mí me duele, nos duele a todos porque pensamos en nuestros hijos e hijas, para que tengan este territorio.

Las reflexiones y decisiones del  encuentro duraron hasta la madrugada del otro día.


La primera ves que se ve militares cerca del encuentro de corregidorxs. Adelante de ellos, el alambre de púas que bloqueaba el rió. (Foto: chaski clandestinao)

El domingo 27 de agosto de 2017,  minutos después de empezar la nueva jornada del encuentro, los  gritos desde el borde del rio se hacen oír: volvieron, los militares volvieron y están pasando. Todos  y todas saltaron de sus asientos para ver qué pasaba. Una comunaria de San Ramoncito del Rio ichoa les advierte: ayer nos prometieron que no volverían, respeten nuestra reunión y la tranca que pusimos en el rio. El militar responde: estamos pasando a su territorio, y hace una señal con la mano, indicando que pasen.

Un deslizador se acerca a la tranca que está en el rio. Bajan tres indígenas del encuentro a las orillas del rio y siguen gritando a los militares que continuaban ingresando sin permiso:

             -Oiga usted no entiende, venga a hablar con nosotros.

              -Van a respetar a las autoridades de las comunidades o no van a respetar, dice un comunario de Nueva Lacea.

Un deslizador pasó sin hacer caso a las advertencias de lxs comunarixs. Los gritos eran cada vez más fuertes, la indignación también.  Los militares continúan navegando sin hacer caso a las advertencias. Bajan a la orilla 5, 10, 20 indígenas, suben a sus canoas y se dirigen por el río para impedir que la prebenda gubernamental pase, y así hacerse respetar en su territorio. Son 7 indígenas que van en la primera canoa, con ellos va Moises, un yurakaré que en lugar de flecha lleva una cámara.

Un deslizador con militares a bordo acelera su motor e impacta contra la canoa. La indignación crece y parte una segunda canoa, son mujeres en su mayoría.

La primera canoa logra bloquear el paso a los militares y la segunda va en su apoyo. Logran que una “chata” con regalos gubernamentales encoste al frente.

La tercera canoa parte y yo voy filmando en la cuarta.

Conmigo van autoridades del Tipnis, veo atrás y la gente comienza a seguirnos. Ya no son cuatro canoas, son muchas más.

Carajo fuera de aquí, el territorio se respeta, gritan todxs.

Pasamos a la primera canoa, allí está la primera barricada que bloquea el rio. Todos están parados apoyados de sus remos.  Se suman más canoas, el bloqueo se fortalece. Las dos restantes chatas con prebendas se alejan un poco y los militares no tienen más que enfrentar la indignación de lxs indígenas. Los uniformados están ahí varados al medio del rio, confusos, desubicados, cansados, filmando y sacando fotos sin mirar cómo o a quien. Todos los milicos llevan chalecos salvavidas.


El bloqueo de comunarixs del Tipnis a Militares de la naval.

Un comunario de Nueva Vida del Rio Isiboro les escupe su rabia en la cara:

-Qué quieren con nosotros, qué quieren con nosotros. No conocen la constitución, siguen queriendo abusar,                 ¿Siguen queriendo hacer un Chaparinazo en nuestra propia casa[2]? Ustedes están acostumbrados a abusar de            los pueblos indígenas. Apeguen sus barcos a la orilla. Díganle a Evo Morales que no nos siga abusando. Evo                  Morales será presidente, pero tiene que respetar nuestros derechos. No estamos en Chaparina, carajo.

Los militares ocultan su rostro y sus ojos no pueden ver a la cara del que les grita.

Delante de nosotros esta una canoa con Marqueza Teco, presidenta de la organización de mujeres del Tipnis e Hilario Noto, corregidor de la comunidad Villa Fátima. Hay cuatro militares delante de ellos, uno golpea en la cabeza a Hilario Noto, después jala de los cabellos a Marqueza. Los militares logran reducirlos y Marqueza saca un palo y golpea en las piernas al milico que los había agredido. Oigo gritos desde el frente, la rabia se apodera de todxs.

Muy cerca de ahí esta la primera chata con prebendas varada en el borde el rio. Los indígenas de la resistencia  suben ahí e intentan golpear a los milicos. Uno, dos, tres canoazos contra los milicos. Estos se desesperan y aceleran su deslizador, se suben encima de la canoa que los estaba bloqueando y terminan volcándose. Hay milicos asustados flotando en el rio, un turril de gasolina y varios de sus equipos también.


Después de toda la confusión que genero la agresión de militares a dirigentes del Tipnis, los militares se desesperan, aceleran el motor de su deslizador y se vuelcan.

En toda la confusión una chata con prebendas logra pasar por el frente, otra es intervenida por una canoa con mujeres indígenas de la resistencia a bordo.

Logramos dar una vuelta recorriendo por el rio y esto parece una zona de guerra. Hay turriles flotando, un deslizador hundiéndose y los gritos que persiguen la memoria de los reprimidos en Chaparina:

No queremos verlos en nuestro territorio. Igual que en Chaparina querían hacernos, pero estamos en nuestra casa. Hasta donde vamos a llegar con los abusos y atropellos.

Una chata se acerca para remolcar el deslizador hundido, otra a recoger a los milicos que estaban flotando en el rio y toda la comisión de la prebenda regresa por donde vino.

El deslizador hundido remolcaba la chata más grande con regalos. Así que la chata se quedó varada en la orilla del rio. Voy, miro los regalos gubernamentales y encuentro: Picotas[3], palas, tenis, arrocillo, lana, algunas pelotas y cosas que están en cajones y no se  pueden ver.

Hay dos comunarios del Tipnis que se quedaron, uno de ellos es guarda parques y éste es confrontado por Cecilia:

-Si tú has defendido nuestro territorio, pero hazlo con honor, no vendido, no comprado por esto que estas llevando, eso no lo necesitamos. Por años hemos vivido en el Tipnis y nuestra resistencia es la original, no estamos comprados.

Más adelante Marqueza, casi llorando, hace lo mismo con el otro comunario:

… que hemos hecho para que nos traicionen, donde vas a ir a vivir, donde va ir a vivir tus hijos. Pasado mañana el gobierno te va a botar y nos vas a buscar a nosotros. Eso tiene que tomar en cuenta, ahora son muñecos del gobierno, pasado mañana los va a botar.

La chata se queda varada y la orden de la dirigencia sobre las prebendas es clara: nadie toca nada de aquí. Al día siguiente esa “chata” es llevada hasta Gundonovia. Aunque había voces y posibilidad de expropiar los “regalos estatales”, por segunda ves lxs indígenas de la resistencia rechazaban la prebenda.

De las reflexiones y decisiones del Encuentro de Corregidores


La reflexión y las decisiones en el Cabildo indigenal del Centro de gestión.

Luego de esta resistencia a los militares, ya en el encuentro, las palabras volvieron a fluir, se abrazaron y solidarizaron. Se tejieron nuevas alianzas, complicidades y una agenda de lucha por el territorio y la dignidad, no solo en el Tipnis, sino en otros territorios indígenas. La fuerza que tiene el  Tipnis es increíble. Nos recuerdan siempre que la resistencia y lucha nunca se acaban. Mutan, se reconfiguran, pero están ahí, en nuestra memoria, en nuestra indignación, en nuestra rabia.

Desde sus bases, desde el rechazo a la amenaza y la prebenda, el gran Encuentro de Corregidorxs no pudo ser boicoteado. Se posesiono a la nueva dirigencia, se reeligieron a algunxs, y otrxs asumieron la responsabilidad de luchar por el Tipnis. Fabian Gil fue electo presidente de la Sub Central del Tipnis, Cecilia Moyobiri como vicepresidenta, Kelly Noza como secretaria de organización y economía, Marcos Maleca Teco como secretario de salud y educación, Roger Suarez Roca como secretario de tierra y territorio, Nemecio Noza como secretario de recursos naturales y medio ambiente. En la organización de mujeres, Marqueza Teco como presidenta y Adelaida Rocha Noza como vicepresidenta.


El abrazo a Kelly Noza, nueva secretaria de organización y economía del Tipnis.

El encuentro les dio un mandato, el más importante: hacer cumplir el derecho a la libre determinación de los pueblos que habitan el Tipnis y defender la Casa Grande.

En las resoluciones finales desconocen a la CIDOB afín al gobierno central y se declaran en emergencia, movilización y resistencia permanente. Además solicitan una auditoria externa al proceso de consulta “previa” que llevó adelante el gobierno central el año 2012.

Aclaran también que los pueblos indígenas que habitan el Tipnis nunca solicitaron al gobierno central la anulación de la ley 180 de protección a ese territorio y rechazan la ley 969 que permite la construcción de la carretera por medio del Tipnis y permite también, el ingreso del sector privado a su territorio.

Los rumores sobre posibles detenciones y mandamientos de aprensión

El encuentro terminó y los comunarios tenían que volver a sus comunidades y la nueva dirigencia a la ciudad de Trinidad. Hay fuertes rumores de que habían detenido a comunarios de Gundonovia. Todo hasta ese momento es confuso. No sabíamos nada en concreto. No teníamos comunicación con nadie. La Asamblea de derechos humanos se había ido un día antes, el ex defensor del pueblo también.

Se barajan varias posibilidades. Las comunidades deciden acompañar a los dirigentes hasta pasar Gundonovia. Al final se decide que todos nos trasladaríamos a casa de uno de los nuevos dirigentes, la cual queda unos minutos antes de Gundonovia y a unos tres kilómetros de ahí había señal de teléfono móvil, de ahí nos comunicamos con la prensa y activistas en las ciudades. Nos confirman que la corregidora de Gundonovia Delsy Yujo y su padre, Modesto Yujo fueron detenidos y llevados a Trinidad por los milicos.

Hay avionetas sobrevolando muy, pero muy cerca de nosotros, no sabemos si es la prensa o los milicos. Nunca nos enteramos. Un contingente de milicos están aproximadamente a 150 metros de nosotros.

En la tarde, casi entrada la noche sale del monte un comunario de Gundonovia que había escapado por temor a que lo detengan. Está cansado y temeroso. Nos confirma que Delsy y su padre fueron llevados a Trinidad por los milicos.

Hubo rumores de que los militares nos detendrían a todos en Gundonovia. Hay deslizadores con militares a bordo que vienen a sacar fotos y vigilar a la comisión.

Ya era muy tarde para partir hacia Trinidad, así que decidimos quedarnos esa noche en el mismo sitio. En la noche hay abundante asado y baile.

En la mañana muy temprano todos desarman sus carpas y mosquiteros. La flotilla de la resistencia nos acompañaba hasta pasar Gundonovia. El sol salía rojo, lo que hacía más impresionante ver la cantidad de canoas llenas de gente y banderas flameantes del Tipnis. Todxs vivaban al Tipnis y se saludaban con las canoas ya en movimiento.


Las canoas de la resistencia acompañan a sus dirigentes hasta pasar la comunidad de Gundonovia que está militarizada.

Hicimos una parada en una Gundonovia militarizada y comunarios temerosos de su presencia. Nos pasaron fotos y vídeos de como los militares tomaron esa comunidad, mataron tortugas y dispararon aves.

Nos siguen filmando, hay un silencio que invade a todxs. Hay deslizadores varados con sus motores encendidos a los dos costados del rio. El comunario que había escapado de Gundonovia va a traer sus cosas personales para continuar viaje. En eso los milicos ofrecen gasolina a un dirigente.  Lo rechazan. Y la flotilla de la resistencia nos acompaña hasta Nueva Canaan, la comunidad vecina en el Tipnis.

Los rumores soplan fuerte: dicen que el gobierno espera a que se calme la situación en el Tipnis para ejecutar los mandamientos de aprehensión que hay contra algunos dirigentes y activistas-periodistas que fueron al encuentro de corregidores. Mientras tanto se grita: Viva el Tipnis, Makchama Evo, carajo!!

NOTAS:

Parte I:

[1] El 2012, el gobierno aprobó la Ley 222, con la cual  decide enviar brigadas que harían la “Consulta Previa” en el Tipnis, cuatro años después de haber firmado el contrato con la empresa brasilera OAS para la construcción de la carretera. Las comunidades habían decidido expulsar a dichas brigadas, pues habían recibido noticias de que éstas estaban haciendo la consulta a personas ajenas al territorio y en propiedades privadas de ganaderos, o que interpretaba mal su rechazo a la carretera. Después, un informe de la Federación Internacional de DDHH, la iglesia católica y la Asamblea de DDHH de Bolivia, confirmarían las denuncias en torno a que los “consulteros” habían estado interpretando interesadamente las decisiones de las comunidades del Tipnis.

[2] Ignacianos, son gente del poblado urbano de San Ignacio de Moxos que  en su gran mayoría está de acuerdo con la carretera.

[3] Muchos de los sectores que asisten a la promulgación de la Ley 969, son los mismos sectores a los que el gobierno acusaba de extrema derecha y de intentar un golpe de estado a su gobierno en los años duros de la asamblea a constituyente.

Parte II:

[1] La resistencia indígena a la post consulta se dio después de que el gobierno boliviano firmara el contrato con la empresa brasilera OAS para la construcción de la carretera que partiría el corazón del Tipnis y dos marchas a la ciudad de La Paz.  La resistencia fue férrea, el método común era bloquear los ríos para impedir que las brigadas de “consulteros” pudieran ingresar a las comunidades, ya que habían serias denuncias en torno a las irregularidades que dichas brigadas estaban cometiendo. La invisibilización de esta resistencia por parte del gobierno y sus medios de comunicación, se hizo evidente cuando comunarios de San Ramoncito del Rio Ichoa enfrentaron a la comisión de que encabezaba el ex ministro de la presidencia Juan Ramón Quintana y que causaran daños al helicóptero en el que iban. Esta noticia se dio a conocer en Bolivia gracias a los medios libres.

[2]  El año 2011 en plena marcha indígenas, el gobierno boliviano interviene violentamente el campamento de los marchistas en el sector de Chaparina. El objetivo era desmovilizar y acabar con la marcha, no lo pudieron hacer y al contrario eso atrajo la solidaridad en la ciudades capitales.

[3] En ese sector del Tipnis no usan picotas porque no hay piedras.