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Colectivo Altepee | Radio Zapatista

Encuentro del CIG y su vocera Marichuy con pueblos nahuas, popolucas y mestizos del sur de Veracruz

Audios, imágenes y video: Colectivo Altepee; Texto y edición: Radio Zapatista

En la comunidad de Los Mangos, municipio de Hueyapan de Ocampo, Veracruz, pueblos popolucas, nahuas y mestizos se reunieron con el Concejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy este pasado viernes 10 de noviembre de 2017.

Aquí, como en otros lugares por donde ha pasado el CIG, los pueblos denunciaron la muerte y el despojo que sufren las comunidades a manos del “sistema capitalista, patriarcal y racista, administrado por el narcoestado, la mafia empresarial y sus súbditos cómplices”.

“Denunciamos la violencia, la inseguridad, los asesinatos, los femicidios, como el caso de una joven nahua embarazada y una niña popoluca asesinada. Denunciamos las desapariciones forzadas, las extorsiones, los abigeatos, los robos, los jóvenes enganchados por el narco y toda la impunidad.” Denunciaron también los megaproyectos como la extracción de hidrocarburos, la minería tóxica y los parques eólicos, así como todas las dependencias de gobierno, sobre todo el Registro Agrario Nacional y la Procuraduría Agraria, “que están a servicio de las empresas para facilitar el despojo territorial”. Igualmente, denunciaron el hostigamiento contra el movimiento de resistencia a las altas tarifas de la luz. Finalmente, denunciaron el machismo, el maltrato a las mujeres, que son “explotadas, desvaloradas, violentadas, asesinadas, discriminads, silenciadas y controladas”, así como la deplorable situación de la salud.

Pero en las palabras de los pueblos quedó también evidente la capacidad organizativa en el sur de Veracruz. Por ejemplo, explicaron que tienen más de 60 actas de asambleas ejidales y comunitarias donde declaran que no permitirán la entrada de empresas y megaproyectos. Hablaron también del movimiento de resistencia a las altas tarifas de la luz, la decisión de no permitir la instalación de medidores digitales, la capacitación de técnicos de alta tensión en muchas comunidades y la compra de sus propios transformadores con las aportaciones económicas de los pueblos. También compartieron la resistencia contra el pago de prediales en el municipio de Hueyapan.

Pero sobre todo compartieron la invitación a todos, en barrios y comunidades, a “vigilarnos y protegernos de manera autónoma, sin el control del Estado”, a unirse a las diferentes resistencias en la región y a organizarse por la autonomía en todas sus formas. Y dieron su mensaje a las y los concejales del CIG:

Le pedimos a nuestros concejales, donde quiera que vayan en el país, que ésta sea la tarea que les encomendamos: No queremos que llamen al voto, que prometan nada, que regalen nada más que su escucha y su palabra; que inviten a los pueblos indígenas y no indígenas, mujeres, hombres y jóvenes, a resistirse, a rebelarse y a iniciar la contrucción de otro mundo”.

“¿Alguien sabe a dónde va un desaparecido? ¿Alguien sabe adónde se llevan a los desaparecidos, dónde se buscan, dónde encuentran?”, preguntó Belén González, madre y voz de su hijo Jacob Vicente Jiménez González, desaparecido el 25 de septiembre de 2015 por elementos de la policía estatal en Coatzacoalcos, y coordinadora del colectivo Madres en Búsqueda. “Nos hemos convertido en policías, en forenses, buscando a nuestros hijos (…) y a pesar de que llevamos todo, de que hacemos las investigaciones, ellos obstaculizan nuestro trabajo, nos criminalizan. (…) Vivimos día a día con terror y seguimos buscando a nuestros hijos”. Y añadió: “Estoy aquí porque vemos en ustedes concejales y en usted Marichuy una esperanza a nuestro dolor y a nuestra hambre y sed de justicia”.

Por su parte, Marichuy habló del origen y el sentido de la propuesta del CIG, explicando, como en otros lugares, que surgió a partir de la constatación de que la situación en todo el país empeora dramáticamente y que ninguna acción dirigida a los de arriba logra cambiar nada. Por eso se conformó el CIG y se decidió participar en este proceso, para utilizarlo como plataforma para denunciar lo que sucede en las comunidades y para invitar a la organización. “Tenemos que pensar más allá del 2018: cómo nos vamos a organizar, y no sólo en México sino en el mundo. Porque el gran capitalismo, que sólo destruye tierras y territorios, no sólo está aquí, sino en todo el mundo, y nosotros los dueños de las tierras les estorbamos.

Escucha los audios aquí:

Palabras de los pueblos nahuas, popolucas y mestizos del sur de Veracruz: (Descarga aquí)  

Belén González, madre de Jacob Vicente Jiménez González, desaparecido en 2015 por elementos de la policía estatal: (Descarga aquí)  

Concejala Maribel: (Descarga aquí)  

Marichuy: (Descarga aquí)  

 

 

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Construir algo nuevo desde abajo: El Concejo Indígena de Gobierno y Marichuy en San Cristóbal de Las Casas

La plaza de la catedral de San Cristóbal, cariñosamente llamada Plaza de la Resistencia, estaba repleta. Una cuádruple valla de mujeres y hombres de comunidades pertenecientes al Congreso Nacional Indígena resguardaban el templete donde estaban las y los concejales del Concejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy.

San Cristóbal de Las Casas, tan tristemente célebre por su racismo, presenciaba un nuevo levantamiento de los pueblos originarios. Si hace 23 años la delcaración de guerra fue necesaria, ahora el levantamiento es una declaración de vida. Y justo en este lugar, heredero del poder finquero, del racismo, la violencia y el despojo de los pueblos originarios, se congregó un gran número de personas para conocer y escuchar al Concejo Indígena de Gobierno y recibir, de la voz de las y los concejales y la vocera Marichuy, la invitación a construir un nuevo país.

Seis concejalas y concejales compartieron su palabra en sus lenguas originarias y en castellano. La palabra en las lenguas originarias es un acto no sólo de respeto a la diversidad de pueblos presentes, sino también simbólico: son los pueblos originarios los dueños primeros de estas tierras, quienes las cuidan, quienes las trabajan, quienes resisten a pesar de más de cinco siglos de despojo, racismo y opresión. Y son ellos, ahora, quienes nos invitan a unirnos y organizarnos ante la destrucción que vivimos.

“Es que usted no conoce a los indios, con ellos no se puede dialogar, ellos no entienden”, le dijo con indignación una mujer mestiza al autor de estas líneas hace unos años, cuando el mismo platicaba con algunas mujeres tsotsiles que esperaban formadas para recibir cachuchas, playeras y tortas en un evento priísta. Es por eso, por ese racismo y ese desprecio seculares, que este acto, aquí, en este espacio, fue tan significativo.

“Los partidos políticos van hacia nosotras las mujeres porque nos ven débiles, con despensas, con láminas”, dijo la concejala wixárika de Jalisco. Pero llegó la hora de que se escuche la palabra de las mujeres, de que el mundo vea que, al contrario, hay fuerza y dignidad en la mujer indígena. “Las mujeres ya son flor, fuego y palabra”, dijo el concejal de Huixtán, caracol de Morelia, Chiapas.

Las divisiones creadas por las políticas asistencialistas del gobierno fueron uno de los temas centrales en el evento. “La vocera no viene a ofrecer gorras y playeras”, repitieron varios concejales, e insistieron en la necesidad de dejar de depender de “regalitos” y, en vez de eso, construir la autonomía por medio de los propios recursos y el trabajo. “Nosotros somos los pueblos originarios, los dueños de nuestras tierras, de nuestras vidas”, dijo la concejala tsotsil de Los Altos de Chiapas, “no es posible que entreguemos nuestras tierras por unas despensas, por unas playeras, por unas gorras”.

Repetidas veces hicieron énfasis en la necesidad de dejar de esperar soluciones desde arriba. Sólo el pueblo puede salvar al país, dijo la concejala chol de la zona norte de Chiapas, y aclaró que, cuando habla de salvación, quiere decir vida.

Eso mismo dijo Marichuy: “Tenemos que organizarnos para construir algo nuevo desde abajo… tenemos que organizarnos para derribar este sistema de muerte, porque nosotros queremos vida,” y explicó cómo surgió en Concejo Indígena de Gobierno. “Esta propuesta es porque analizamos que la problemática está más fuerte en nuestras comunidades… y por más que hacemos, no hay solucion desde arriba”. Por eso se creó el CIG, “un gobierno compuesto por representantes de todos los pueblos indígenas de México, un gobierno que escuche al pueblo, donde el pueblo mande y el gobierno obedezca”.

Anunció que el CIG recorrerá el país para escuchar a los pueblos y compartir la palabra, invitando a la organización desde abajo. “Tenemos un gran compromiso y una gran responsabilidad para con todos ustedes, pero también pedimos que sientan que, si no unimos estos esfuerzos, después vamos a lamentar no haber hecho un esfuerzo común entre todos.”

La concejala tsotsil de Los Altos de Chiapas reforzó ese punto: “Invito a todos a organizarse para que nuestros hijos el día de mañana puedan decir: gracias a mis padres, gracias a mis abuelos, hoy tengo tierra, tengo dónde vivir, tengo qué comer, no soy esclavo. Porque si nos dejamos vencer, si nos dejamos comprar la conciencia por el sistema capitalista, mañana nuestros hijos van a decir: mis padres, mis abuelos fueron cobardes, no defendieron la tierra, hoy soy esclavo, soy el mozo de los capitalistas y de los ricos”.

Así, mientras la concurrencia se retiraba en el frío de la noche sancristobalense, quienes escucharon e hicieron suyas las palabras del CIG llevaron consigo el ánimo de la responsabilidad.

Esucha los audios:

Bienvenida y presentación de las y los concejales del CIG: (Descarga aquí)  

Concejala tseltal Irma: (Descarga aquí)  

Concejala tseltal Mónica: (Descarga aquí)  

Concejal chol Isaías: (Descarga aquí)  

Concejal Hugo Sánchez: (Descarga aquí)  

Concejala Lucía: (Descarga aquí)  

Concejala wixária Patricia: (Descarga aquí)  

Concejal Nereo: (Descarga aquí)  

Palabras de Marichuy: (Descarga aquí)  

Concejala tsotsil Lupita (en tsotsil): (Descarga aquí)  

Concejala tsotsil Lupita (en español): (Descarga aquí)  

 

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El Concejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy en la Costa de Chiapas

Bersaín decía: Solo el pueblo puede salvar al pueblo.” – Concejala de la Costa de Chiapas

Marichuy no nos va a gobernar; nosotros nos vamos a gobernar.” – Concejala de Los Altos de Chiapas

Tenemos que voltear abajo, no lo vamos a encontrar arriba.” – Marichuy

Pijijiapan

La destrucción del sismo es muy evidente en la costa de Chiapas. Así lo vimos todas y todos, así lo expresó Marichuy, y relató lo que vio en su comunidad, que es lo mismo que sucedió en todas las áreas afectadas del país. Quien estaba y continúa apoyando, quien se organizó solidariamente para enfrentar la tragedia, fue el pueblo. El gobierno brilló por su ausencia, cuando no por su aprovechamiento oportunista para alimentar sus propios fines de lucro y poder. Y preguntó: ¿Qué lección aprendimos de eso?

Estábamos en la comunidad conocida como Margaritas, en realidad el Ejido Joaquín Miguel Hernández, en el municipio de Pijijiapan, en la costa de Chiapas. Aquí se reunieron algunos cientos de personas para recibir al Concejo Indígena de Gobierno y a su vocera Marichuy, “para escucharlos a ustedes y que ustedes nos escuchen”, como dijo la concejala de Acteal, Los Altos de Chiapas.

La escucha pasó primero por los dolores. Dieciocho miembros de comunidades de la costa de Chiapas compartieron su palabra y con ella pintaron un cuadro de despojo, violencia y burla. Se trata de comunidades que viven en su mayoría de la pesca o de la producción agropecuaria, en un paisaje riquísimo en recursos naturales y diversidad ecológica. Y justamente por eso sus formas de vida y su propia existencia como pueblos se ve cada vez más amenazada.

En varios puntos de la costa y sierra de Chiapas se denunciaron proyectos extractivistas o amenazas de su implantación. En el ejido de Joaquín Amaro, por ejemplo, hay yacimientos de oro, uranio y gas. La minería en particular representa una amenaza de muerte para las comunidades, ante el despojo de sus tierras y la contaminación de las aguas. Se trata de concesiones de 50 años a empresas, generalmente extranjeras, que destruirían comunidades enteras. Curiosamente, al mismo tiempo, en tiempos recientes las concesiones de 20 años que solían otorgarse a cooperativas pesqueras se suspendieron, y ahora dichas cooperativas sólo pueden operar por medio de permisos temporales. Eso a pesar de que empresas camaroneras también se ven beneficiadas por concesiones de 50 años.

Otro de los temas centrales de las denuncias son las altas tarifas de la energía eléctrica y la privatización de la Comisión Federal de Electricidad. A pesar de que Chiapas es el estado que más energía eléctrica genera en el país, el costo de dicha energía es prohibitivo para las comunidades. Ante eso, la organización y resistencia a las altas tarifas es uno de los ejes centrales de la lucha en la costa de Chiapas.

Se denunció también el engaño sistemático por parte de todos los partidos políticos y todas las instituciones gubernamentales que en teoría deberían velar por el bienestar de los pueblos, como la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa). Promesas incumplidas, manipulación de fondos de proyectos para fines electorales, división de las comunidades por medio de dádivas y compra de líderes y representantes. En Nicolás Bravo, por ejemplo, el propio gobierno creó un conflicto en 2004 para despojar a la comunidad de las tierras obtenidas desde 1979 por medio de una resolución presidencial.

Mientras los salarios y los precios de los productos de los pueblos disminuyen, el costo de la vida aumenta, las tierras y las aguas se contaminan y se despojan, las promesas se incumplen, los apoyos no llegan o vienen condicionados. “Estamos hartos de tantos engaños”, coincidieron muchos. “Ya no queremos promesas”.

Entre algunos de los presentes hubo también una cierta confusión sobre el papel del Concejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy. Ante el dolor y la desesperación, con frecuencia se buscan las mismas soluciones: la esperanza de que, ahora sí, un buen gobierno podrá hacer, desde arriba, lo que ninguno de los presentes o pasados ha hecho. Cupo entonces a las y los concejales invitar a mirar desde abajo, explicar que no es el poder ni la silla presidencial a lo que se aspira, sino a generar un proceso de organización de los pueblos, de todas y todos, para construir otro país. “Marichuy no nos va a gobernar; nosotros nos vamos a gobernar”, dijo la concejala de Los Altos de Chiapas. “El CIG no viene a ofrecer nada”, dijo la concejala de la costa de Chiapas, “nosotros no pretendemos llegar al ‘trono’; sólo la organización nos puede salvar”. “Nuestros dolores son los mismos”, dijo el concejal de la zona selva de Chiapas, caracol de La Realidad. Y si los dolores hieren, son también el impulso para la organización, la resistencia y la construcción de alternativas reales para el país, sin esperar soluciones de arriba.

Al terminar el encuentro, la alegría y la generosidad costeñas se hicieron presentes en la forma de música y un delicioso almuerzo de camarones, mientras una multitud se aglomeraba para apoyar al Concejo Indígena de Gobierno con su firma para validar la candidatura independiente de Marichuy. Es el florecimiento de los pueblos, y la naturaleza pareció concordar, regalándonos el paisaje de árboles de mango en flor en el trayecto rumbo a la ciudad de Tonalá.

Escucha los audios:

Presentaciones de las Consejalas y los Consejales: (Descarga aquí)  

Palabras de las comunidades de la costa de Chiapas: (Descarga aquí)  

Palabras de las Consejalas y los Consejales: (Descarga aquí)  

Palabras de la Vocera María de Jesus Patricio Martínez: (Descarga aquí)  

Tonalá

La pequeña caravana pasó por la comunidad de Nuevo Urbina, donde se realizan trabajos de reconstrucción solidaria ante el sismo por parte de la sociedad civil organizada, antes de dirigirse a Tonalá. Allá el CIG y su vocera fueron recibidos con una marcha de aproximadamente un kilómetro hasta las oficinas del Frente Cívico Tonalteco. Allí las concejalas y concejales y Marichuy se instalaron en un templete en la calle, con una asistencia de algunos cientos de personas de Tonalá y de otras comunidades organizadas en el Congreso Nacional Indígena.

Como en Pijijiapan, se repitieron las denuncias: megaproyectos de minería, plantas hidroeléctricas, hostigamientos y agresiones, altas tarifas de la energía eléctrica, división de las comunidades por medio de “apoyos” de gobierno.

Varias personas se refirieron al hecho de que, a diferencia de los partidos políticos, aquí no se ofrecían despensas ni gorras ni regalos de ningún tipo, sino que quienes asisten lo hacen porque creen en una propuesta capaz de lograr un cambio real en sus comunidades y en el país.

Al tomar la palabra, Marichuy nuevamente se refirió al sismo que golpeó duramente la costa de Chiapas el pasado 7 de septiembre y la diferencia entre la organización y la solidaridad popular y la inacción o manipulación del gobierno. Se refirió también a los dolores expresados por los diferentes miembros del CNI que tomaron la palabra. Se están acabando las tierras, se están acabando nuestras comunidades, dijo… y si desaparecen nuestras comunidades, desaparecemos nosotros. Es por eso, explicó, que el CNI y el EZLN decidieron conformar el CIG y participar en el proceso electoral de 2018, no para ganar o tomar el poder, sino para, por un lado, utilizar esa plataforma para poder mostrarle al país y al mundo lo que las empresas, el gobierno y los partidos políticos están haciendo con los pueblos, y, por otro, para invitar a la organización. Aquí hay mucha organización y mucho trabajo, dijo, pero falta mucho más.

El evento terminó de manera festiva con consignas y vivas y la música contagiosa de un grupo de jóvenes que, entre los varios temas, cantó un “Corrido a la mujer valiente”, mientras mujeres valientes bajaban del templete para la cena y el merecido descanso antes de un nuevo día de construcción lenta y perseverante de otro mundo posible.

Escucha los audios:

Presentaciones de las Consejalas y los Consejales: (Descarga aquí)  

Palabras de las comunidades: (Descarga aquí)  

Palabras de las Consejalas y los Consejales: (Descarga aquí)  

Palabras de la Vocera Maria de Jesus Patricio Martinez: (Descarga aquí)  

 

 

Nota: Durante el recorrido se dieron varios casos de hostigamiento, vigilancia y provocación. Aquí nuestra nota al respecto: http://radiozapatista.org/?p=23643

 

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Es la hora de sacudir este país – El Concejo Indígena de Gobierno y su vocera en Oventic

“Los poderosos están donde están porque nosotros lo hemos permitido”, dijo Guadalupe Vásquez, concejala tsotsil de Los Altos de Chiapas y sobreviviente de la masacre Acteal. “Pero ya es tiempo de unir fuerzas… de mover el mundo… de mostrar que somos capaces de levantar nuestros pueblos… que el mundo entero sepa que los pueblos originarios siguen vivos y seguirán luchando para conseguir su libertad, para ya no permitir la opresión, para ya no permitir la injusticia”.

Quien estuvo en el Caracol de Oventic el 19 de octubre de 2017 no tuvo como no saberlo: los pueblos originarios están más que vivos. Más de 10 mil personas llenaban el caracol, entre bases de apoyo zapatistas, pueblos del CNI, adherentes a la Sexta, concejales y concejalas del CIG. La niebla, esa niebla tan retratada en los primeros días del levantamiento en 1994, cubría las montañas y desdibujaba los contornos, de manera que no se veía el fin de ese mar de gente reunida en lo que fue el último día de la gira del CIG en territorio zapatista.

La caravana había sido recibida a la entrada del caracol por una comitiva de autoridades, todas mujeres, portando bastones de mando. Una ceremonia solemne y al mismo tiempo festiva, con las vivas gritadas por miles de bases zapatistas formados en doble fila que daban la bienvenida a ese nuevo gobierno que abarca, hasta ahora, 63 regiones indígenas del país, hablantes de 39 lenguas, representadas por 156 concejales y concejalas.

Así recorrió Marichuy y los y las concejalas el largo camino hacia la cancha, resguardada por cientos de milicianos, hasta el templete. Allí, en el templete, se fue tejiendo el sentido de lo que hemos visto y escuchado estos seis días. El dolor y la rabia ante la destrucción y el despojo de todo, ante la muerte provocada por este sistema que todo pisa, todo humilla, todo violenta. Un dolor que se volvió tangible en las palabras del Comité Eureka, que desde 1977 lucha por los desaparecidos; en las palabras de las madres y padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa; y en las palabras de la concejala tsotsil de Los Altos de Chiapas, sobreviviente de la masacre de Acteal: “Mi palabra es verdadera porque yo lo viví, porque nadie me lo contó, porque yo estuve presente. A mí no me cuesta creer que las injusticias pasan en todo el mundo”. Pero ante el dolor y la rabia, ante la muerte, el surgimiento de un levantamiento por la vida y la invitación a construir un mundo otro desde abajo.

Dijo Marichuy:

“Abajo, desde el fondo de la tierra, la dignidad está naciendo un nuevo mundo en medio de la destrucción, el dolor y la rabia de nuestros pueblos, del México de abajo en los campos y las ciudades. Del pueblo trabajador que es explotado hasta su muerte, despojado de todo cuanto tiene, reprimido por pensar y rebelarse, despreciado por ser diferente, por ser pobre, por ser mujer, por hablar nuestra propia lengua, por decir la verdad, por mirar abajo y no arriba, por voltear a ver a la compañera, al compañero y no al amo, al cacique, al patrón, al mal gobierno. Y por eso decimos nuevamente que en el reloj de eso que somos la humanidad, se marca la hora de lo que somos, de lo que fuimos y de lo que seremos.”

Como en los demás espacios, la mujer indígena se hizo presente. “Las mujeres indígenas, en nuestra triple condición de mujeres, de indígenas y de pobres vivimos la mayor de las opresiones dentro de este sistema que se nombra capitalista, somos explotadas y violentadas en nuestros hogares, en nuestros trabajos, en todos los espacios de la sociedad”, dijo Marichuy. “Pero justamente porque somos las que sentimos el más profundo dolor, porque vivimos la mayor de las opresiones; también nosotras las mujeres somos capaces de sentir la más profunda de las rabias; y entonces debemos ser capaces de transformar esas rabias en organización con el fin de pasar a la ofensiva para desmontar el poder de arriba, construyendo con determinación y sin miedo el poder de abajo.”

De la misma manera, la Comandanta Hortensia, hablando en nombre del Comité Clandestino Revolucionario Indígena – Comandancia General del EZLN, en la segunda parte de su discurso se dirigió directamente a las mujeres de México y del mundo, haciendo un recuento detallado de la violencia que sufren las mujeres tanto del campo como de la ciudad e invitando a la organización. Y dijo: “es la primera vez en la historia de México que una mujer indígena va a decir que tenemos capacidad para gobernar un país. Y cuando ella dice que sí puede, con ella también lo decimos todas”.

Marichuy anunció que a partir del mes de noviembre el CIG recorrerá el país con una agenda que se dará a conocer en los próximos días. Dijo la Comandanta Hortensia: “Los pueblos zapatistas estamos con la vocera, con el Concejo Indígena de Gobierno y con el Congreso Nacional Indígena, ellos y ellas van a cumplir una misión de recorrer el país para decir y escuchar la verdad y también invitarlos a luchar”.

Pero avisó: “Van a tratar de hacer hasta lo imposible para que una mujer indígena no hable ni escuche”. A sólo cuatro días de iniciado el proceso de recolección de firmas para formalizar la candidatura de Marichuy, esto ya es evidente. Marichuy hizo una detallada denuncia de las formas en que el Estado ha tratado de sabotear el proceso para evitar la candidatura. A pesar y por causa de eso, Marichuy dijo que no darían un paso atrás, que recorrerían el país para escuchar e invitar a la organización, desarrollando una agenda nacional a partir de grupos de trabajo sobre tierra y territorio, autonomía, mujeres, jóvenes y niños, personas con capacidades diferentes, migrantes, diversidad sexual, justicia y trabajo y explotación.

Después de las palabras, un sencillo pero conmovedor acto cultural con bailables de gran simbolismo y una pieza de teatro que llevaba a imaginar lo que podría ser un debate entre la política tradicional y la forma otra de hacer política de los pueblos.

Como si estuviera planeado, la niebla se levantó de Oventic al terminar el evento y el camino se distinguió claramente tras las rejas decoradas con flores de la entrada del caracol. La gira del Concejo Indígena de Gobierno en territorio zapatista había terminado, señalando el inicio de un largo caminar.

Escucha los audios:

Palabras de bienvenida de la Junta de Buen Gobierno “Corazón céntrico de los zapatistas delante el mundo” por la compañera Jimena (lee aquí):
(Descarga aquí)  

Palabras de bienvenida del CCRI de la Zona Altos de Chiapas por la compañera Jessica (lee aquí):
(Descarga aquí)  

Palabras de María de Jesús Patricio Martínez (Marichuy) (lee aquí):
(Descarga aquí)  

Palabras del Comité Eureka México por Reina Santiago Rodríguez:
(Descarga aquí)  

Palabras de las madres y padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa:
(Descarga aquí)  

Palabras de concejala tsotsil de Los Altos de Chiapas:
(Descarga aquí)  

Palabras de la Comandanta Hortensia a nombre del CCRI-CG del EZLN (lee aquí):
(Descarga aquí)  

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Claudicar no es una opción – El Concejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy en Palenque

La plaza central de Palenque se llenó de pueblos indígenas y campesinos y pobladores locales, protegidos por un cordón de bases de apoyo zapatistas que rodeaban toda la plaza, para recibir al Concejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy. Palenque es centro de grandes desarrollos turísticos que lucran con la herencia de los pueblos mayas. Bares, restaurantes, hoteles, tiendas, agencias de viaje abundan sobre la calle que conduce a la plaza. Pero por Palenque pasa también el tren llamado La Bestia, que carga cientos de migrantes rumbo a los Estados Unidos todos los días. Así, Palenque se vuelve punto de contraste y símbolo del sistema en el que vivimos. La conquista de los pueblos mayas hace más de cinco siglos; el creciente despojo de los pueblos mayas de hoy; la folclorización y mercantilización de las culturas mayas; el desplazamiento forzado de millones de personas.

Las concejalas del CIG, Marichuy y la Comandancia General del EZLN hicieron esa realidad presente con sus palabras. La concejala de Chapultenango, Chiapas, habló sobre las afectaciones por el despojo fruto de la minería, los hidrocarburos, la privatización del volcán Chichonal con fines turísticos y la migración de los jóvenes. La concejala de Nayarit señaló la mala administración de la energía eléctrica y los petróleos mexicanos. La concejala de Santa María Ostula relató la historia de la comunidad por recuperar sus tierras y defenderlas del crimen organizado y del Estado, de la represión que desde 2008 han sufrido, de la organización de las autodefensas y de la complicidad del ejército mexicano con el narco. Las madres y padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa denunciaron la impunidad y, nuevamente, complicidad del Estado con el crimen organizado. La Comandancia General del EZLN, en voz de una compañera y después de la Comandanta Amada, habló sobre la migración y las mujeres, de la impunidad en los casos, entre muchos otros, de Atenco, Acteal, la Guardería ABC, los feminicidios en Ciudad Juárez, los mineros enterrados de Coahuila, los desaparecidos de Ayotzinapa.

Ante esto está la alternativa del autogobierno. “¿Por qué un pequeño grupo de personas, holgazanes, buitres, bestias, zánganos nos vienen a mandar si somos miles y millones de mexicanos trabajadores del campo y la ciudad?”, preguntó la Comandanta Amada. Una miembra de la Junta de Buen Gobierno de Roberto Barrios explicó el funcionamiento del autogobierno zapatista y los trabajos en las áreas de salud, educación, justicia, producción. “Es posible gobernarnos nosotras y nosotros mismos, donde el pueblo manda y el gobierno obedece”, concluyó.

El proceso no es fácil, como quedó evidente con la denuncia que hizo Marichuy a nombre del Concejo Indígena de Gobierno, sobre las diferentes maneras en que el INE intenta obstaculizar su registro como candidata a la presidencia. Pero, “como es costumbre para los pueblos, claudicar no es una opción”, dijo, y anunció que se redoblarían los esfuerzos para la recolección del casi millón de firmas requeridas por el INE.

Al terminar el acto la caravana se dirigió a San Cristóbal de Las Casas, y hoy concluye la gira del CIG por territorio zapatista en el Caracol de Oventic. Y sigue lo que sigue…

Escucha los audios:

Palabras de bienvenida de la Junta de Buen Gobierno del Caracol de Roberto Barrios en voz de Alejandra (lee aquí):
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Marichuy denuncia trabas y engaños por parte del INE para validar su registro como candidata independiente (lee aquí):
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Concejala de Chapultenango, Chiapas:
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Concejala de Nayarit:
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Concejala de Santa María de Ostula, costa nahua de Michoacán:
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Palabras de Marichuy (lee aquí):
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Asociación Xinich:
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Padres y madres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa:
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Palabras de Valentina a nombre del CCRI – Comandancia General del EZLN del Caracol V (lee aquí):
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La Junta de Buen Gobierno de Roberto Barrios, en voz de Alejandra, explica el autogobierno (lee aquí):
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Comité Clandestino Revolucionario Indígena, en voz de la Comandanta Amada (lee aquí):
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Es necesario unirnos – El Concejo Indígena de Gobierno en Roberto Barrios

La noche había caído sobre la selva y el rumor del Río Bascán competía con las chicharras para sobresalir sobre el concierto de insectos y otros bichos. Desde la entrada del caracol de Roberto Barrios una doble fila de zapatistas, esperando en silencio, se extendía hasta el puente sobre el río. Y entonces se escucharon los cuetes anunciando la llegada de la caravana del Concejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy.

Una comitiva de mujeres esperaba para recibirla con una lluvia de pétalos de flores y el aroma del incienso de copal. Así recorrieron el largo camino hasta el caracol: Marichuy acompañada de dos ancianas y dos niñas, símbolo del camino recorrido y del nuevo camino por andar. “María de Jesús, ¡no te vendas! María de Jesús, ¡no te rindas! María de Jesús, ¡no claudiques! María de Jesús, ¡no estás sola! ¿Con quién estás? ¡Con el pueblo!”, gritaban dos jóvenas junto a ella mientras todas las y los zapatistas repetían en coro y gritaban vivas. Fue un recibimiento muy diferente de los demás. Sencillo pero sentido.

El caracol se llenó de bases de apoyo zapatistas y en el templete, después de la bienvenida por la Junta de Buen Gobierno, el dolor se hizo presente al lado de la resistencia.

Como en los demás caracoles, Marichuy cedió primero la palabra a cuatro concejalas del Concejo Indígena de Gobierno. La concejala de Mezcala, Jalisco, explicó que en su región se desarrollan grandes centros turísticos y fraccionamientos residenciales, en lo que es una de las mayores colonias estadounidenses en el país. La concejala de Tilapan en la región de Zongolica, Veracruz, habló de la presencia de la delincuencia organizada, de la desaparición forzada de jóvenes y del miedo que la población tiene de denunciar. La concejala de la Sierra Chontal, Oaxaca, denunció los proyectos extractivos que destruyen el territorio. Y la concejala de San Sebastián Bachajón, Chiapas, habló del despojo de la tierra y su defensa, que les ha costado dos muertos.

Ante eso, dijeron, es la unión y la organización lo único que los mantiene resistiendo. La concejala de Mezcala, por ejemplo, explicó que lo que los mantiene de pie es el hecho de que, a pesar de todo, siguen teniendo un gobierno tradicional y sus tierras son comunales.

Aquí, como en los demás espacios que ha visitado la caravana, se ha hecho énfasis en la unión y en el esfuerzo colectivo. Fue esa colectividad la que construyó los espacios en los que se realizan los eventos, no sólo en términos de mano de obra, sino de fondos obtenidos con mucho esfuerzo con las cooperativas de cada zona. Es esa colectividad organizada que se ve en cada recibimiento, en cada acto. Es esa unión lo que permite a los pueblos originarios defender a la madre tierra, fuente de alimentación y de vida, tema repetido por las mujeres que, a fin de cuentas, son quienes cuidan y reproducen la vida. Y es también esa unión lo que da fuerzas para seguir de pie en medio de la desesperanza.

“Me estoy muriendo poco a poco”, dijo una de las madres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa. Desde que te despiertas, cuando desayunas, cuando trabajas, en todo momento, está el dolor de no saber dónde está tu hijo. Un dolor que, por más que las madres y padres de los 43 repitan a lo largo y ancho del país, no se puede expresar. Estar aquí entre tanta gente linda, dijo, es tan importante. Explicó que la noche anterior se sentía muy mal, desesperada, y que una compañera la animó diciéndole que había que seguir luchando y que no estaban solos. Y enseguida se escucharon las voces en todo el caracol: “¡No están solos!”

“Esa es la realidad, es lo que está pasando en México”, dijo Marichuy. “Pero los pueblos indígenas dijimos que no estamos de acuerdo. Dijimos que vamos a salir a las diferentes comunidades indígenas de México para decirles lo que pensamos, para decirles y escuchar si ellos también están pensando como nosotros, que es necesario unirnos, hacer una fuerza grande entre los trabajadores del campo y la ciudad para quitar a este sistema capitalista.”

Escucha los audios:

Llegada al caracol:
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Concejala de Mezcala, Jalisco:
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Concejala de Tilapan, Veracruz:
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Concejala de la Sierra Chontal, Oaxaca:
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Concejala del Ejido San Sebastián Bachajón, Chiapas:
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Madres y padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa:
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Palabra de la vocera del CIG, Marichuy:
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radio
Radio Zapatista

La tormenta ya llegó – El Concejo Indígena de Gobierno en La Garrucha

En la selva cuando llueve parece que el cielo se cae. La explanada del Caracol de La Garrucha se había convertido en un campo rojinegro de pasamontañas y paliacates enmarcado por el verdor de las montañas, la alegría resaltada por los murales retocados o recién pintados que decoran todos los edificios del caracol. En el gran templete, las concejalas y concejales del Concejo Indígena de Gobierno y Marichuy, su vocera, observaban a esa multitud festiva mientras la Junta de Buen Gobierno y la Comandancia General del EZLN daban la bienvenida.

Y entonces, cuando Marichuy tomó la palabra para cederla primero a tres concejalas del CIG, empezó la lluvia. Un torrente violento que opacó las voces de las concejalas, de Marichuy y de la Comandanta Rosalinda del Comité Clandestino Revolucionario Indígena – Comandancia General del EZLN. El campo rojinegro se transformó entonces en un mar de paraguas y lonas de plástico, bajo los cuales las bases de apoyo zapatista y los delegados del CNI se mantuvieron impávidos, gritando vivas, resistiendo la tormenta no con resignación, sino con alegría y determinación. Un niño que no tendría siquiera un año, arropado en un rebozo y protegido de la lluvia por un paraguas, limpiaba con cariño las gotas que salpicaban el brazo de su madre.

“Decíamos que se acerca la tormenta”, dijo Marichuy en su discurso, “pero creo que ya llegó”. Desde hace más de dos años, el EZLN ha estado advirtiendo que la tormenta se aproxima. En abril de 2015, el Subcomandante Galeano explicaba: “… subimos a lo alto de la ceiba para tratar de ver más lejos, no lo que pasó, sino lo que viene. Bueno, pues lo que vemos no es nada bueno. Vemos que viene algo terrible, más destructivo si posible fuera”. Por eso, porque los zapatistas veían llegar la tormenta, es que organizaron el seminario “El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista” en mayo de 2015, al que acudieron pensadores de muchas partes de México y del mundo, para reflexionar sobre el contexto actual. Allí, los zapatistas compartieron su “mirada hacia la hidra”, y también su “mirada hacia adentro”, explicando cómo se organizan las comunidades zapatistas en términos de economía política, cómo la resistencia y la rebeldía son sus principales armas para enfrentar la tormenta y cómo, en ese contexto, luchan las mujeres zapatistas.

En febrero de 2016, los Subcomandantes Moisés y Galeano compartieron un análisis de la situación en las comunidades “partidistas”, a partir de datos específicos e historias de comunidades que ellos han observado. Después, en otro comunicado, hicieron un detallado recuento de cómo viven y se organizan las comunidades zapatistas para enfrentar la tormenta. El mensaje fue claro: quienes en vez de organizarse van por la vía del asistencialismo gubernamental, son despojados, desalojados, humillados.

Fue también para enfrentar la tormenta que el EZLN organizó el festival de arte “CompArte por la Humanidad” y la compartición de ciencias “ConCiencias por la Humanidad”. Durante ésta última, en un texto titulado El gato-perro y el Apocalipsis, el Sup Galeano escribió esto:

“Según nuestros análisis (y hasta ahora no hemos visto a nadie ni nada que los refute, antes bien, los confirman), estamos ya en medio de una crisis estructural que, en términos coloquiales significa imperio de la violencia criminal, catástrofes naturales, carestía y desempleo desenfrenados, escases de servicios básicos, colapso energético, migraciones, hambre, enfermedad, destrucción, muerte, desesperación, angustia, terror, desamparo. En suma: deshumanización. Un crimen está en curso. El más grande, brutal y cruel en la breve historia de la humanidad. El criminal es un sistema dispuesto a todo: el capitalismo. En términos apocalípticos: es una lucha entre la humanidad y el sistema, entre la vida y la muerte. (…) En resumen; digan no a la muerte y sí a la vida. Pero no se engañen. Van a tener que luchar todos los días, a todas horas y en todo lugar. En esa lucha, tarde o temprano, se darán cuenta de que sólo en colectivo tendrán posibilidades de triunfar.”

Es a partir de ese mismo análisis, esta vez desde los pueblos indígenas de México, que nació la iniciativa del Concejo Indígena de Gobierno, durante el 20 aniversario del Congreso Nacional Indígena.

Y es ante la tormenta que las comandantas, concejalas y la vocera han insistido tanto, durante estos encuentros, en la necesidad de unir fuerzas entre las comunidades, divididas como están por la ofensiva gubernamental a través de los proyectos asistencialistas, y entre el campo y la ciudad.

Como dijo Marichuy:

”Es el tiempo de los pueblos, es el tiempo de que nos unamos, es el tiempo de que juntos saquemos a estos grandes capitalistas que han por años despojado nuestras tierras. Nos han dividido, nos han hecho pelear entre nosotros. (…) Ahora es tiempo, hermanos, de unificar, de pensar juntos qué vamos a hacer, cómo vamos a ir construyendo ese México nuevo.”

Ahora, al escribir estas palabras, en este intervalo de la tormenta, la música inunda el caracol y el baile anima. Pies en botas, sandalias o huaraches chapotean alegremente en el lodo mientras la noche deja caer su manto sobre la selva. Es el tiempo de los pueblos.

Escucha los audios:

Llegada del Concejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy:
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Bienvenida por parte de la Comandancia General del EZLN (lee aquí):
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Bienvenida por parte de la Junta de Buen Gobierno de La Garrucha (lee aquí):
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Concejala del pueblo tzeltal:
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Concejala del pueblo otomí:
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Concejala del sur de Veracruz:
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Observación: La calidad de los siguientes dos audios se vio comprometida por la tormenta que cayó sobre La Garrucha.

Palabras de Marichuy (lee aquí):
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Palabras de la Comandancia General del EZLN en voz de la Comandanta Rosalinda (lee aquí):
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radio
Radio Zapatista

La solución son ustedes – El Concejo Indígena de Gobierno llega al Caracol de Morelia, Chiapas

Ni la vocera ni el Concejo Indígena de Gobierno ni los zapatistas son la solución: la solución son ustedes. Palabras más, palabras menos, eso dijo la comandanta Miriam, hablando en nombre de la Comandancia General del EZLN en el acto de recibimiento del CIG y su vocera en el Caracol de Morelia, Chiapas. Ese ustedes interpelado no sólo con la palabra, sino en la práctica, con el ejemplo.

Imposible describir lo que fue el 15 de octubre de 2017 en territorio zapatista. A las 7:30 aproximadamente la caravana del Concejo Indígena de Gobierno estaba saliendo de Guadalupe Tepeyac, en la Selva Lacandona, rumbo al Caracol de Morelia. Mientras, desde el día anterior llegaban a ese caracol miles y miles de bases de apoyo zapatistas, indígenas de pueblos adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, milicianos y milicianas. Desde temprano, una doble fila se formó desde la entrada del caracol al local de la secundaria autónoma zapatista, un gran espacio que, en un plazo de dos meses, se transformó en nueva sede del caracol, con una impresionante estructura construida con el esfuerzo colectivo y los ahorros de las cooperativas. Un kilómetro de mujeres, hombres, niños y ancianos, esperando la llegada del Concejo Indígena de Gobierno y su vocera, mientras a la entrada del caracol una banda tocaba al lado del camión que llevaría a Marichuy al local del evento. Más de seis horas esperaron así miles de personas, bajo el sol y la lluvia, la llegada de la caravana que sufrió muchos percances en el camino.

Cuando la caravana finalmente llegó, el cansancio desapareció. Marichuy, acompañada por comandantas y una insurgenta del EZLN, bajaron del vehículo que las llevaba y subieron al camión. Un kilómetro de vivas, un kilómetro de alegría, entre el verdor de esas montañas que tanto esfuerzo les ha costado proteger a los pueblos indígenas. Imposible no recordar, en ese momento, los actos políticos repletos de gente acarreada para recibir tortas y cachuchas, soportando humillaciones para recibir las migajas con las que el candidato de turno compra su supuesta lealtad. La diferencia aquí es que este recién formado Concejo Indígena de Gobierno es suyo. “Nuestros abuelos soñaron con ver esto”, se escuchó en las bocinas a la entrada del nuevo caracol. “No lo pudieron ver, pero nos toca a nosotros, a los retoños, vivir este momento”.

Al entrar al espacio, nueva sorpresa. Una enorme doble fila de milicianos y milicianas del EZLN, formada con la disciplina y organización que bien conocemos pero que nunca deja de sorprender, recibió a Marichuy y a las comandantas. Así recorrieron el gran espacio y sus muchas construcciones, decoradas con grandes murales, hasta el templete frente a una gran explanada donde se congregaron los miles de asistentes.

Así, con el ejemplo, nos interpelaban a todas y todos, antes de hacerlo con la palabra. Después de la bienvenida por la Junta de Buen Gobierno y la Comandanta Elizabeth, vino la palabra del EZLN en voz de la Comandanta Miriam.

Dirigiéndose a las mujeres, la Comandanta hizo un recuento de lo que fue la vida de las mujeres antes del levantamiento de 1994. Sin ese recuento, lo que sucede aquí no se puede entender. El durísimo trabajo, las humillaciones, las violaciones. Los niños forzados a trabajar desde muy pequeños, castigados con hormigas en las manos en caso de no poder hacerlo por ser demasiado chicos. Las deudas jamás saldadas que obligan a los hombres a trabajar indefinidamente para el patrón, obligando así a las mujeres a trabajar la milpa para sobrevivir, en los pocos momentos que no trabajaban para el patrón. Después, la huida a los montes en búsqueda de libertad. Y la posterior creación de comunidades para en nuevas tierras. Y la reproducción de la opresión hacia las mujeres por parte de los hombres, que “traían el pensamiento del patrón”.

Entre ese entonces y este ahora está la organización, el levantamiento, la lucha interna de las mujeres, la construcción de una realidad otra. Son concejalas, comandantas, miembras de las juntas de buen gobierno, las que han hablado en estos eventos y acompañado a Marichuy. Son ellas las que están al frente de esta iniciativa, las que con su palabra y su ejemplo nos invitan a la acción.

“Pero ahora nos quieren volver a arrebatar nuestras tierras, y no sólo las mejores, sino todo lo que tenemos”, dijo la Comandanta Miriam. Por eso esta iniciativa. Pero también fue clara: “No es la vocera ni el CIG los que nos van a salvar. Somos nosotras. Porque el CIG está para obedecer… Si no luchas, compañera, nadie lo va a hacer por ti”.

Como han repetido una y otra vez, el Concejo Indígena de Gobierno no promete soluciones: es una invitación a la organización. Hasta ahora, informó Marichuy, el CIG cuenta con 141 concejales de 35 pueblos de 62 regiones del país, y sigue en construcción, pretendiendo abarcar 93 regiones del país. Concejales y concejalas cuya tarea es escuchar y obedecer el mandato de los pueblos, actuando por medio de su vocera.

Ya era noche cuando terminó la primera parte del acto. Después, la cena seguida de un festivo acto cultural y, finalmente, como siempre, la música, el baile, la fiesta, que se prolongó hasta la madrugada. En la bruma del amanecer, las concejalas y concejales del CIG y su vocera se preparan para subir a los camiones rumbo al Caracol de La Garrucha. A nosotros nos queda el sentimiento de gratitud y el sentido de la responsabilidad.

Escucha los audios:

Palabras de la Junta de Buen Gobierno Corazón del Arcoíris de la Esperanza, Caracol de Morelia:
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Bienvenida del Comité Clandestino Revolucionario Indígena – Comandancia General del EZLN, en voz de la Comandanta Elizabeth:
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Palabras del Comité Clandestino Revolucionario Indígena – Comandancia General del EZLN, en voz de la Comandanta Miriam (lee aquí):
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Segunda parte de las palabras de la Comandanta Miriam – Arte, Cultura y Comunicación:
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Palabras de cocejala de Sonora:
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Palabras de cocejala del Estado de México:
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Palabras de cocejala de la Costa de Chiapas:
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Palabras de Marichuy, vocera del Concejo Indígena de Gobierno (lee aquí):
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radio
Radio Zapatista

Concejo Indígena de Gobierno llega a Guadalupe Tepeyac

(Escucha los audios aquí.)

“Es la hora de unir nuestros dolores”, dijo Marichuy, vocera del Concejo Indígena de Gobierno (CIG), en el primer encuentro del CIG en territorio zapatista. Y eso resuena en los corazones de las y los zapatistas de esta comunidad de Guadalupe Tepeyac, caracol de La Realidad. En 1995, el gobierno del entonces presidente Ernesto Zedillo traicionó el cese al fuego y mandó al ejército a perseguir al EZLN. La comunidad entera tuvo que huir. Mujeres, hombres, niños y ancianos sobreviviendo en el monte, comiendo lo que pudieran encontrar. Cuatro años estuvieron afuera, hasta que en 1999 pudieron regresar.

Qué sienten, qué piensan, esos niños y niñas que en aquél entonces, caminando o en brazos de sus madres, llorando por el hambre y el miedo, con los helicópteros sobrevolando el territorio, emprendieron ese exilio para preservar sus vidas, amenazadas por la osadía de organizarse y luchar por las vidas de todos y todas. Qué sienten, qué piensan esos jóvenes, estando aquí, ahora, después de más de dos décadas de un largo caminar, recibiendo al Concejo Indígena de Gobierno, testigos y protagonistas de este fruto de su lucha, de su dolor, de su rebeldía.

La alegría, el fervor con que el CIG y los y las delegadas del CNI fueron recibidos dice mucho de ese sentir y ese pensar. Rodeados por las montañas de estas cañadas del sureste mexicano, en el verdor de esta naturaleza tan amenazada y tan perseverantemente defendida, este inicio de la gira del CIG por territorio zapatista es fiesta, es celebración. Celebración no de la conclusión de un camino, sino de un nuevo paso en este resistir que cuesta sangre: vida defendida con vidas, con dolor, con mucha rabia.

Varios miles de personas llegaron hasta este rincón de la Selva Lacandona desde muchas geografías del país. En el encuentro, la comandanta Everilda, hablando en nombre de la Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, hizo un análisis detallado de la situación que se vive en el país. Para los pueblos indígenas y campesinos, la privatización de tierras, la destrucción de la naturaleza, el pisoteo de las culturas. “La situación hoy es más grave que hace 23 años”, dijo, y demostró con datos. Y lo demostraron también la concejala del pueblo Mayo de Sonora, que habló del despojo que sufren los pueblos Yoreme, Yaqui y Mayo, y la concejala binnizá del Istmo de Tehuantepec, que habló de la voracidad del gobierno, que se aprovecha del dolor de la catástrofe provocada por el terremoto para privatizar, dividir y militarizar. Y todo eso hace pensar en el discurso oficial que intenta desprestigiar al zapatismo. Qué han logrado los zapatistas todos estos años, se preguntan los “analistas”. Están igual o peor que antes. Sí, el país está mucho peor que hace 23 años, porque el despojo, la violencia, la represión, la voracidad del capital que intenta acaparar las tierras y los recursos de los pueblos aumentan. Porque debido a esa incursión del capital, los productos de los pueblos cada vez cuestan menos, y lo que compran, cuesta más. Porque el crimen organizado se ha vuelo el brazo armado de un gobierno que, para beneficio del capital, mata, secuestra, encarcela, desaparece. Que lo digan los padres y madres de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa y los familiares de los miles de desaparecidos por todo el país.

En medio de eso, las y los zapatistas han construido sus sistemas de salud, educación, justicia, gobierno autónomos. Han forjado nuevas formas de producción colectiva. Han revolucionado la situación de las mujeres, históricamente las más pisoteadas, las que con más dolor han sufrido los atropellos de este sistema. Y han logrado entender, mejor que nadie, que la justicia y la venganza no son lo mismo.

“Los que mataron a Galeano”, dijeron los familiares del maestro asesinado en 2014, “son los mismos que desaparecieron a los 43 de Ayotzinapa”. El dolor y la rabia de la familia y de todos los zapatistas ante el asesinato y ante las continuas provocaciones de sus asesinos que siguen hostigándolos y amenazándolos, no se puede expresar en palabras. Pero no es dolor mudo ni rabia impotente. “Nuestra rabia y nuestro dolor hay que organizarlos con otras rabias y otros dolores en el mundo”, dijeron.

De eso se trata esto. De organizar los dolores. “Es la hora de unir nuestros dolores.” Por primera vez en la historia, existe un órgano de gobierno autónomo a nivel nacional, regido por los mismos principios de gobierno que las Juntas de Buen Gobierno zapatistas, que son los mismos principios que rigen al Congreso Nacional Indígena. “Para gobernar un pueblo, primero hay que aprender a obedecer para saber mandar.”

Esta iniciativa es una tentativa de unir los dolores en el país, no sólo de los pueblos indígenas y campesinos, sino también los muchos dolores de las ciudades. Precarización laboral, bajos sueldos, desempleo, explotación, violencia, represión. El análisis de la Comandancia General es contundente.

La iniciativa del Concejo Indígena de Gobierno es para todos y todas, es el impulso de un levantamiento pacífico nacional. Es utilizar la plataforma de la coyuntura electoral para compartir la palabra e invitarnos a participar en la construcción de otro país. Compartir la palabra porque “el silencio es cómplice del crimen”, como bien dijo la Comandanta Everilda.

Después de la palabra, un pequeño pero emotivo acto de música y danza, a cargo de las compañeras Alejandra y Nayeli, coordinadoras de arte y cultura.

El calor de la selva se reblandece al caer de la tarde, y en la relativa calma que parece ahora reinar, queda la impresión de que algo grande acaba de suceder. ¿Hasta dónde puede esto llegar? La respuesta no está aquí. La respuesta nos corresponde a todas y todos. En la encrucijada de la historia, la respuesta tiene que ver con otra pregunta, reiterada por los zapatistas una y otra vez en los muchos encuentros recientes: ¿Y ustedes, qué?

Escucha los audios del encuentro:

Palabras de la Junta de Buen Gobierno de La Realidad:
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Palabras de la Comandanta Aurora, Comandancia General del EZLN:
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Palabras de la familia del maestro Galeano:
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Palabras de Marichuy (lee aquí):
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Palabras de compañera del CNI:
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Palabras de concejala binnizá del Istmo de Tehuantepec:
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Palabras de concejala del pueblo mayo de Sonora:
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Palabras de la Comandancia General del EZLN en voz de la Comandanta Everilda (lee aquí):
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Radio Zapatista

Es el tiempo de los pueblos – Inicia la gira del Concejo Indígena de Gobierno en Chiapas

Fotos: Radio Zapatista

“Ya no es tiempo de dejarnos, ya no es tiempo de permitir que el mal gobierno nos pisotee, nos humille… Ya no es tiempo de permitir la desaparición de nuestros jóvenes. Ya no es tiempo de permitir masacres… Es tiempo de defender la vida de nuestros pueblos, de nuestros hijos, como nosotros sabemos… Es el tiempo de los pueblos.”

Esas fueron algunas de las palabras de Guadalupe Vásquez, sobreviviente de la masacre de Acteal y concejala del Concejo Indígena de Gobierno (CIG), que se reunió los días 12 y 13 de octubre en las instalaciones del Cideci/Universidad de la Tierra, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

Fueron dos días de reuniones a puerta cerrada en los que discutieron los siguientes pasos a tomar rumbo a la candidatura de la vocera del CIG, María de Jesús Patricio Martínez, “Marichuy”. A las 14:30 de hoy se abrieron las puertas del auditorio del Cideci para la prensa, para escuchar las palabras de clausura de la asamblea, antes de que las más de 130 concejalas y concejales del CIG subieran a los autobuses que las llevarán, en los próximos días, a recorrer las cinco zonas zapatistas en Chiapas.

La gira marca también el arranque del proceso de recolección del casi un millón de firmas necesarias para poder registrar a Marichuy como candidata independiente a la presidencia en 2018. Pero es mucho más que eso. Es el inicio de un nuevo Ya Basta, un nuevo levantamiento. Es el inicio de los trabajos del primer gobierno indígena, colectivo, horizontal, antisistémico y anticapitalista, a nivel nacional, en la historia del país. Es el inicio de la organización colectiva, desde abajo, como alternativa a la violencia y el despojo.

Hace exactamente un año, en el mismo lugar, durante las celebraciones del 20 aniversario del Congreso Nacional Indígena (CNI), el EZLN le propuso al CNI la creación de un Concejo Indígena de Gobierno y elección de su vocera, una mujer indígena, para postularse como candidata independiente a las elecciones presidenciales del 2018. En aquel momento, la asamblea del CNI acordó llevar la propuesta a las comunidades para una consulta, en la que la misma se aprobaría o rechazaría.

En diciembre del año pasado y enero del presente, el CNI se volvió a reunir en Chiapas, y el 1 de enero, en el caracol de Oventic, se anunció el resultado de la consulta: la decisión de crear un Concejo Indígena de Gobierno colectivo, regido por los siete principios de gobierno del EZLN y del CNI; que la voz de dicho concejo sería la de una mujer indígena perteneciente al CNI; y que dicha vocera se postularía como candidata a las elecciones presidenciales de 2018. (Ver http://radiozapatista.org/?p=19968)

Del 26 al 28 de mayo de este año se volvió a reunir el CNI en Chiapas, esta vez para la elección en asamblea de las concejalas y concejales del Concejo Indígena de Gobierno, así como su vocera. (Ver http://radiozapatista.org/?p=21368, http://radiozapatista.org/?p=21392 y http://radiozapatista.org/?p=21430)

(Ve nuestra cobertura completa del proceso de constitución del CIG aquí: http://radiozapatista.org/?page_id=18920)

Y este pasado sábado, 7 de octubre, Marichuy, acompañada de concejalas del CIG y miembros del CNI, se presentó en el Instituto Nacional Electoral (INE) para registrar su candidatura. En la ocasión, anunció la decisión del CIG de no aceptar ningún dinero del INE, y denunció las diversas trabas que le pusieron para su registro. (Ve http://radiozapatista.org/?p=23159)

En todo momento, tanto el CNI como el CIG y su vocera han dejado claro que la apuesta no es por el poder; que no esperan ni ambicionan ganar las elecciones; que de lo que se trata es de utilizar el propio sistema para mostrar éste está fallido, y que las alternativas se encuentran en otro lugar: en la organización colectiva, autónoma, desde abajo.

Ahora inicia una nueva etapa de este gran esfuerzo organizativo de los pueblos originarios del país, que, como ellos mismos dicen, es por todas y todos, en defensa de la vida.

Palabras durante la clausura de la asamblea del Concejo Indígena de Gobierno:

Palabras de la Región La Nueva Esperanza, Municipio San Manuel, Caracol de La Garrucha, Chiapas:

Palabras del concejal Lázaro Pascual, popoluca de la zona sur de Veracruz:
(Descarga aquí)  

Palabras de las madres y padres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, en voz de Hilda Hernández Rivero, madre César Manuel González Hernández:
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Palabras de concejala Guadalupe Vásquez, de Acteal, Chiapas:
(Descarga aquí)  

Palabras de clausura:
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